19 de septiembre 2011 - 00:10

Después de 12 años, la UCR volverá a gobernar Córdoba

Después de 12 años, la UCR volverá a gobernar Córdoba
Córdoba - La elección ni se polarizó, ni fue reñida. Contra los manotazos de último momento del justicialismo -los del ala oficialista provincial-, la Unión Cívica Radical recuperó ayer, después de doce años, la intendencia de Córdoba. En una contienda con alta convocatoria -votó cerca del 70% del electorado-, Ramón Mestre (h) se convirtió anoche en el radical que logró el cargo ejecutivo más importante del país en lo que va del año: sucederá al kirchnerista Daniel Giacomino en el mando de la segunda ciudad más poblada del país después de Buenos Aires, un distrito que equivale al 40% del padrón provincial de electores y al 4% del nacional.

Según datos oficiales, con el 95,44% de las mesas escrutadas, Mestre conseguía el 35,62% de los sufragios. Lo seguía Olga Riutort, del frente la Fuerza de la Gente, con el 27,64%, quien aventajó sorpresivamente a Héctor «Pichi» Campana, de Unión

por Córdoba (obtenía un 21,34%). Lejos quedaba el candidato del Frente Cívico, Esteban Dómina, con el 7,75%
.

En la previa, la expectativa de la UCR era muy grande. Es que no sólo venía golpeada a partir de la pobre performance de Ricardo Alfonsín en las primarias presidenciales, sino que también arrastraba con el magro tercer puesto cosechado por el candidato a gobernador Oscar Aguad en la votación provincial del 7 de agosto, en la que resultó electo José Manuel de la Sota, el peronista crítico (que terminó bajando su lista de diputados para abrirle el espacio al Frente para la Victoria).

Los resultados oxigenaron al centenario partido a nivel provincial. Con prisa y sin pausa, las figuras nacionales buscaron amplificar las potenciales réplicas del triunfo. Apenas se dio a conocer la tendencia, Alfonsín -candidato presidencial de UDESO- y el senador nacional y titular del Comité Nacional, Ernesto Sanz, hicieron lo que no arriesgaron durante la campaña: acompañar personalmente a Mestre.

Casi literalmente, Alfonsín mechó la carrera por la Presidencia en la puja local y dijo que los comicios capitalinos lo estimulan a seguir trabajando para octubre. «Vine a Córdoba a celebrar el gran triunfo de Ramón Mestre, que resalta la recuperación del radicalismo», afirmó a través de su cuenta en la red social Twitter. Eufórico, Sanz agrandó la hazaña y resaltó que Mestre «es un candidato radical joven, que a los 39 años pueda liderar una ciudad como Córdoba, que es decir que sería casi como una provincia; es muy importante y sin ninguna duda que desde el radicalismo lo vamos a festejar».

No solamente la gesta de Mestre marca una importante victoria del radicalismo: también se evidenció la caída del peronismo local, que concurrió dividido a la compulsa y no pudo mantener la municipalidad cordobesa. Y el golpe fue mucho más duro de lo que aparentó, ya que el segundo puesto no lo obtuvo el aspirante definido en la interna oficial partidaria, sino quien decidió presentarse por afuera del PJ, Olga Riutort (exesposa del flamante gobernador electo).

Una lectura a primera vista indicaría que el apoyo kirchnerista fue en parte, a riesgo de parecer simplista, lo que la ayudó a Riutort a catapultarse como la segunda fuerza capitalina sobre el oficialista Héctor «Pichi» Campana. La semana pasada, en plena campaña, el intendente de Leones que encabeza la lista de los diputados K de la provincia, Fabián Francioni, la halagó cuando afirmó: «Vamos a acompañar a Olga: es una militante, una compañera».

Como un misterio más de la política, tal vez una mágica declaración con aroma K apenas puede haber rezagado en la carrera electoral a Campana, actual vice del gobernador Juan Schiaretti, quien a su vez llevó como compañera de fórmula a Alejandra Vigo, la propia esposa de Schiaretti.

Otras ideas que se desprenden son la declinación del Frente Cívico, que había ganado desde 2003 los comicios capitalinos, o que el electorado de la ciudad no apeló al instinto partidario para votar. El juecismo, que se impuso en la capital en las elecciones a gobernador, apenas arañó el cuarto puesto en la pelea por la intendencia. Puede que los cordobeses quieren pasar al olvido las coléricas peleas entre un Luis Juez intendente y De la Sota del período 2003-2007.

Poca incidencia, de todos modos, podría tener en el mapa político nacional la victoria local. Pero siempre un triunfo es un triunfo. Y de esto, la que más sabe es Cristina de Kirchner, quien supo adueñarse de cada uno de los laureles en las urnas de quienes presumen fidelidad K en el interior desde que Catamarca abrió el 13 de marzo el calendario de elecciones provinciales desdobladas.

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