3 de febrero 2015 - 00:15

Del ocaso al amanecer brilla el arte de Quesada Pons

El azul ultramar es el protagonista de la obra de Ramiro Quesada Pons, aunque el naranja le disputa por momentos este papel estelar en el video que se puede ver entre la puesta y la salida del sol, en la Galería Pasto.
El azul ultramar es el protagonista de la obra de Ramiro Quesada Pons, aunque el naranja le disputa por momentos este papel estelar en el video que se puede ver entre la puesta y la salida del sol, en la Galería Pasto.




Al caer la tarde, la gente que camina por la calle Pereyra Lucena descubre desde lejos un resplandor azulado proveniente de la galería Pasto. Al acercarse, a través de una inmensa vidriera se divisa la videoinstalación del artista mendocino Ramiro Quesada Pons (1987), proyectada sobre toda la superficie de una pared.

Las imágenes tienen el atractivo de dos colores radiantes, el naranja y el azul, sumado a la simplicidad de la forma: una naranja gigantesca configura una esfera perfecta (como se puede ver en internet: https://www.youtube.com/watch?v=k0xiHh-l9Q4).

El galerista César Abelenda contó durante el vernissage los cambios que impuso a la modalidad tradicional de exhibición: "La obra de Quesada Pons se puede ver tan sólo en horario nocturno, entre la puesta y la salida del sol, de 8 pm a 6 am. La galería permanece cerrada en la noche, pero el video reproducido en loop se ve perfectamente desde la vereda. El espacio está vacío, no hay objetos, solo una proyección gigante que se apaga con las primeras luces del amanecer".

El azul ultramar es el protagonista de la obra, aunque el naranja le disputa por momentos este papel estelar. El video tiene una duración de 3.20 minutos y comienza con una inmensa naranja con su brillante cáscara porosa dominando el centro de la pantalla. Detrás del fruto, el fondo de color azul es un tono más oscuro y tiene la profundidad del cielo. La acción se inicia cuando aparece la punta de un pincel cargada con el más luminoso azul ultramar. Poco a poco la pintura azul cubre por completo la naranja. La pantalla entera se torna azul durante unos instantes y luego, lentamente reaparece el naranja con sus destellos.

Durante el procedimiento se vuelven visibles las transparencias y veladuras, el color naranja está cubierto, pero su irradiación, lejos de estar neutralizada, reverbera debajo de algunas pinceladas. Por otra parte, el video pone también en primer plano las cualidades de la pintura acrílica, su condición brillante y cremosa y el modo en que, al secarse, se torna más oscura y gana opacidad.

Si el subyugante azul ultramar evoca abiertamente la pasión de Yves Klein por ese color, la forma de la naranja recuerda la lección de las naturalezas muertas de Cézanne. Klein confiesa que conoce la felicidad a través de su monocromático azul. "Aquí estoy: ¡soy yo mismo! ¡Desde que pinto en monocromía soy feliz por primera vez!". Entretanto, Cézanne pinta sus frutos con la seguridad de saber que "todo en la naturaleza se modela según la esfera, el cono, el cilindro. Hay que aprender a pintar sobre la base de estas figuras simples; después se podrá hacer todo lo que se quiera", escribió en el año 1904.

La visión nocturna del arte en la calle Pereyra Lucena es grata e intensa, le depara al espectador una bellísima sorpresa. Al hablar sobre el gusto y la belleza, Susan Sontag observaba que "en las artes -a diferencia de la vida- no se suponía que la belleza fuera por necesidad visible, evidente, obvia". De algún modo, la obra de Quesada Pons con su simplicidad y, a la vez, la complejidad de sus relaciones con la historia del arte, pone frente al espectador un relato sobre la seducción que ejercen el color y la forma que se remonta al pasado y llega hasta el presente. Como asegura Sontag, la belleza del arte no es evidente ni obvia, hay que encontrarla.

Yves Klein describe con la mayor sinceridad su apasionado encuentro, y así lo expresa: "El color, en cuanto espacio puro y perceptible, coqueteó tenazmente conmigo. Y la sensación de total libertad que procuraba este espacio perceptible en toda su pureza me atrajo de tal modo que pinté superficies monocromas para ver con mis propios ojos qué había de visible en lo absoluto". Agrega que todavía no alcanzaba a ver las posibilidades plásticas de su experiencia, hasta que un día, sencillamente, se preguntó: "¿Y por qué no?". Y esa pregunta cambió su destino.

Ligado a la contemporaneidad, el artista mendocino explica los intereses que lo llevan a explorar estrategias de la publicidad, aunque aclara la gratuidad de su investigación, cuando dice: "Pienso mis videos como fallas, equívocos, avisos publicitarios a los que se les olvidó la marca que estaban intentando vender. Imágenes en las que el objetivo final se desvaneció y las ideas quedaron en el olvido. Me interesan las estrategias formales que utilizan las marcas de consumo masivo para vender una idea o un producto. La video-instalación que presento trata básicamente sobre la idealización que producen las imágenes, sobre elementos formales como el contraste, el color y la representación, y sobre cómo los medios digitales manipulan nuestros sentidos".

Quesada Pons
estudió Artes Visuales en la Universidad Nacional de Cuyo, realizó su primera muestra en el año 2008 en el Museo de Arte Moderno de Mendoza y en el año 2009 ganó una beca para participar del Programa de Artistas de la Universidad Torcuato di Tella, realizó clínicas coordinadas por Jorge Macchi, Diego Bianchi, entre otros. Desde entonces a través de diversas becas tuvo una formación ecléctica y llegó a exponer en el Espacio Contemporáneo de Mendoza (ECA), en CHELA (Buenos Aires), la galería Peña y arteBA. El año pasado presentó la muestra "El enfermo imaginario" en el Espacio Julio Le Parc de Mendoza y en 2015, Ana Gallardo lo invitó a formar parte del proyecto "La Verdi" en La Boca. Hoy vive y trabaja en Buenos Aires.

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