- ámbito
- Edición Impresa
Del Pacto de La Moncloa, los dirigentes y la gente
Recordemos que en ese período de la España posfranquista existían una inflación del 40% anual con riesgos de transformarse en híper, una sociedad profundamente dividida políticamente y un enfrentamiento entre sindicatos y empresarios. Sin embargo, sus dirigentes, agudos observadores de la realidad, hicieron una rápida lectura de las necesidades sociales y apostaron a la pacificación del país por vía del entendimiento, el acuerdo y la razón. Con el ejemplo de quienes tomaban las decisiones, el pueblo español, poco a poco, fue limando sus asperezas, y con una gran cuota de sacrificio comprendió que para superar una crisis el interés general estaba por encima del particular.
La Argentina está sufriendo un profundo deterioro, pero más allá de los efectos de la crisis internacional que nos golpea y los condimentos criollos que padecemos, estamos sumidos en una espiral descendente, donde los dirigentes en todos los niveles no hacen una correcta lectura de las necesidades de la gente.
Es en estos momentos cuando el ciudadano normal necesita y reclama que quienes tienen los cargos de representatividad en las organizaciones gubernamentales, políticas, sindicales y patronales le den la contención necesaria para poder enfrentar la problemática que vive el país.
Ellos deben advertir el hastío que existe en la sociedad por la soberbia, el egoísmo político, los enfrentamientos dialécticos que los tienen como protagonistas principales, por la violencia subyacente en cada una de las frases que se lanzan, porque no existen puntos de comunión ante tantas penurias y los problemas reales de la gente quedan relegados a un segundo plano.
Debemos salir del círculo vicioso enfermizo que lo único que logra es que cada vez estemos más alejados, se genere más violencia y se multipliquen nuestras diferencias.
Esa dicotomía entre el ser y el deber ser nos está afectando en las entrañas como sociedad y nos corta transversal y longitudinalmente, generando un puzzle de tantas piezas que es casi imposible recomponerlo.
Seguramente muchos no están de acuerdo en transpolar situaciones históricas de lugares lejanos, pero el conocimiento y el aprendizaje de los comportamientos humanos ayudan a pensar para encontrar soluciones.
La Argentina necesita un nuevo «Pacto de la Moncloa», una real concertación de todos los sectores del país para lograr enfrentar esta crisis mundial y local en la que estamos inmersos.
Necesitamos revertir esa sensación de desazón que nos embarga y demostrarnos a nosotros mismos que el diálogo es posible. Debemos erradicar la peor de las violencias, que es la de la retórica, para comprender que el camino del bienestar se logra mucho más rápido por el entendimiento que por el enfrentamiento.
La nueva agenda política de nuestro país debe pasar por la concertación entre todos los sectores sociales, y la responsabilidad de llevarla a la práctica es de nuestros dirigentes en todos los niveles; es la oportunidad que tienen para representar realmente el sentir del país.


Dejá tu comentario