París y Río de Janeiro - Un avión de Air France con 228 personas a bordo, que había despegado el domingo a la noche de Río de Janeiro con destino a París, desapareció cuando volaba sobre el Atlántico, en lo que sería el accidente aéreo más grave desde 2003. Hasta anoche no había rastros de sobrevivientes ni certezas sobre el lugar de la caída, mientras crecía el estupor tanto en Francia como en Brasil, un país que conoció en años recientes una sucesión siniestra de accidentes con aeronaves de gran porte.
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La hipótesis manejada por la compañía aérea francesa atribuyó la causa de la caída del Airbus 330, de fabricación europea, a la acción de un rayo que habría dañado el sistema eléctrico de la nave, lo que habría dejado técnicamente «ciegos» a los pilotos en plena tormenta. La primera versión de Air France, luego moderada, buscó alejarse de inmediato de la posibilidad de un atentado, pero la eventualidad del rayo fue desestimada por fuentes calificadas (ver aparte). Dadas las características de la virtual «desaparición» de la nave en pleno vuelo, pilotos y expertos se inclinaban más por la hipótesis de una bomba, un extremo que fue recogido por medios franceses como Le Figaro.
No hay «ningún elemento preciso sobre lo ocurrido» que pueda explicar las causas de la desaparición del avión, reconoció desde el aeropuerto parisino de Charles de Gaulle el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y reconoció que «las perspectivas de hallar sobrevivientes en este momento son ínfimas».
El Airbus de Air France, operable desde 2005, había partido de Galeao, Río de Janeiro, a las 19.03 y debió haber aterrizado en el Charles de Gaulle de París a las 11.10, horario local en ambos casos.
El último mensaje emitido automáticamente por el vuelo 447 para señalar una avería del circuito eléctrico fue recibido a las 2.14 GMT (23.14 de Argentina), reportando una ubicación a 586 kilómetros de la ciudad de Natal sobre el litoral marítimo atlántico. Por entonces, la nave volaba a 11.000 metros de altura y a una velocidad de 840 kilómetros por hora. Tras esa señal, los controladores aéreos quedaron sin noticias de los 216 pasajeros -126 hombres, 82 mujeres, siete niños y un bebé- y los 12 miembros de la tripulación. Por la tarde de ayer pudo establecerse que el lugar de la casi segura caída fue a 1.100 kilómetros de la costa brasileña.
Los pasajeros son de 32 nacionalidades, en su mayoría franceses (61) y brasileños (58), pero también 26 alemanes y el argentino Pablo Dreyfus (ver aparte), anunció la compañía aérea en un comunicado. Según el texto, los 12 miembros de la tripulación son todos franceses.
Air France expresó a media tarde «sus condolencias», aunque sin hablar de fallecidos. El mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, de visita en El Salvador por el recambio presidencial en ese país, manejaba hasta anoche la esperanza de que hubiera sobrevivientes, que eran intensamente buscados por aire y mar. «Como cristiano siempre espero que lo peor no haya ocurrido», dijo Lula. Cinco aviones, dos helicópteros y tres barcos brasileños participaban de la búsqueda en una zona del Atlántico sin cobertura de radares.
Al mismo tiempo, familiares de los pasajeros se congregaban para recabar novedades en los aeropuertos Galeao y De Gaulle (ver aparte).
Según el director general de Air France, la zona en la que desapareció el aparato fue localizada con un margen de apenas «algunas decenas» de millas náuticas.
Las búsquedas comenzaron inmediatamente de un lado y otro del Atlántico. A la vez, se le pidió asistencia al Pentágono para que utilice sus medios satelitales de observación y de escucha electrónica, a fin de localizar el avión. También participaron del rastrillaje dos naves españolas.
Al cierre de esta edición aún no se había localizado ningún resto del aparato, y ninguna de sus tres balizas había emitido señales, «lo que parecería demostrar que la catástrofe ha sido muy rápida», indicó el Centro Nacional de Estudios Espaciales francés (CNES).
Sembrando más confusión a las imprecisas coordenadas, el vicepresidente de Brasil, José Alencar, reveló que los pilotos de un avión de la aerolínea TAM vieron un incendio en el Océano Atlántico cerca de la costa de Senegal. «Es una noticia muy imprecisa», reconoció Alencar.
El precedente inmediato más grave en cuanto accidentes aéreos ocurrió en febrero de 2003, cuando un Ilyushin-76 iraní cayó, causando 275 muertos. El conocido ayer fue el 20º accidente desde 1990 de una nave fabricada por Airbus, sumando más de 2.000 muertes en su historial, aunque fue el primero de un modelo A330, nave de gran porte que realiza trayectos de media y larga distancia.
Por otra parte, Brasil suma esta nueva catástrofe a las dos peores de su historia: la ocurrida en 2007 en el aeropuerto de Congonhas en San Pablo (199 muertos) y al choque en el aire en 2006 entre una nave de Gol y un avión Legacy (154).
En cuanto a Air France, cuando se confirme la tragedia, se tratará de la peor en 75 años de historia. La empresa no contabilizaba ningún muerto desde el accidente del supersónico Concorde en julio de 2000 (113).
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