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Desde Alemania, un modelo de coleccionismo corporativo
La pintura del grupo argentino Zinny/Maidagá que figura entre los contemporáneos de la muestra que llegó desde Alemania. El también argentino Julio Le Parc ocupa un lugar entre los históricos; A la izq., una obra de «Un verde pensar bajo una sombra verde» de Alfredo Prior; al lado, obra que integra «Zumbido» de Silvia Rivas, los talentosos artistas que completan el panorama actual de exhibiciones del Malba.
No obstante, la muestra «Geometría en el siglo XX en la Daimler Art Collection», cumple con la misión didáctica de exhibir una de las más célebres colecciones corporativas que ocupa, desde 1999, un espacio preferencial en la Postdamer Platz de Berlín. Así, los más de 30.000 visitantes que desde la inauguración llegaron al Malba, tienen la posibilidad de conocer a las grandes figuras que conforman el abanico de tendencias que se abren a partir de la vanguardia abstracta.
El conjunto que llegó a Buenos Aires incluye a varias estrellas como Josef Albers, Oskar Schlemmer, Hans Arp, Max Bill, George Vantongerloo, pero también presenta a muchos artistas que ocupan un segundo escalón y no son conocidos por el público porteño, cuyas obras revisten sumo interés. Además están el argentino Julio Le Parc en un lugar histórico, junto al venezolano Soto, y el grupo Zinny/Maidagán, también argentino, entre los contemporáneos.
La curadora de la exhibición, Renate Wiehager, directora de la Daimler, aclara: «Ya no se analizan los desarrollos europeos y americanos de manera claramente separada. La tesis es que existe una historia de influencias por descubrir que, comienza con la emigración de la Bauhaus y el constructivismo en la década del treinta y su recepción en los Estados Unidos, que continúa con las profundas discusiones entre artistas europeos y sudamericanos y que se prolonga en el arte contemporáneo».
La exposición de aproximadamente 100 obras se inicia con el capítulo del «Modernismo clásico», donde se percibe que los impulsos creadores de la Bauhaus, la escuela fundada en Weimar en 1919, mantienen su vigencia hasta hoy. Entre las obras de Joseph Alberts se destaca una pintura que muestra la derivación del blanco sobre blanco de Malevich, pero llevada a la exaltación de los matices del color rojo que contrastan con el rigor geométrico. Los eslabones de esta cadena de influencias y parentescos que cruzan toda la muestra se tornan muy visibles y, en el contexto argentino invitan a evocar las obras de Luis Tomassello, Alfredo Hlito, Alejandro Puente, Ennio Iommi y, tantos más.
El núcleo temático «Vanguardia Zero» exhibe un movimiento fundado en 1957 en Dusseldorf con el fin de tornar posible la representación espacial de la luz y el color en sus manifestaciones más puras. El grupo Zero (Enrico Castellani, Dadamaino, François Morellet y Jan Henderikse, entre otros) sentó las bases del op art, el arte lumínico y cinético, y consolidó los fundamentos esenciales del arte conceptual y el minimalismo. En la misma vía, el «Minimalismo en Europa y América», presenta los orígenes de esta tendencia y las del arte concreto y constructivo que se abren hacia el conceptualismo, con una obra de Joseph Kosuth.
El nivel de calidad y belleza de las piezas (cada una ostenta su valor estético e histórico), pone en evidencia una especial dedicación en la selección. Acaso el mejor ejemplo sea la obra de Daniel Buren, quien en esta ocasión, con unos marcos de cuadros superpuestos a sus típicas rayas blancas y negras, desequilibra la perfección geométrica de un cuadrado.
Finalmente, el capítulo «Forma, línea, espacio», montado fuera de la sala, hace una concesión publicitaria a la firma automovilística, si es que puede llamarse «concesión», a las estupendas obras que, inspiradas en el universo aerodinámico de los coches de carrera, realizaron por encargo artistas como Andy Warhol, Robert Longo o la supermediática Sylvie Fleury. El Mercedes Benz W 125 pertenece a la conocida serie «Cars» de Warhol, que quedó inconclusa cuando murió, y fue expuesta por primera vez en 1988 en el Museo Guggenheim de Nueva York.
Argentinos
Entretanto, en el espacio Contemporáneo del Malba, la artista Silvia Rivas expone «Zumbido», una muestra curada por el brasileño Franklin Pedroso. Se trata de dos logradas videoinstalaciones donde Rivas confirma su afición por las cámaras a partir de un tema muy simple: unas manos blancas y puras como las de una virgen renacentista, que espantan primero una mosca y luego, cientos, miles, de moscas. Rivas pone en primer plano imágenes y sensaciones que sorprenden por su verismo. «Es un juego de movimientos y de sonidos, esa batalla va in crescendo y quedamos capturados por la escena. Nos detenemos, la admiramos y la disfrutamos. Una verdadera coreografía con las manos que van urdiendo la tela en una danza de caza, casi como si fuera un juego de niños», explica Pedroso.
En la sala de exposiciones temporarias, Alfredo Prior, uno de los pintores más talentosos de estas últimas décadas, presenta «Un verde pensar bajo una sombra verde». En la génesis de sus pinturas está la atracción que generan los jardines de Monet, que envuelven y atrapan al espectador. La materia de Prior se desliza por la superficie de las telas como lava ardiente, configura formas y arrastra nuestra mirada hacia sus bosques donde se adivina la presencia de seres de maravilla.
En medio de unas mareas de pintura de colores diversos, navegan unos círculos irregulares. Al superponerse las capas de pintura, unas sobre otras, componen, con sus transparencias, vetas y salpicaduras, los bellísimos paisajes que son la marca registrada del artista.


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