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Del ocaso al amanecer brilla el arte de Quesada Pons
El azul ultramar es el protagonista de la obra de Ramiro Quesada Pons, aunque el naranja le disputa por momentos este papel estelar en el video que se puede ver entre la puesta y la salida del sol, en la Galería Pasto.
Si el subyugante azul ultramar evoca abiertamente la pasión de Yves Klein por ese color, la forma de la naranja recuerda la lección de las naturalezas muertas de Cézanne. Klein confiesa que conoce la felicidad a través de su monocromático azul. "Aquí estoy: ¡soy yo mismo! ¡Desde que pinto en monocromía soy feliz por primera vez!". Entretanto, Cézanne pinta sus frutos con la seguridad de saber que "todo en la naturaleza se modela según la esfera, el cono, el cilindro. Hay que aprender a pintar sobre la base de estas figuras simples; después se podrá hacer todo lo que se quiera", escribió en el año 1904.
La visión nocturna del arte en la calle Pereyra Lucena es grata e intensa, le depara al espectador una bellísima sorpresa. Al hablar sobre el gusto y la belleza, Susan Sontag observaba que "en las artes -a diferencia de la vida- no se suponía que la belleza fuera por necesidad visible, evidente, obvia". De algún modo, la obra de Quesada Pons con su simplicidad y, a la vez, la complejidad de sus relaciones con la historia del arte, pone frente al espectador un relato sobre la seducción que ejercen el color y la forma que se remonta al pasado y llega hasta el presente. Como asegura Sontag, la belleza del arte no es evidente ni obvia, hay que encontrarla.
Yves Klein describe con la mayor sinceridad su apasionado encuentro, y así lo expresa: "El color, en cuanto espacio puro y perceptible, coqueteó tenazmente conmigo. Y la sensación de total libertad que procuraba este espacio perceptible en toda su pureza me atrajo de tal modo que pinté superficies monocromas para ver con mis propios ojos qué había de visible en lo absoluto". Agrega que todavía no alcanzaba a ver las posibilidades plásticas de su experiencia, hasta que un día, sencillamente, se preguntó: "¿Y por qué no?". Y esa pregunta cambió su destino.
Ligado a la contemporaneidad, el artista mendocino explica los intereses que lo llevan a explorar estrategias de la publicidad, aunque aclara la gratuidad de su investigación, cuando dice: "Pienso mis videos como fallas, equívocos, avisos publicitarios a los que se les olvidó la marca que estaban intentando vender. Imágenes en las que el objetivo final se desvaneció y las ideas quedaron en el olvido. Me interesan las estrategias formales que utilizan las marcas de consumo masivo para vender una idea o un producto. La video-instalación que presento trata básicamente sobre la idealización que producen las imágenes, sobre elementos formales como el contraste, el color y la representación, y sobre cómo los medios digitales manipulan nuestros sentidos".
Quesada Pons estudió Artes Visuales en la Universidad Nacional de Cuyo, realizó su primera muestra en el año 2008 en el Museo de Arte Moderno de Mendoza y en el año 2009 ganó una beca para participar del Programa de Artistas de la Universidad Torcuato di Tella, realizó clínicas coordinadas por Jorge Macchi, Diego Bianchi, entre otros. Desde entonces a través de diversas becas tuvo una formación ecléctica y llegó a exponer en el Espacio Contemporáneo de Mendoza (ECA), en CHELA (Buenos Aires), la galería Peña y arteBA. El año pasado presentó la muestra "El enfermo imaginario" en el Espacio Julio Le Parc de Mendoza y en 2015, Ana Gallardo lo invitó a formar parte del proyecto "La Verdi" en La Boca. Hoy vive y trabaja en Buenos Aires.


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