1 de marzo 2010 - 00:00

Desastre en Chile: cerca de 1.000 muertos y 2 millones de afectados

La población de Pelluhue, unos 320 kilómetros al sur de Santiago, quedó arrasada por la ola gigante que desató el terremoto.
La población de Pelluhue, unos 320 kilómetros al sur de Santiago, quedó arrasada por la ola gigante que desató el terremoto.
Santiago - Dos días después de que Chile fuera sacudido por un terremoto de virulencia histórica, la cifra de víctimas y la magnitud de la destrucción se incrementaba hora tras hora. «Cada momento que pasa tenemos noticias peores», admitía anoche el ministro del interior, Edmundo Pérez Yoma. El último informe oficial señaló que al menos 711 personas perdieron la vida en la catástrofe, mientras que más de 2.000.000 fueron perjudicadas por el temblor de 8,8 en la escala de Ritcher.

En medio de un panorama desolador, la presidenta Michelle Bachelet, anunció un plan de emergencia para ayudar a los millones de damnificados por el terremoto y declaró zona en estado de catástrofe a las regiones de OHiggins, Araucanía, Valparaíso, Metropolitana, el Maule y el Bío Bío; estas dos últimas, las más afectadas.

«Las Fuerzas Armadas están operando desde el minuto uno», indicó al respecto el ministro de Defensa, Francisco Vidal, ante el impacto de las imágenes que mostraron saqueos en la localidad de Concepción, donde fue decretado el toque de queda (ver aparte).

Bachelet dio a conocer el programa de emergencia tras una prolongada reunión de coordinación en la que participaron ministros, jefes militares, jefes de servicios y empresarios.

En materia de abastecimiento, la mandataria anunció un acuerdo con las principales cadenas de supermercados para la entrega gratuita de productos de primera necesidad en las zonas afectadas, como forma adicional de paliar los saqueos. Confirmó también que el tráfico aéreo había comenzado a normalizarse y reiteró, respecto a las ofertas de ayuda internacional, que se hará un estudio de las necesidades del país. En esa línea, anoche remitía la embajada chilena en la Argentina a la Cancillería un amplio listado de requerimientos (ver pág. 16).

Bachelet, cuyo mandato culmina el 11 de este mes para dar paso al conservador Sebastián Piñera, aseguró que el temblor es «el quinto más grande en la historia humana», e instó a toda la comunidad, civiles y militares, a ingenieros y arquitectos, entre otros, a colaborar en las tareas de reconstrucción, tras esta «emergencia sin parangón» que sufrió el país.

Con el trancurso de las horas se multiplicaban las víctimas fatales. «Con el hallazgo de algunas víctimas se llegó a un total de 711 personas muertas. Se sigue buscando a desaparecidos con un número que aún no podemos precisar», reveló al cierre de esta edición Carmen Fernández, directora de la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior (Onemi).

El alcance de la catástrofe aún era desconocido. «Lo que ha pasado en (el puerto) Constitución y lo que he hablado largamente con el intendente (delegado del Maule)...es muy trágico lo que ha pasado ahí», indicó el ministro Pérez Yoma. «Cada hora que pasa tenemos peores noticias que antes. Ahí tuvimos un tsunami que arrasó muchas localidades costeras. Nos ha costado mucho llegar, tenemos problemas de comunicación telefónica y física. Es muy complicado», completó el ministro.

En Santiago, sus habitantes esperaban pacientemente para abastecerse con productos de primera necesidad, temerosos de quedarse sin alimentos para los próximos días. Las autoridades ordenaron evacuar algunos edificios con daños estructurales serios. La devastación afectó sobre todo pueblos costeros, pero alcanzó también edificios recientemente estrenados en Santiago y Maipú.

Aún así, en la capital, donde hubo más de treinta fallecidos, la situación era mucho más esperanzadora que en la región del Maule y del Bío Bío. Las localidades de Constitución, Concepción, Talca, Talcahuano, Iloca y Dichato fueron las más perjudicadas. En total se estima que 1.500.000 de hogares y edificios sufrieron daños por el sismo, un tercio de ellos de gravedad.

La destrucción podría costar a Chile hasta u$s 30.000 millones, o casi el 15% de su Producto Bruto Interno (PBI), según Eqecat, una firma que ayuda a las aseguradoras a delinear modelos de riesgo. «Habrá un impacto amplio y profundo en la economía chilena» afirmó Nick Chamie, jefe de investigación de mercados emergentes de RBC Capital Markets en Toronto.

Chile, sobre la intersección de dos placas geológicas, fue barrido en el pasado por otros terremotos. Muchos recuerdan el sismo de magnitud 9,6 que destrozó la ciudad de Valdivia en 1960, el mayor del que se tenga memoria en el mundo.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

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