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Marcó del Pont es como Redrado

Alfonso Prat Gay, que habla poco, salió ayer a explicar en público las razones que, según él, mueven a los Kirchner a hacer lo que hacen. Dijo que Mercedes Marcó del Pont no será muy distinta a Martín Redrado en el Banco Central y comparó a Néstor Kirchner presidente con Néstor Kirchner gobernador. Fue en diálogo con Ari Paluch.

Periodista: ¿Qué son las reservas excedentes?

Alfonso Prat Gay: Es una discusión más interesante y no tan lineal como los otros casos de acreedores que te acabo de presentar, que son las Lebac y las Nobac, que son Letras que emite el Banco Central y es deuda del Banco Central con el sistema financiero.

P.: Eso hay que pagarlo...

A.P.G.:
Por supuesto, las tenés que pagar. Mi interpretación del rol de las Lebac es que las Lebac son la contracara de buena parte de las reservas del Banco Central, porque -el Banco Central, digo- tengo una política de acumulación de reservas, compro reservas pero para no emitir tantos pesos, emito Lebac y notas para absorber esos pesos. Esas Lebac las compraron los bancos argentinos, y las compraron los bancos argentinos con la capacidad prestable de los depositantes argentinos.

P.: ¿Cómo es eso?

A.P.G.:
Yo voy al banco y deposito 1.000 pesos. El banco tiene una cantidad de alternativas de inversión, puede hacer algunos préstamos y puede también comprar Letra de corto plazo al Banco Central. Si vamos mañana y decimos que nos queremos llevar nuestros depósitos, ese banco tiene que salir a vender las Letras del Banco Central.

P.: ¿Por qué se dice que hay disponibilidad cuando no hay disponibilidad de reservas? Porque hay plata que se le debe a Basilea, hay guita para respaldar el circulante, y hay plata que es para respaldar los depósitos en los bancos y evitar un «corralito».

A.P.G.:
Sí.

P.: ¿Dónde está la plata que sobra? ¿Hay más plata o eso es todo lo que hay?

A.P.G.:
No, si vos incorporás todos esos pasivos, los activos te alcanzan justo para cubrir esos pasivos.

P.: O sea que no hay 100 mil millones de dólares de disponibilidad.

A.P.G.:
No, pero tampoco es claro que haya que tener una regla de oro respecto de cuánto se respalda, esto es la confusión que viene de la época de la convertibilidad. Es cierto que hay muchos bancos centrales que tienen bajas reservas, pero eso ocurre también en lugares donde hay mucha credibilidad.

P.: Acá hay una desconfianza permanente...

A.P.G.:
Claro, pero acá el tema de fondo, Ari, es el siguiente: el Banco Central debiera ir calibrando cuál es el nivel de las reservas con el que siente que puede respaldar una eventual demanda de dólares en el sistema, y esto no es menor porque lo hemos tenido muchas veces en la Argentina. Eso lo tiene que evaluar con sus instrumentos y con su autonomía el Banco Central, no se lo puede imponer el Poder Ejecutivo y mucho menos una ley, porque si la gente dice, ah bueno, pero de ahora en más todo lo que hace el Banco Central por encima de esto termina en el Tesoro nacional, bueno, tiene razón en preocuparse, tiene razón en mandar esos mails.

P.: ¿Qué cree que hará Marcó del Pont?

A.P.G.:
Yo tengo dudas de que Mercedes Marcó del Pont pueda hacer algo diferente de lo que venía haciendo Redrado.

P.: Bueno, pero Redrado por lo menos en algo se plantó.

A.P.G.:
Redrado se plantó en esto, pero es algo que ya excede a Mercedes, porque esto es una cuestión estrictamente legal, y porque también hay que decirlo: en los procedimientos del mes de diciembre dentro del Banco Central con respecto al Fondo del Bicentenario, toda la actuación es impecable, y esto aprovecho para decirlo, Ari, sabés que yo fui presidente del banco y le tengo muchísimo cariño, el trabajo de la línea en términos de profesionalismo, y en términos de principios, y en términos también de celeridad del Banco Central, fue notable y fue intachable. Acá en todo caso el que no cumplía con los tiempos era el Ministerio de Economía, y el propio Redrado reconoció después que una semana más tarde hubiera mandado el expediente al directorio para que lo aprobara el directorio.

P.: ¿No hay tentación acá de decir, bueno, esto se resuelve con una devaluación?

A.P.G.:
Es que la contracara termina siendo eso, si vos usás reservas para otra cosa que no sea respaldar tus pasivos.

P.: Como consecuencia llega eso.

A.P.G.:
Exactamente.

P.: ¿Y como objetivo, aunque sea ingenuo, che, esto se resuelve, viste como aquel que dice, tengo poco jugo, le pongo mucha agua, esto lo resolvemos dando para arriba al dólar?

