Los titulares se centraron en el límite que les puso el presidente a los salarios de los ejecutivos en empresas que sean auxiliadas. Una medida, si no económica, al menos "políticamente correcta". Pero lo que, sin dudas, no fue correcto es la amenaza que profirió afirmando que la recesión se transformaría en "una catástrofe" si no se aprobaba rápidamente su plan de estímulo económico. Para peor, tirando por la borda toda su perorata sobre un Gobierno de consenso, acusó a los senadores de la oposición (y a los propios más centristas) de recalcitrantes que deberían encolumnarse tras de él, ya que el pueblo norteamericano había adoptado sus ideas al hacerlo presidente. Esto tomó estado público pasadas las 10, cuando el mercado comenzó a perder terreno. Si bien no podemos afirmar que las palabras de Obama fueran el catalizador de la baja (no hubo otras noticias), sin dudas que ayudaron. Antes de la apertura Disney, Kraft, Time Warner y Costco, etc., presentaron balances desilusionantes, mientras MetLife, Clorox y Yum!Brands, etc. hacían lo contrario. El saldo era una apertura ligeramente bajista que se transmutó en una suba del 1,04% en la primera hora de operaciones luego de que se difundieron el reporte laboral ADP y el índice ISM de servicios ("malísimos", pero no "pésimos"). De ahí, el mercado fue bajando y, para las 14, entraba en una especie de piso, retrocediendo un 1,51%, a 7.956,.66 puntos cuando sonaba la chicharra de cierre. Otro día desperdiciado.
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