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“Denevi es un escritor que debería ser redescubierto”
Estela Medina caracterizada como Leonides Arrufat en la nueva versión de «Ceremonia secreta», de Marco Denevi, según Oscar Barney Finn.
«Ceremonia secreta» (1960) narra el misterioso encuentro entre Leonides Arrufat, una solterona que dedica su vida a visitar las tumbas de sus familiares, y una joven trastornada que cree ver en ella el vivo retrato de su madre muerta. Dialogamos con Medina.
Periodista: ¿Conocía la obra de Denevi?
Estela Medina: Había leído «Rosaura a las diez» y vi la película de Mario Soffici. ¡Me encantó! También había leído «Ceremonia secreta» y pocas cosas más, pero ahora estoy redescubriendo a Denevi. Es un autor maravilloso, mejor que otros que tienen más renombre. ¿Por qué no es más popular? Todos deberían redescubrirlo. Ahora me inventé un juego, me detengo sobre el final de cada cuento para ver si se me ocurre cómo termina. Nunca acierto, porque su imaginación era portentosa. Me dijeron que sus obras figuran en el programa de las escuelas secundarias, sería bueno que los jóvenes vinieran a ver la obra. Es bastante fiel.
P.: No podemos decir lo mismo de la película que hizo Joseph Losey en 1968.
E.M.: Cambió la historia, agregó personajes... Mia Farrow no está mal, pero Elizabeth Taylor, una mujer tan hermosa, no tiene nada que ver con el personaje de Leonides. Denevi no estaba contento con el resultado. ¿Sabía que acá se hizo una versión, muy superior, con Milagros de la Vega y Estela Molly?
P.: Sí, fue en canal 9, en 1961, con puesta en escena de Narciso Ibáñez Menta y dirección de Edgardo Borda. ¿Qué le pareció la adaptación de Barney Finn?
E.M.: Es muy buena. Mantiene el suspenso, respeta la historia y los personajes. China Zorrilla me contó que en la década del 60 Denevi le había pedido que hiciera ella la adaptación teatral e interpretara a Leonides. Al final no se hizo, se ve que en ese tiempo estaba con otras cosas. China conserva la carta en que Denevi le hace la propuesta.
P.: ¿Dónde se conocieron ustedes?
E.M.: En la Comedia Nacional. Cuando yo ingresé, China ya era una actriz muy reconocida y había escrito varias obras teatrales que fueron estrenadas por la compañía. Pero antes de eso ya era una celebridad y además tenía el respaldo de una familia de mucho prestigio en Uruguay: padre escultor, abuelo poeta... ¡La familia real! Debuté con China y la Xirgu en «Bodas de sangre». Yo era la niña, años más tarde hice el papel de novia y cuando me retiré de la Comedia me tocó el de madre. Adoro esa obra.
P.: Dicen que Margarita Xirgu amaba a sus alumnos, pero a veces los trataba con dureza. Cito una de sus frases: «Al ensayo sólo se falta con un certificado de defunción».
E.M.: Era una mujer extraordinaria y la mejor actriz que vi en mi vida. Su fuerza, su intensidad, su voz... Tenía un decir tan extraño que parecía música. Yo la conocí muy jovencita y para mí fue ese deslumbramiento que se tiene sólo una vez en la vida. Se vino para Uruguay cuando Perón le prohibió hacer «El malentendido» de Albert Camus y la hizo en Montevideo. Además fundó la Escuela de Arte Dramático y recorrió el país llevando obras. Cuando se retiró de la actividad se instaló en una casa hermosa de Punta Ballena y allí se quedó hasta su muerte.
P.: Volviendo a «Ceremonia secreta» ¿Qué diría de su personaje?
E.M.: Leonides es una mujer muy sola y quisquillosa, chapada a la antigua hasta que el encuentro con Cecilia la va transformando. Ella quiere a la muchacha, la cuida y empieza a sentir que es su madre. A la vez se va acomodando a la buena vida y a las riquezas que la joven comparte con ella. Es una mujer bien astuta, creo yo. La ingenuidad y misterio de la chica crean una especie de alucinación entre ellas. La obra tiene un suspenso casi policial y un final insospechado, típico de las historias de Denevi.
P.: ¿Va a filmar con Barney Finn?
E.M.: Es un proyecto que está armando en Chile relacionado con las mujeres de Neruda y yo tendría un papel soñado. Me propuso que interpretara a Delia del Carril (la esposa del poeta) un personaje precioso, con una gran personalidad. Ella fue una mujer muy inteligente y vital, tenía 50 años cuando conoció a Neruda, y él 30.
Entrevista de Patricia Espinosa


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