A.P.G.:
Yo no sé si hay un objetivo explícito de eso honestamente. Miremos para atrás: a fines de 2008, si no me equivoco, la inflación bien medida andaba por el 30%, o sea esto ya pasó, lo que estamos discutiendo lo podemos llamar devaluación, lo podemos llamar manoteo de reservas, en el fondo de la cuestión lo que estamos discutiendo es si vamos a tener financiamiento.

P.: Da la sensación de que, como no hay financiamiento de afuera, se toca lo de adentro.

A.P.G.:
Se toca lo de adentro, que es más fácil de tocar y es lo más dañino, que es la inflación; o sea, un Gobierno cuando se va quedando, ésta es la historia argentina, ¿no?, cuando se va quedando sin fuentes de financiamiento, termina eventualmente con la única fuente de financiamiento que es el poder sobre el ente que imprime los billetes.

P.: ¿Qué quiere hacer Kirchner?

A.P.G.:
Kirchner en Santa Cruz siempre era muy cuidadoso para asegurarse de que tuviera caja para hacer todo lo que necesitaba hacer. Lo hizo durante toda su gestión, incluso durante la recesión de 2000 y 2001 porque Santa Cruz tenía las regalías petroleras. Esa cuestión está presente todavía en Kirchner como está presente también su simpatía con los acreedores, no nos olvidemos que Kirchner empezó a construir su fortuna como prestamista, entonces, ante la duda, siempre va a tratar de respetar a los prestamistas, que en este caso son los acreedores de la Argentina. ¿Qué es lo que ocurrió en el paso de Santa Cruz a la Nación? Descubrió bolsillos, fuentes de financiamiento que en Santa Cruz no estaban disponibles, entonces eso le permitió a él relajar un poco más los gastos de los que hubiera hecho en Santa Cruz porque tenía la garantía de que si necesitaba la plata, iba a la ANSES, al Banco Nación, iba al PAMI; bueno, ahora, al Banco Central.

P.: Claro, y después no le queda más nada.

A.P.G.:
Y después no le queda nada más, pero, bueno, una vez que te llevaste puesto el Banco Central, no nos queda nada más.

P.: ¿Qué puede pasar ahora?

A.P.G.:
Yo creo que lo que puede pasar es que finalmente haya una resolución política a la cuestión del Fondo del Bicentenario.

P.: Que se le diga que no al Gobierno...

A.P.G.:
Que se le diga que no o que se le diga que sí, si ésa es la solución política, pero que el límite esté puesto exclusivamente en el Fondo del Bicentenario.

P.: Cristina dice que la crisis la provocó la oposición...

A.P.G.:
Sí, ayer había que bancársela a Cristina diciendo que todo esto era un lío de la oposición cuando el decreto era de ella.

P.: Imaginemos que baja la espuma.

A.P.G.:
Baja la espuma, Boudou va adelante y hace un canje de deuda, finalmente el canje que quiere hacer seguramente es muy generoso porque esto es lo que ha planteado en todos los medios, Boudou les va a pagar mucho más a los que entran a este canje que lo que les pagó a los que entraron en 2005 pero, bueno, eso será una cuestión que habrá que evaluar más adelante, y se recupera el acceso a los mercados. Y ahí la cuestión va a ser si la Argentina puede acceder al mercado a tasas que sean pagables o que no sean pagables. Y ahí es donde vuelvo al fondo de la cuestión, más allá del lío que armaron los propios Kirchner; más allá de alguna salida política que pueda haber, el fondo de la cuestión es que si la Argentina no empieza, por ejemplo, a medir bien la inflación, a hacer creíble a través del INDEC, no tenemos solución, no tenemos solución porque finalmente llegó el peso de la deuda. La deuda hay que, como mínimo, refinanciarla; si la refinanciamos a tasas muy altas porque hacemos las cosas mal, estamos de vuelta en un canal que no se sostiene. Entonces, lo que tiene que entender el Gobierno más allá de la picardía de «me llevo esta plata, no me la llevo, compro a un gobernador, dejo de comprar un gobernador», es que tarde o temprano hay que empezar a hacer las cosas bien, ¿no?, y esto creo que va a ser una responsabilidad del Congreso en los próximos 2 años, ponerle límites a Kirchner para que no deje tierra arrasada para 2011, y tener adelante algunas iniciativas que nos permitan ser un poco más serios de lo que hemos sido hasta ahora, porque ya no nos podemos dar el lujo de ser tan poco serios como fuimos en los últimos años.

P.: ¿Se imagina que el 10 de diciembre de 2011 pueda ser designado ministro de Economía de este país?

A.P.G.:
La verdad es que en estos momentos estoy tan atareado con el trabajo legislativo que no me puedo imaginar.

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