- ámbito
- Edición Impresa
Demasiados contratiempos, pero el público responde bien
Reveses. Los traspiés de una compañía teatral como argumento.
Pese a su estructura de "teatro dentro del teatro", la obra aborda superficialmente su doble trama argumental y la pintura de personajes para concentrarse en los traspiés del inexperto elenco, el caótico backstage, las metidas de pata del operador de luces y sonido, y el progresivo derrumbe de la escenografía. Tal vez resulte excesiva la hora y media de función para una trama concebida como una catarata de bloopers cuya espontaneidad no siempre es creíble.
En líneas generales, la puesta en escena de Manuel González Gil sigue de cerca las marcaciones actorales y los dispositivos escénicos del montaje londinense. Los trucos son impecables y el elenco sale airoso del doble desafío de "actuar mal" (como lo requiere el libreto) y de ponerle el cuerpo a derrumbes, portazos y demás sacudidas. Es una tarea imposible unificar los distintos patrones de comicidad que operan en el público, sobre todo en un espectáculo de estas características, del que sólo resta señalar que gran parte de la platea lo recibe con carcajadas.


Dejá tu comentario