15 de marzo 2016 - 00:00

Desafiante: “Seré candidato y tendrán que pedirme perdón”

Lula da Silva se mostró furioso y desafiante en su reciente declaración ante la Policía Federal, según los tramos que se conocieron ayer.
Lula da Silva se mostró furioso y desafiante en su reciente declaración ante la Policía Federal, según los tramos que se conocieron ayer.
San Pablo - El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, investigado por su presunta implicación en la trama de corrupción de Petrobras, declaró a la Policía Federal que va a ser candidato a la Presidencia de Brasil en las elecciones de 2018 y que espera que los jueces y fiscales que lo investigan al final le pidan perdón, según el testimonio filtrado ayer.

"Todo lo que están haciendo conmigo va a hacer que cambie de opinión. Estoy viejito, estaba queriendo descansar, pero voy a ser candidato a la Presidencia en 2018 porque creo que mucha gente me está provocando", recalcó, desafiante, el exjefe de Estado a los policías que lo interrogaron.

Lula reveló sus intenciones durante la declaración prestada a la Policía Federal el pasado 4 de marzo, cuando fue forzado a salir de su casa para declarar en el marco de una investigación que apura la trama enquistada en la petrolera estatal Petrobras. Esa "conducción coercitiva" decidida por el juez federal de Curitiba (Paraná), Sérgio Moro, fue criticada por especialistas e incluso por un magistrado del Supremo Tribunal Federal (STF).

La Fiscalía de Paraná cree que el exmandatario es el propietario de una granja en el interior de San Pablo y de un tríplex de lujo en la playa de Guarujá, dos inmuebles que habrían sido recibidos para disfrazar las coimas, afirman.

"Chanchada homérica"

Lula, que volvió a negar la propiedad sobre los inmuebles, afirmó que la investigación del departamento en Guarujá es una "chanchada homérica", inventada por la Policía Federal y confesó estar "muy enojado" por la "falta de respeto" demostrada hacia él.

"Yo espero que cuando termine esto alguien me pida disculpas. Que alguien diga: disculpe, por el amor de Dios, fue una equivocación", señaló Lula al delegado de la Policía.

El exmandatario, quien gobernó Brasil entre 2003 y 2010, acusó a los medios de comunicación de "amedrentar" con sus titulares a la Policía, a la Fiscalía y al STF.

En su declaración negó haber pedido donaciones para su instituto a empresas investigadas en el caso "Lava Jato" ("lavado a chorro"), pero admitió que algunos funcionarios del mismo, como Paulo Okamotto y Clara Ant, pueden haberlo hecho.

Lula también es blanco de otra investigación paralela iniciada por la Fiscalía de San Pablo, que lo denunció por lavado de dinero y falsedad ideológica en relación con el departamento de Guarujá. Esa causa también pasará ahora a manos de Moro (ver nota aparte).

El expresidente arremetió contra los fiscales de ese caso, quienes solicitaron un pedido de prisión preventiva: "Si usted anda detrás de la verdad, mande arrestar a un ciudadano de la Fiscalía que dice que el apartamento es mío", dijo.

El domingo, el Gobierno de Dilma Rousseff, su ahijada política, fue blanco de la mayor movilización popular registrada en la historia del país, que reunió a más de 3,6 millones de personas, según estimaciones de la Policía.

Los manifestantes pidieron la salida de la Presidenta, gritaron consignas contra la corrupción y pidieron el encarcelamiento de Lula, quien durante años fue uno de los líderes más carismáticos del país.

Apoyos y rechazos

Hoy, las encuestas lo muestran aún, pese al descrédito en que cayó, como un candidato tan competitivo como los de la oposición para 2018, con una intención de voto cercana al 20%. Pero su mayor problema es el nivel de rechazo que registra, próximo a un 50% de gente que afirma que nunca votaría por él.

Lula no se pronunció sobre las marchas de la víspera, pero el pasado 4 de marzo, después de ser llevado a declarar, advirtió que combatirá a los "sectores más conservadores" desde las calles.

El expresidente se llegó a comparar con una serpiente venenosa y advirtió: "Si quisieron matar a la jararaca le dieron en el rabo, no en la cabeza, y la jararaca está viva, como siempre estuvo".

Agencias EFE y Brasil247,

y Ámbito Financiero

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