Dos días después de haber sido reelegida en una apretada segunda vuelta, quedó claro que los partidos aliados de la mandataria constituyen mayoría en el Congreso, pero mostraron que no serán tan fieles como podría esperarse, ya que el martes a la noche, en la Cámara de Diputados, algunos votaron con la oposición contra el decreto.
La medida dictada este año, destinada a crear mecanismos de participación en el proceso de decisión de "grupos sociales históricamente excluidos" y consolidar la participación social "como método de gobierno", todavía debe enfrentar una votación del Senado.
Rechazo
La propuesta, sin embargo, fue rechazada el martes a última hora a través de un proceso de votación simbólica, en el que las bancadas de la oposición obtuvieron el apoyo del principal socio de la coalición gubernamental, el centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) y de otras agrupaciones aliadas.
El ministro jefe de la Secretaría General de la Presidencia, Gilberto Carvalho, dio cuenta ayer de la irritación oficial al afirmar que el rechazo al decreto reflejó la "victoria de la voluntad conservadora de imponer una derrota política a la presidenta".
Carvalho aseguró que la derrota legislativa no hará que el Gobierno desista de impulsar su propuesta, y afirmó que la participación social como "método de gobierno" será incluida en el proyecto de reforma política, que Rousseff apuntó el domingo como la principal prioridad de su segundo mandato, a iniciarse el 1 de enero de 2015.
Resistencias
Pero esa misma iniciativa, central para la reelección de la mandataria, tropieza con resistencias también en el PMDB, cuyo poder creció en las regiones de Brasil en los últimos comicios. Puntualmente, genera rechazo la idea de Dilma de terminar con la reelección para los cargos ejecutivos y con la financiación empresarial de campañas políticas, así como su objetivo de presionar al Congreso con un referendo previo al trámite parlamentario.
No sorprendió, en ese sentido, que el diputado Lucio Vieira Lima, del PMDB, afirmara que el rechazo del decreto demuestra que el Congreso desea que Rousseff concrete su promesa de estrechar el diálogo con el Legislativo.
"Esta derrota es educativa. Es para demostrar que el discurso de diálogo, de negociación con el Congreso no puede estar limitado a la teoría, sino que tiene que concretarse", advirtió de modo sugestivo.
El ministro Carvalho embistió, por su parte, al reconocer ayer que el PMDB está entre los principales responsables de la derrota, aunque atemperó los ánimos al señalar que eso no anula la alianza vigente con el gran partido centrista, a la que pertenece el vicepresidente, Michel Temer.
| Agencias DPA y AFP, y Ámbito Financiero |


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