19 de marzo 2010 - 00:00

Derecha aplaude a Mujica (y la izquierda recela)

Montevideo - A poco más de dos semanas de haber asumido la presidencia de Uruguay, el ex guerrillero tupamaro José Mujica ha transitado un camino marcado por los aplausos entusiastas de la derecha y los primeros recelos de la izquierda.

Sus planes de Gobierno, expuestos a cada paso de su agitada agenda diaria, suenan audaces y temerarios para algunos y revolucionarios para otros, aunque al veterano dirigente parece no preocuparle por ahora.

La sacudida más reciente data del martes, cuando Mujica reunió a 350 jefes militares, incluyendo los comandantes del Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina, para comprometerlos con «la unidad nacional como una afirmación hacia el porvenir».

El encuentro, que según algunos testigos transcurrió en clima cordial y degustación de platos criollos, se produjo en un predio militar del departamento de Durazno, en el centro del país y 180 kilómetros al norte de Montevideo.

Mujica «utilizó un lenguaje de comandante a comandante». «Es el jefe máximo de las Fuerzas Armadas», precisó el diputado oficialista Esteban Pérez, del mismo sector político que Mujica.

El legislador admitió que hay ciertos resquemores en sectores de la izquierda sobre estos pasos hacia la reconciliación entre los ex guerrilleros y los militares, enfrentados en las décadas de 1960 y 1970, cuando impulsó la lucha armada el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros (MLN-T), que Mujica colideraba.

«La historia habla siempre que cuando hay enemigos leales, frontales, llega un momento en que se fuma la pipa de la paz y se entienden. De comandante a comandante se entienden», subrayó Pérez.

Pero los resquemores de la izquierda también tienen otros capítulos. No ha caído muy bien entre algunos dirigentes, militantes de base, sindicatos y organizaciones de derechos humanos, la idea de Mujica de liberar a los presos mayores de 70 años.

Irma Leites, militante de la organización «Memoria y Justicia», no está de acuerdo con la reconciliación sobre la base del perdón a los torturadores y ha sido crítica de los actuales dirigentes de izquierda, a quienes considera «ex comunistas y ex tupamaros», por su aparente desvío de las concepciones históricas de estas corrientes ideológicas.

La «profunda reforma del Estado» que promete realizar Mujica también encuentra voces críticas, principalmente de los influyentes sindicatos de la administración pública.

«Siempre hay un cierto escozor, dudas», pero «todos tienen derecho al pataleo (a protestar) por que así es la democracia», dijo hoy el diputado Pérez en defensa de la estrategia del presidente.

Una revista de tendencia izquierdista publicó la semana pasada en portada una caricatura de Mujica con el título a toda página: «¿No te parece Pepe que la derecha te está aplaudiendo mucho?».

Recordó la publicación que «desde los medios de la derecha, y en círculos académicos y empresariales, hay una intensa prédica impulsando su visión sobre el Estado y agitando la idea de que, por fin, la izquierda ha comprendido que el progreso va de la mano de la transformación neoliberal que supone la transferencia de los sectores lucrativos del Estado a empresas trasnacionales, la tercerización de áreas estratégicas a empresas privadas presuntamente más eficientes y la minimización de su papel regulador».

Como respuesta a este escenario que él mismo ha generado, Mujica respondió el martes, en un encuentro con las autoridades de la estatal Universidad de la República: «Hay vientos de cambio y de empuje».

«Tal vez, empezamos a vivir una época en que estamos medio hartos de darle vuelta al huevo hasta que le encontramos el pelo y tal vez, colectivamente, como sociedad, empezamos a encontrar un tranco de cambio y de optimismo, relativo con las cosas que podemos».

El diputado Pérez admite los recelos. «Tengo más temor por ese lado (el de la izquierda), de palos en la rueda, más que por el lado del ejército» o de la derecha en general. «En la izquierda somos un potpourri (mezcla) de ideologías; hay contradicciones y esperemos ver cómo se resuelven».

«Tiene que operar, no sólo el Presidente sino dirigentes del FA (Frente Amplio). Habrá que respaldar y secundar al Presidente», recalcó.

Agencia DPA

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