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Derrumbe en las automotrices: caen ventas hasta el 53%
Carl-Peter Forster, jefe de GM Europa, y Robert Lutz (GM Corporation) ayer en el Salón del Automóvil de Ginebra. El evento sintió el rigor de la gran crisis.
En línea con los datos divulgados, GM indicó que prevé producir 550.000 vehículos en Norteamérica en el segundo trimestre, el 30% menos que las 834.000 fabricadas en igual lapso del año. Las ventas de automóviles se redujeron el 50%, mientras que las de camiones cayeron el 55%. La empresa señaló que las ventas generales de la industria se derrumbaron y llevaron las cifras de febrero al nivel más bajo desde 1967. «Son, obviamente, niveles de ventas insostenibles y llevarán a que cada gran automotriz en todo el mundo busque la ayuda del Gobierno», explicó el analista jefe de ventas de GM, Mike DiGiovanni.
Posicionamiento
Ford, que sufrió una pérdida récord de u$s 14.600 millones el año pasado, dijo que planea reducir su producción en el 38% en el segundo trimestre contra el mismo período de 2008, para dejarla en 425.000 unidades. Se trata de la única empresa automotriz del país que no pidió ayuda estatal para sobrevivir, como sí lo hicieron GM y Chrysler y ahora es considerada la mejor posicionada entre las atribuladas automotrices estadounidenses. En su marca Volvo, cuya venta está siendo estudiada, la contracción de las ventas fue del 55%. La empresa mantiene las esperanzas de que las ventas y la economía estadounidense comiencen a recuperarse en el segundo semestre del año. No obstante, reconoció que nada en las cifras de febrero respalda esa opinión. «Puede ser que este mes hayamos tocado fondo, pero no hay un anclaje económico que nos permita llegar definitivamente a esa conclusión», apuntó la economista de Ford, Emily Kolinksi Morris. Coincidió con el diagnóstico Robert Lutz, vicejefe de Desarrollo a nivel global de GM.
La japonesa Toyota superó el año pasado a GM como la firma más grande de la industria, pero también solicitó -por primera vez- un préstamo del Gobierno japonés para ayudar a su brazo financiero a reducir costos de fondeo, lo que muestra cómo la crisis de la industria golpea aun a su actor mejor capitalizado. Durante febrero, la reducción de ventas a 109.583 vehículos se concentró en sus marcas Toyota, Scion y Lexus. La venta de automóviles de lujo de la marca Lexus prácticamente se redujo a la mitad.
Desde el Salón Automotor de Ginebra, el vicepresidente de Chrysler, Jim Press, reiteró que su empresa no descartaba acudir al Capítulo 11 de protección contra la bancarrota a menos que reciba un rescate del Gobierno norteamericano.
Por otra parte, GM reveló ayer que está dialogando con varios gobiernos europeos para rescatar a su filial alemana Opel con una inyección de 3.300 millones de euros (u$s 4.200 millones) de ayuda estatal. El rescate, que podría asumir la forma de garantías de créditos apoyadas por el Estado o incluso una nacionalización parcial, convertiría a Opel en una empresa independiente, suceda lo que suceda con su casa matriz. Según lo indicó el jefe de GM Europa, Carl-Peter Forster, el Gobierno español se había comprometido a desembolsar una garantía por 200 millones de euros e, incluso, podría estar dispuesto a hacer más.
Agencias AFP y Reuters

