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Del Sel no logró ninguna intendencia

El magro tercer puesto del kirchnerismo con Agustín Rossi se repite en casi todos los rincones de la provincia, salvo en tres departamentos, donde logró un segundo lugar (entre ellos, su natal Vera, donde quedó por debajo de Bonfatti). La incidencia en la definición es mínima: apenas suman 265 mesas en conjunto. Por el contrario, para las intendencias, el Frente Santa Fe para Todos -la fuerza con la que se presentó Rossi- desempeñó un mejor papel y ganó en 19 de los 43 municipios. En tanto, el progresismo obtuvo 21 y, los tres restantes, fueron acaparados por partidos vecinalistas.
En rigor, para la gobernación, los resultados del escrutinio provisorio de las elecciones generales del domingo que difundió el Tribunal Electoral de Santa Fe indicaron que el oficialista Bonfatti obtuvo 674.239 votos (38,74%); Del Sel con el amparo de Unión PRO Federal llegó a los 612.208 sufragios (35,17%) y Rossi, quien presumió el aval de Cristina de Kirchner, sólo juntó 387.162 (22,24%).
Así las cosas, con algo más de tres puntos apenas, el Frente Progresista Cívico y Social logró consagrarse al mando del Ejecutivo por segunda vez consecutiva, aunque el horizonte de gobernabilidad aparece a primera vista complicado. Los votantes aprovecharon las posibilidades que ofreció el estreno del sistema de boleta única y dividieron sus intenciones casi de forma equitativa y el justicialismo dominará el Poder Legislativo.
De esta manera, el socialista Bonfatti afrontará su administración de cuatro años con minoría en las Cámaras de diputados y senadores -mientras que Binner contó con mayoría en la primera y desventaja en la segunda- (ver aparte).
Si bien la buena performance de Del Sel, que supo capitalizar Mauricio Macri más que nadie a una semana del balotaje en la Ciudad de Buenos Aires, por momentos hizo peligrar el triunfo oficialista, el equipo comandado por el presidenciable Binner no perdió la calma. Confiaban, más allá del inesperado sacudón que se permitió dar el humorista, en sacar la mayor ventaja con los votos rosarinos.
No es casual que los cierres de las campañas proselitistas de quienes aparecían como los tres principales candidatos horas antes del inicio de la veda electoral del viernes pasado se hayan concentrado en Rosario. La comarca, gobernada por el socialismo incluso en los tiempos en los que el justicialismo estaba al frente del Ejecutivo, es la tercera ciudad más poblada del país, después de Buenos Aires y de Córdoba. Sin dudas, no sólo marcó tendencia para la sucesión de Binner, sino que también será relevante de cara a las elecciones nacionales del 23 de octubre.
De los casi 2 millones de electores habilitados que fueron a votar el domingo (cerca del 75% de padrón), Rosario concentra poco más de 900.000. Prácticamente la mitad de la provincia habita la gravitante ciudad, que desde incluso antes de que Binner fuese intendente tuvo de alcalde a un Héctor Cavallero socialista, sigue siendo hoy el principal bastión de la cruzada progresista. De hecho, resulta más emblemática que la ciudad capital provincial, donde también se impuso Bonfatti ante Del Sel, pero cuenta con menos de 400.000 electores.
La categoría intendente blindó la tendencia en las dos ciudades claves: en Rosario, el Frente Progresista obtuvo 259.792 votos (52,18%), el Frente Santa Fe para Todos, 149.873 (30,10%), y Unión PRO Federal 53.903 (10,83%), mientras que en la capital, el Frente Progresista obtuvo 88.001 votos (45,05%), Frente Santa Fe para Todos, 74.135 (37,95%), y Unión PRO Federal, 19.841 (10,16%).
El resto de los partidos que se presentaron para pelear por la gobernación ni alcanzaron a superar el porcentaje obtenido por los votos en blanco (2,41%, que equivale a 42.006 sufragios). El Partido Obrero obtuvo 11.185 votos (0,64%) el Movimiento Independiente 8.957 (0,51%) y el Partido Autonomista 4.863 (0,28%).
La experiencia santafesina, con sus particularidades que potenciaron sus repercusiones a nivel nacional, refuerza la tendencia que se vislumbra en el resto de las elecciones provinciales hasta ahora realizadas (salvo los comicios catamarqueños, que abrieron el calendario electoral 2011): la ratificación de los candidatos oficialistas.


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