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Diálogos en Wall Street
Hora de examen para las compañías en Wall Street. Alcoa inauguró la temporada de balances superando las expectativas. Ya hemos escuchado una cascada de malas noticias, ¿será que no hay buenas nuevas por contar o que las firmas se las guardan para sorprender a la hora de difundir sus números? Hoy por hoy, lo que se espera es que por primera vez desde el tercer trimestre de 2009 las utilidades se reduzcan. Nuestro experto en la materia, el veterano Gordon Gekko, cree que, a la postre, los resultados serán mejores que los que se vaticinan.
Gordon Gekko: El consenso es que se mantendrá la corriente de ingresos pero disminuirán los márgenes de rentabilidad. En comparación con el tercer trimestre de 2011, las utilidades de las compañías que conforman el índice S&P500 deberían caer el 2,6%.
P.: Las ganancias no crecen, pero las cotizaciones de Wall Street sí. ¿Será la hora de alinear los precios con la realidad?
G.G.: No creo.
P.: Esto no podrá seguir así para siempre...
G.G.: Tampoco tiene que ajustarse en forma instantánea. Sabemos que, de manera sistemática, las cifras que maneja el consenso -al comienzo de cada temporada de anuncios- subestiman los verdaderos resultados que emergerán de los balances. Así ocurrió en diez de los últimos once trimestres.
P.: ¿Quizás las ganancias no declinen en la magnitud que se espera?
G.G.: Seguro. Tal vez hasta se pueda anotar un módico incremento. Digamos del 1% o algo similar.
P.: Muy poco en comparación con los aumentos de dos dígitos que acumulan los papeles.
G.G.: Eso es correcto.
P.: Las acciones, ¿no están demasiado caras?
G.G.: La valuación de la canasta del S&P500 está por debajo de 15 años de ganancias. Si se evita el precipicio fiscal el año próximo y se esquiva la amenaza de recesión que involucra, le diría que -en un mundo de tasa cero- no me parece excesiva. ¿Qué otro activo financiero rinde hoy el 6,7%?
P.: El inversor es dueño de esa corriente de ganancias pero lo que percibe, en realidad, es el flujo de dividendos que se le acredita en la cuenta. Las ganancias se pueden dibujar. Son los dividendos lo que uno se guarda en el bolsillo.
G.G.: El rendimiento por dividendos hoy todavía supera el 2% al año. El bono del Tesoro a diez años apenas rinde el 1,75%. Y no tiene el potencial de apreciación de una cesta de acciones.
P.: Perdone que sea terco, pero hay muchas otras mediciones alternativas que arrojan una conclusión en las antípodas. Si se toma el cálculo cíclico de Shiller de la relación precio / ganancias, Wall Street asoma sobrevaluado.
G.G.: Sí. Con un ratio por encima de 21 veces las ganancias promedio de los últimos diez años.
P.: ¿No le digo?
G.G.: Las ganancias actuales del SP500 son más elevadas que ese promedio que está afectado por la crisis financiera y el duro traspié de 2008/2009. La clave pasa por el desempeño de la economía: ¿caerá en una segunda recesión en los próximos años? ¿o se mantendrá al margen? La Bolsa hoy está cara si se confía en una recesión no muy distante. Pero si no es el caso, la Bolsa tendrá espacio para subir. Máxime en un mundo de tasas a ras del suelo «hasta 2015», bancos centrales con targets de desempleo como la Fed, y muy escasos activos alternativos de calidad. Aunque el cálculo de Shiller, que no es una herramienta de trading de corto plazo, retenga una luz roja.
P.: El balance de Alcoa dio el puntapié inicial y le fue bien. Suele decirse que así como le vaya a Alcoa, le irá a la Bolsa en su conjunto.
G.G.: Sí. Pero sepa que puede fallar.
P.: Una señal de optimismo.
G.G.: La costumbre en Wall Street es sacar la basura a la calle con antelación. De ahí el cúmulo de advertencias que escuchamos las últimas semanas. Es útil para deflactar expectativas.
P.: Y para luego poder superarlas...
G.G.: Así es el juego. Yo creo que lo de Alcoa da para una anécdota. Colorida, sí, pero no muy relevante. Los balances de JPMorgan y de Wells Fargo, que se conocerán el viernes, aportarán más sustancia.
P.: Las acciones de los bancos también están subiendo por anticipado.
G.G.: Así es. Este trimestre, la banca será de los pocos sectores capaces de poner un incremento de utilidades sobre la mesa.
P.: ¿En qué quedó la divergencia entre el DJ Industrial y el DJ de Transportes? Era una espina clavada en la confianza sobre la continuidad del rally post-Lehman.
G.G.: La brecha se recortó de manera significativa. Y lo hizo de la mejor forma: con una suba de las compañías de transporte. El DJT, en las últimas cinco ruedas, trepó el 3% versus el 0,75% del índice industrial.
P.: ¿Qué pasó?
G.G.: Hubo un pico de tensión con el mal balance de FedEx. La economía no será una maravilla pero tampoco patina como los envíos de correo de la compañía. Los informes ISM y, sobre todo, la encuesta de empleo mostraron un rostro mucho más amable del nivel de actividad. Y hasta el DJT, que es un índice incrédulo, que clavó sus máximos allá por julio de 2011, que hace tiempo separó su camino del trazo alcista que recorre el DJ industrial, consideró que sería necio ignorar el repunte de los indicadores.

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