28 de mayo 2009 - 00:00

Deslumbrante “Travelling” de Hochman

El nuevo espectáculo de acróbatas de la escuela de circo «La arena» es bello e impactante, y sólo puede reprochársele la ausencia de un hilo conductor que unifique las acciones.
El nuevo espectáculo de acróbatas de la escuela de circo «La arena» es bello e impactante, y sólo puede reprochársele la ausencia de un hilo conductor que unifique las acciones.


«Travelling». Coreog.: C. Della Negra y L. Condró. Vídeo: D. Calvo. Mús.: S. Verea. Esc.: D. della Pittina. Dir.: G. Hochman. (Centro de la Cooperación, viernes, sábados y domingos).

La compañía «La arena» cierra un nuevo capítulo de sus investigaciones en la expresividad del cuerpo en acción y el espacio que lo contiene en «Travelling», esta vez incorporando imágenes fílmicas.

Gerardo Hochman deslumbra una vez con su troupe de graduados en su escuela de circo. Nueve artistas participan de este espectáculo con una coreografía de Carolina della Negra y Lucas Condró diseñada para piso y para el espacio en altura. Los cuerpos se interrelacionan en pequeñas secuencias con más énfasis en la conformación de un arco dinámico que en una dirección dramática determinada. Más allá de uno o dos «pas de deux» románticos (en la reducida caja de un televisor o en dos largos lazos rojos que se columpian en el aire), este espectácul no se preocupa por las historias.

Quizá lo que se espera ahora de Hochman y de sus discípulos es que sus acciones posean una verdadera funcionalidad. De no ser así el esfuerzo es impactante, sí, pero carente de sentido dramático. Por lo observado en los trabajos anteriores de «La arena», y también en éste, lo que importa es el gusto por lo lúdico, que en esta ocasión compromete a la tecnología. Hay reflectores en manos de los propios celebrantes, manipulación de maquinarias complejas (y bellas en sí mismas) y una cámara que proyecta las acciones reales junto a otras filmadas de antemano, (en la calle y con personajes), pero sin una motivación precisa. Y lamentablemente las imágenes no son lo mejor. En más de una oportunidad están fuera de foco.

La impetuosa música de Sebastián Verea acompaña bien las acciones y la escenografía de Duilio della Pittina trató de aprovechar al máximo el espacio escénico, creando un entorno de estructuras atractivas y estimulantes para el ojo del espectador. Las acrobacias, contorsiones y acciones corporales dispuestas por el director respondiendo a un vocabulario técnico como «Play-Stop-avance-rebobinado-pausa-cámara lenta» son impecables. El «Travelling» del título es sólo una referencia virtual.

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