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Del arrabal al mito

Fue único hijo. En su lugar de infancia, Valentín Alsina, aprendió de muy pequeño a leer y a escribir, y cuentan que también a garabatear versos y a pintar. Empezó la secundaria en el colegio Mariano Moreno, pero no llegó a terminarla. Su historia con la música y con las primeras figuras del rock and roll ya estaba señalada. Tuvo varios grupos juveniles: Los Caribes, El Trío Azul, Los Caniches de Oklahoma, y finalmente, junto con su antiguo compañero de aventuras Enrique Irigoytía, armó Los de Fuego. En esta formación Sandro era la guitarra líder, aunque su preparación en el instrumento era escasa, pero más adelante reemplazó a Héctor Centurión, voz del conjunto, y ocupó el lugar central que nunca abandonaría.
De esos tiempos es el seudónimo que lo identificaría para siempre y hasta el grupo modificó su nombre por el de Sandro y los de Fuego. Luego de una firma difícil con la CBS para grabar los primeros simples, el éxito grande llegó con una presentación -que nunca olvidaría- en el programa «Sábados circulares» de «Pipo» Mancera, donde supo imponer su estilo, pese a prohibiciones y presiones de la Liga de Madres por sus «movimientos obscenos y pornográficos».
Después de dos discos de larga duración se lanzó como solista, junto a Oscar Anderle -su representante y cocreador de sus canciones-, y con una banda que bautizó Black Combo, de la que formaban parte grandes músicos como Bernardo Baraj y Adalberto Cevasco.
La siguiente es historia conocida. La masividad de la mano de temas como «Quiero llenarme de ti», «Rosa Rosa», «Así», «La vida continúa» y tantos otros. El gran éxito en toda América Latina. Los discos vendidos por millones. El mote de «Sandro de América», etcétera. Ya más cerca en el tiempo, incluso con la enfermedad pulmonar que lo llevó a la muerte, logró convocatorias masivas cada vez que se proponía actuar en teatros grandes.
Con Sandro se van una época, un estilo, una personalidad avasallante, un cantante excelente, un inspirado compositor de canciones, una figura que se ha ganado con toda justicia un lugar en la historia grande de la música popular argentina.


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