16 de agosto 2013 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Dolor de cabeza en Wall Street. ¿Será bueno que la economía mejore? A la Bolsa parece no sentarle bien. Aunque, como remarca Gordon Gekko, tampoco está claro que haya sensibles progresos. ¿Qué hay detrás de la suba de la tasa larga y la debilidad de las acciones? Es el tema que se desgrana en la entrevista.

Periodista: Sorpresa, sorpresa. Una economía más firme es posible, lo demuestra la fuerte caída en los subsidios de desempleo en los EE.UU., y las tasas largas, en ese contexto, sí pueden encresparse. En rigor, eso es lo que sucedió: la tasa de diez años trepó al 2,81% y quebró el "techo" hipotético que la contenía...

Gordon Gekko:
Fue una ruptura fugaz. Un "toco y me voy"...

P.: Menudo daño provocó. Y esta vez a la Bolsa también le entran las balas...

G.G.:
Es agosto. El volumen es raquítico y, en consecuencia, no hace falta mucha pólvora para causar destrozos.

P.: ¿Las buenas noticias económicas no son muy saludables para Wall Street?

G.G.:
No pretenda leer demasiado. La caída de los subsidios al desempleo es muy buena señal. La mejoría en las condiciones del mercado de la vivienda, también. Pero mire toda la tira de noticias provenientes de la industria: producción industrial, uso de la capacidad instalada y los informes Philly Fed y Empire State. Y todas, sin excepción, arrojaron lecturas pobres y por debajo de lo que se esperaba. Hay mucha selectividad a la hora de escoger qué información es relevante para movilizar a la Bolsa y cuál se ignora olímpicamente.

P.: ¿Qué me quiere decir?¿Que las noticias son una excusa? ¿Que la Bolsa está vulnerable de antemano?

G.G.:
Tiendo a pensar que es así. Wall Street debe una corrección, y sin argumentos favorables a los que echar mano, se le hace difícil continuar trepando.

P.: Ni los balances ayudan. Walmart y Cisco, hoy (por ayer), describen un panorama de negocios poco vigoroso.

G.G.:
Así es. Uno puede preguntarse: ¿en qué quedamos? ¿La economía se fortalece y a Wall Street le disgusta, y cae porque teme la intervención de la Fed sobre el QE3? ¿O no? ¿O lo que teme es la debilidad que expresaron Walmart y Cisco y un buen número de otras compañías importantes?

P.: Se supone que aquí soy yo el que hace las preguntas. Al menos mantengamos la costumbre de que sea usted el que las responda...

G.G.:
La economía de EE.UU. crece lentamente. La aceleración que se promete todavía no se advierte. A Wall Street ello no le preocupó demasiado. Trepó a las alturas conociendo esa limitación. Y si ahora cae es más por vértigo que por alguna razón vinculada a la economía. Que después de todo lo que subió, ajuste un 2,5% no me parece gran cosa...

P.: Hay quienes temen una repetición del crac de 1987. Y ahora que los precios titubean se les concede más atención.

G.G.:
La idea de una remake de 1987 se desinfla si la Bolsa corrige como lo está haciendo. O si lateraliza un tiempo. Lo que asusta es verla subir como una exhalación.

P.: Me imagino que la comparación no sólo tiene que ver con la marcha de las cotizaciones. También la Fed aparece en la foto de 1987. Cuando el derrumbe se produjo un entonces ignoto Alan Greenspan estaba enfrascado en una suba de tasas de interés.

G.G.:
No será el caso en la actualidad.

P.: La historia no se repite, pero rima. No hay suba de tasas pero sí hay quita de estímulos. Y también una discusión abierta sobre el recambio al timón de la Fed.

G.G.:
El banco central hoy en día tiene clarísimo el grado de fragilidad de la economía. Es una diferencia sustancial.

P.: Las tasas cortas no se elevan. Pero sí las tasas de largo plazo. En el margen me animo a decir que las condiciones de liquidez, tal vez en contra de la voluntad de Bernanke, se están restringiendo. Aun cuando, en concreto, el banco central aún no movió ni una lapicera de lugar...

G.G.:
Correcto. Pero acá no hay prisa ni tampoco la noción de una exuberancia en la Bolsa que aplacar. Ya vimos en julio cómo la Fed cambió de discurso sobre la marcha cuando tuvo que apaciguar tensiones.

P.: Si la tasa larga continúa en ascenso, ¿piensa que la Fed, otra vez, puede desalentar la idea de que en septiembre comienza a desarmar el QE3?

G.G.:
Tratará de hacer la idea más potable. Fíjese que, a diferencia de mayo y junio, los activos de riesgo como las materias primas, las monedas o los mercados emergentes están capeando bien la coyuntura. El oro repunta en plena suba de las tasas largas. Es otro guión.

P.: ¿Es un problema del mercado de bonos? ¿Tanto puede influir que la Fed deje de comprar 85 mil millones de dólares al mes para pasar a adquirir 60 mil? Son dos gotas de agua en el océano.

G.G.:
El problema no son las compras de la Fed sino las ventas de los privados. No es la variación de los flujos sino un deseo de reacomodar los stocks de bonos en cartera. Ya lo dijimos en su momento: la gente tiene más exposición al riesgo de duración que el que ahora desea mantener. Lo ignoró, lo redescubrió cuando Bernanke meneó la poda del QE3 y ahora lo quiere reducir. Y, por lo visto, la faena está probando ser de muy lenta digestión.

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