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Diálogos en Wall Street
Pasan los días, y la recuperación de la economía de los EE.UU. no decepciona. A medida que se conocen, los indicadores confirman su buena estrella. Para Gordon Gekko, el seudónimo de un analista internacional que se ocupa de husmear toda la información pertinente no bien se publica, éste es el alimento del rally de la Bolsa. Una patinada -como la que ayer golpeó a los commodities- no está excluida del escenario, pero necesita de una excusa que tampoco se presenta. De ahí la importancia de chequear cuánto empleo se creó en diciembre, lo que se sabrá este viernes.
Gordon Gekko: Mientras la economía tire.
P.: Da toda la impresión de que la recuperación va en serio.
G.G.: Sí.
P.: En perspectiva, la economía se arregló fácil.
G.G.: Mejor así.
P.: Bastó con que la Fed prometiera comprar más bonos del Tesoro.
G.G.: Está claro que la economía tropezó con un bache -no muy profundo, más desconfianza que otra cosa- y que alcanzó con que la Fed le diera un empujón.
P.: En rigor, el empujón de la Fed fue a los mercados de capitales.
G.G.: Pero cumplió su cometido.
P.: A esta altura, la mejoría del pulso económico es bastante amplia.
G.G.: No lo dude. No es un espejismo. Es un fenómeno real. Y derrama con mucha fluidez. Tome los datos que se conocieron hoy (por ayer). Cubren diversos frentes y todos lucen tonificados. No es sólo el consumo.
P.: En las tiendas por departamentos las ventas minoristas marchan a buen ritmo.
G.G.: El consumidor le pone un piso a la economía que, en estos niveles, la mantendrá alejada del fantasma de una recaída.
P.: Parece que las ventas de autos también están cobrando impulso.
G.G.: Los números de GM y Ford son alentadores. De a poco, sin prisa pero de manera sostenida, el sector se recupera. Todavía las ventas no alcanzan a reponer la obsolescencia natural del parque automotor. Lo bueno es que la industria se reorganizó y es rentable a niveles de producción que son, como mínimo, un 25% inferiores a los de la etapa previa a la crisis.
P.: Lo malo es que la salud macro de largo plazo también requiere que la economía no dependa en demasía del gasto del consumidor.
G.G.: Vamos por buen camino. Los excesos más evidentes se corrigieron. La tasa de ahorro personal se ubica por encima del 5%. No está mal si se mantiene en el tiempo. Lo que hace falta es que crezcan los ingresos genuinos de los hogares.
P.: ¿Y hay progresos en ese terreno?
G.G.: No todo es mayor consumo. Tome las órdenes de fabricación, una variable que aproxima el comportamiento de la inversión en bienes de capital. También se conocieron hoy (por ayer) y batieron con holgura las expectativas. Los datos son de noviembre: se esperaba un incremento del 0,1% y arrojaron un avance del 0,7%. Quite el componente, muy volátil, de los equipos de transporte y verá que el salto es del 2,4%. La inversión privada no residencial ya traía una inercia muy favorable de arrastre. Los flamantes indicadores no sólo la confirman, sino que permiten prever la posibilidad de una aceleración.
P.: El próximo paso debiera ser que toda esta dinámica se refleje en los mercados de trabajo. Es la pieza que falta para completar el rompecabezas. Mientras permanezca ausente, la recuperación lucirá vulnerable.
G.G.: Hay que tener cuidado con los deseos que uno pide, en ocasiones son concedidos.
P.: ¿Un número rotundo podría ser contraproducente para el rally de la Bolsa?
G.G.: En la medida en que la suba descansa en que la Fed no tiene otra alternativa disponible que continuar brindando soporte, sí. Pero debería ser muy contundente.
P.: Y no parece accesible.
G.G.: Todavía no.
P.: La última lectura del informe semanal de solicitudes de subsidios de desempleo fue la más baja desde que cayó Lehman Brothers.
G.G.: Por primera vez, quebró el fatídico umbral de los 400 mil pedidos.
P.: ¿No es una señal de que esta vez el informe laboral puede venir muy cargado?
G.G.: La época del año hace difícil interpretar los resultados. Las cifras son muy sensibles a la desestacionalización y lo que pasa por fortaleza puede terminar siendo apenas un mal ajuste. Pero la tendencia es promisoria. No desentona con el marco general.
P.: ¿Cuántos nuevos puestos de trabajo se piensa que sumó diciembre?
G.G.: Unos 150 mil.
P.: ¿Cómo tomarlo? Sería casi cuatro veces más que noviembre. Pero en condiciones de crecimiento normal de la oferta laboral, es un nivel que no logra bajar ni siquiera una décima la tasa de desempleo.
G.G.: Si se da, tómelo bien. Será una cifra modesta, pero suma y no resta.
P.: Ya que estamos en el terreno de las interpretaciones. ¿Cómo evaluar esta patinada de los precios de los commodities?
G.G.: Como lo que es, después de una corrida de vértigo, una depuración y toma de ganancias.
P.: Nada extraño.
G.G.: No que yo sepa. No altera la tendencia de fondo.
P.: Lo que resultaría extraño es que las acciones no atravesasen por el mismo tamiz.
G.G.: Se intenta y no se logra. El cuadro es más sólido porque son mercados más profundos y hubo menos exuberancia. Lo que no impedirá que la suba decante, pero requiere, por lo menos, encontrar una buena excusa.


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