2 de agosto 2010 - 00:00

Desplazan al zar de la aeronáutica civil

El ministro Julio De Vido relevó de sus funciones a Rodolfo Gabrielli, quien dirigía la Administración Nacional de la Aviación Civil (ANAC), la estructura de control y gestión del negocio aeronáutico del país que el Gobierno creó luego de transferir esas funciones, de la órbita de la Fuerza Aérea a la del Ministerio de Planificación Federal. No se designó sucesor a la espera de la finalización de la 39ª Cumbre del Mercosur que comienza hoy, la ANAC tiene responsabilidad directa en el armado del esquema de seguridad aeronáutica del cónclave que se celebra en San Juan.

La crisis comenzó con una llamada telefónica que recibió Gabrielli la semana pasada, mientras se encontraba en Miami. «Tenés que presentar tu renuncia», le dijo su interlocutor, el secretario de Transportes de la Nación, Juan Pablo Schiavi. Gabrielli cumplió la orden, envió la carta de rigor por fax, dirigida a De Vido y abordó un vuelo comercial que arribó a Ezeiza el viernes último a las 8.30. Ese mismo día, Schiavi lo recibió a las 16.30 en su despacho, antes, el ex zar de la aviación civil había reunido a la plana mayor del organismo en las oficinas que les cedió Aeropuertos Argentina 2000 en el aeroparque metropolitano. Les adelantó su dimisión y también la del director nacional de Infraestructura y Servicios Aeroportuarios, Alex Geraige, y del director general legal, técnico y administrativo, Alfredo Porras, ex ministro de Gobierno cuando Gabrielli era gobernador de Mendoza.

El mendocino llegó a esta situación aquejado por un cóctel explosivo de conflictos que erosionaron su gestión: problemas con los gremios aeronáuticos por medidas laborales insatisfechas, peleas entre empresas aerocomerciales por el mercado, reclamos de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) por favorecer a la competencia y, quizá la determinante, presión política de un sector en auge: La Cámpora en sociedad con el camionero Hugo Moyano, quienes sueñan con anexar la ANAC al entorno político (y económico) de Aerolíneas Argentinas, empresa gerenciada por Mariano Recalde, hijo de Héctor Recalde, diputado nacional, cuyo estudio jurídico atiende al gremio de Moyano.

El brigadier Marcelo Ayerdi, «facilitador» que dejó el Ministerio de Defensa para colaborar con Gabrielli en el proceso de transferencia de funciones, poco pudo hacer para desactivar la bomba de reclamos de los más de 5.000 hombres (entre civiles y militares) quienes apremiaban a Gabrielli por una solución rápida al «encasillamiento» dentro del nuevo escalafón laboral. El recurso humano más sensible del sistema es el de los controladores de tránsito aéreo, un conflicto gremial deja al país colapsado, sucedió a principios de julio en vísperas del receso invernal cuando los controladores -apoyados por el sindicato de Ricardo Cirielli- espaciaron los vuelos y provocaron un caos en el tráfico de Aeroparque y Ezeiza. La medida tenía como objetivo reclamar a Gabrielli por su morosidad en modificar el escalafón de controladores que aún no reconoce las antigüedades y jerarquías laborales del personal militar y civil transferido de la Fuerza Aérea al crearse el nuevo organismo de aviación civil.

El ariete mayor que caló profundo en la autoridad de Gabrielli fue la acusación atribuida a APLA de llevar adelante una política de «cielos abiertos» muy flexible a los intereses de aerolíneas privadas en desmedro del crecimiento de las estatales Aerolíneas Argentinas y Austral Líneas Aéreas. Encendido, el buscapié giró por varios despachos oficiales, entre ellos, el de Horacio Orefice, presidente del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA), amigo de la adolescencia del ministro De Vido. Esa estructura es una fuente de datos de los servicios que se prestan a los pasajeros y usuarios del sistema de aeropuertos del país. Allí se conoció el incipiente auge de las brasileñas Tam, Gol y la chilena Lan, tras la autorización de ANAC para que operaran con vuelos directos entre Córdoba y Brasil y desde Aeroparque hacia Chile. La novedad activó la usina del «vuelo 1204» -así se conoce al grupo político encabezado por Mariano Recalde que viajó por Aerolíneas Argentinas a Montevideo, el día del partido entre Argentina y Uruguay por las eliminatorias- y alertó al ministro De Vido. Aquel pasaje cristalizó intereses que hoy buscan espacio en la conducción de la ANAC, iba la plana mayor de La Cámpora, la agrupación de JP que creó Máximo Kirchner, Facundo Moyano, secretario del gremio de peajes, hijo del líder camionero, y Eduardo Enrique De Pedro, director de la empresa y amigo del titular de Aerolíneas.

Dejá tu comentario