3 de febrero 2009 - 00:00

Diálogos en Wall Street

(El periodista dialoga con el experto en mercados internacionales que se escuda bajo el seudónimo de Gordon Gekko -el protagonista de la película «Wall Street»- para quien el mundo se está internando en la región de las tasas nominales cero. Analiza los casos de Inglaterra y del BCE, que esta semana tomarán decisiones en ese sentido. En el primero, se descuenta un rebaja, y en el segundo -dice-, «sería sensato».)

Periodista: Semana de decisiones importantes. No interesa sólo lo que resuelva Obama. Gran Bretaña y la zona del euro se pronunciarán sobre sus niveles de tasas de interés. El mercado de monedas les prestará atención.
Gordon Gekko: Australia dará el puntapié inicial. De un solo tajo, cortará un punto completo. La tendencia es visible: con mayor o menor premura, el mundo se interna en la región de las tasas nominales cero.

P.: Descuento que el Banco de Inglaterra volverá a gatillar una reducción. ¿Se animará a buscar ese objetivo de un solo envión?
G.G.: Sería una sorpresa. Una rebaja de medio punto, como ya practicara un mes atrás, luce como lo más probable. Dejaría el tipo de referencia al 1%...

P.: ¿Ve resistencias, como en el caso del Banco Central Europeo (BCE), para quemar etapas y girar a una política centrada en el crecimiento de los agregados monetarios?
G.G.: Gran Bretaña es flexible. No hay pruritos para pasar al enfoque cuantitativo.

P.: ¿A pesar del derrumbe que experimentó la libra?
G.G.: Creo que ello explica por qué no se pisa el acelerador a fondo. Pero no cambia el destino del viaje. David Blanchflower, la principal «paloma» del comité de política monetaria, ya reconoció que el banco estudió el terreno. De hecho, el último plan del primer ministro Gordon Brown allana aún más el camino. El banco central recibió la autorización para comprar activos financieros del sector privado de «buena calidad» -pagarés de corto plazo y bonos- por un tope de 50 mil millones de libras. De esta manera, el Banco de Inglaterra podría copiarle los pasos a la Fed y, si lo quisiera, replicar la aplicación de programas direccionados de crédito.

P.: Para el Fondo Monetario Internacional, Gran Bretaña será el país desarrollado más perjudicado por la crisis. Pero el continente europeo no debería irle en zaga por demasiada diferencia.
G.G.: A mi juicio, podría terminar peor.

P.: Sin embargo, el BCE no parece corrido por la urgencia. Trichet dijo, dos semanas atrás, después de un recorte de tasas de medio punto, que la próxima reunión importante era la de marzo. Le restó trascendencia al cónclave de este jueves. ¿Debe interpretarse que no habrá novedades?
G.G.: Esa es la traducción literal. Pero, no se olvide del lema que también los gobierna. «No estamos nunca comprometidos de antemano».

P.: ¿Cree posible que aproveche la ocasión y adelante una rebaja?
G.G.: Sería sensato. Y es enteramente posible.

P.: Pero no lo más probable.
G.G.: No. Aunque la información crítica que el banco central precisaba ya está disponible. El horizonte decisorio se definió.

P.: Pero, lejos de aclarar, oscurece. La crisis muerde con furia.
G.G.: La inflación se frenó de manera contundente. Y el pilar monetario también avala un recorte ahora, sin necesidad de esperar a marzo. La decisión, sin embargo, podría tropezar con el excesivo apego a las formas y la habitual complicación de consensuar un cambio en las posiciones de los representantes de 16 países distintos.

P.: La inflación de la eurozona cayó al 1,1%, su valor más bajo de los últimos diez años. Aunque la parte del león de la desaceleración se explique por la energía. En junio y julio, los precios subían a un ritmo del 4%. O sea, el doble de la propia meta del BCE.
G.G.: No se olvide que el BCE no se guía por las mediciones núcleo (que segregan energía y alimentos). No mudará su postura ahora. Las presiones inflacionarias fueron desterradas de un plumazo. La economía chocó contra una muralla. La tasa de desempleo, que era del 7,4% en julio, trepa mes a mes y cerró 2008 en un 8%.

P.: El BCE también se recuesta en el análisis monetario. Y si bien se observa una moderación, la conclusión a mediados de enero, era que la crisis había generado más cambios en la composición del agregado M3 que una alteración de su tendencia de fondo.
G.G.: Allí reside la gran novedad. No creo que Trichet pueda seguir sosteniendo esa afirmación.

P.: Un crecimiento de M3 en torno a un 7,6% no está nada mal. Pese a no mantener la velocidad de crucero anterior de dos dígitos al año.
G.G.: Las cifras frescas de diciembre confirman que, en el último trimestre de 2008, M3 se estancó. Todo el avance que muestran los números que se publicitan es mero arrastre. Es historia vieja. Y si uno va al grano, observa que el crédito del sistema financiero a las empresas ya comenzó a caer, en valores nominales, en diciembre. En paralelo, se detecta un vuelo a la calidad con un frenesí inusual. El refugio favorito -el financiamiento a los gobiernos centrales- dio un salto mensual directo del 4%. Como le decía, no hace falta esperar un mes más para tomar una decisión. La evidencia está servida, lo que quizás falte es la voluntad del conjunto.

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