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Diálogos en Wall Street
¿Fracasó el QE3? No hay manera de afirmarlo antes de comprar un solo bono. Pero la impaciencia y un debut accidentado siembran la desconfianza. Quien no duda es Gordon Gekko, nuestro especialista de identidad reservada en los mercados internacionales, como se advierte en la entrevista a continuación.
Gordon Gekko: Seguro.
P.: ¿Y dónde está la euforia?
G.G.: Tendrá que esperar.
P.: No es lo que todo el mundo imaginaba.
G.G.: Estas cosas pasan. Se compra el rumor y se vende con la noticia. No es una situación inédita. Para nada.
P.: ¿Y ya se agotó el efecto?
G.G.: Por supuesto que no.
P.: Hay quien dice que el QE3 es un tiro que salió por la culata.
G.G.: Todavía no se disparó ni siquiera el primer balín. No se maree. No se deje confundir por la impaciencia.
P.: ¿Estará de acuerdo conmigo, al menos, en que la recepción inicial no fue nada alentadora?
G.G.: ¿Debería estarlo? Compare con la experiencia del QE2. Cuando se lo anunció de manera oficial, a comienzos de noviembre de 2010, la respuesta fue mucho peor.
P.: No lo recordaba así.
G.G.: Si no se acuerda es porque, a la postre, no resultó información muy relevante para juzgar al programa. Tres semanas después del anuncio del QE2, la Bolsa de Nueva York había caído más del 3%.
P.: Pero los mercados subieron antes, cuando se percibió el guiño de la Fed, después de Jackson Hole, a fines de agosto.
G.G.: Lo mismo vale acotar ahora. Desde ya. En perspectiva, Wall Street da un paso atrás, no más que eso. La tendencia de fondo permanece. El QE3 no la dañó. Y suma un aporte valioso. Sin embargo, para que la Bolsa retome el alza necesita pisar terreno firme. El que duda o titubea deberá bajarse.
P.: La preocupación por la salud de la economía real creció después del balance de FedEx (y de varios otros anuncios negativos de empresas multinacionales como Intel, Ford, Procter and Gamble o Caterpillar). Luego de escucharlos, si hay una palabra que define el contexto en que operan es «anemia».
G.G.: Así es.
P.: Y no está claro que el QE3 tenga propiedades curativas para esa debilidad de la demanda agregada mundial.
G.G.: No es sólo la Fed la que tomará el desafío sobre sus espaldas. Habrá que probar. Se insistirá. Pero no tiene sentido tachar el casillero de antemano. Si los mercados tuvieron la templanza de avanzar contra viento y marea, antes de gozar del QE3, ¿por qué habrían de tirar la toalla justo ahora, cuando queda claro que la Fed se decidió a apuntalarlos?
P.: Conserva una visión optimista.
G.G.: Más fundada en el comportamiento esperado de los mercados financieros que de los mercados reales. Sí. Y no veo razones para archivarla antes de que se pruebe errada.
P.: La Fed está dividida con respecto al QE3. Tiene sus cultores, pero también críticos bastante feroces. No todos comparten su optimismo.
G.G.: ¿Escuchó a Charles Plosser, de la Fed de Filadelfia, ayer (por el martes)?
P.: Fue lapidario. Y si eso dice en público, no quiero imaginarme lo que piensa para sí.
G.G.: Buen punto.
P.: Plosser golpeó duro. No tuvo empacho en señalar que el QE3 no servirá para estimular el empleo. Y amén de ser inútil, es una jugada muy riesgosa, porque podría terminar por echar por tierra la credibilidad de la Fed.
G.G.: Para Plosser, la ecuación costo-beneficio no se justifica. Para todos los que votaron la decisión (salvo, como siempre, Jeff Lacker), vale la pena tomar los riesgos.
P.: Con Bernanke a la cabeza.
G.G.: Desde ya.
P.: Es difícil quedarse tranquilo cuando uno escucha a una persona de adentro, con acceso a toda la información de la Fed, y con un diagnóstico tan terrible. Aunque opere en minoría.
G.G.: Separemos los tantos. ¿Qué tan bueno será el QE3 para los activos de riesgo? Mi tesis: será de bueno a muy bueno. ¿Qué tan útil para corregir los problemas del desempleo? No debería ser dañino, pero los beneficios no tendrían que ser tampoco considerables. Si en el intento la Fed pierde su credibilidad, Plosser tendrá razón. El costo será mucho mayor. Entiendo que la Fed corre el riesgo porque ve probabilidades muy bajas, casi remotas, de lesionar su reputación. Yo pienso lo mismo. Pero, no hay dudas, es el flanco vulnerable.
P.: Si las cosas salen mal, pueden salir muy mal.
G.G.: Seguro. Tanto por acción como por omisión, como se vio en Europa.


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