22 de octubre 2013 - 00:00

Diálogos en Wall Street

¿Qué hay detrás del empuje de la Bolsa? La temporada de balances no es espectacular, la economía se enfrió por el "shutdown" (y antes de eso no era un volcán), y, sin embargo, la Bolsa se codea con las alturas. Indagamos a Gordon Gekko, nuestro experto en los tejes y manejes de Wall Street.

Periodista: La política dio un paso al costado. El Gobierno levantó la persiana. Deja de ser el centro de la atención. Y así regresa la temática de costumbre: la economía, la Fed, los balances de las compañías. Antes de tener tiempo de mirar mucho, eso sí, Wall Street se instaló en nuevos récords. Allí hay un mensaje, ¿no?

Gordon Gekko:
Muy potente. La economía se debilitó, y no sabemos cuánto, si será temporario o no; pero Wall Street pisa más fuerte que nunca.

P.: Como si fueran fenómenos independientes...

G.G.:
Ése es el mensaje.

P.: ¿A qué lo atribuye?

G.G.: A la vieja máxima de que lo que no mata, fortalece. El peligro principal era una caída brusca por la tensión de la disputa política cuando la discusión se arrimara al filo del techo de la deuda. No ocurrió y el resorte se descomprimió.

P.: La Bolsa aprobó el examen.

G.G.: Recibió una hoja en blanco y la devolvió sin tachaduras.

P.: ¿Y entonces?

G.G.: No era un test de conocimiento, sino de personalidad. Y no hubo crisis de nervios.

P.: ¿Qué decir de la valuación de las acciones? Está bien entregar una medalla al coraje, pero que la Bolsa facture en sus cotizaciones el mero hecho de no haberse derretido ante una grave amenaza, sin sumar ningún otro fundamento, equivale a inflar un poco más el globo.

G.G.:
Sin duda. La Bolsa trepa porque crecen los múltiplos de ganancias, porque aumenta lo que se paga por cada dólar de utilidades, no por la pujanza de la generación de ganancias en sí. La relación, el último año, entre la velocidad a la que aumentan las cotizaciones del índice S&P 500 y las ganancias por acción es de 5 a 1.

P.: La temporada de balances comenzó hace un par de semanas. ¿Cómo la juzgaría? Por lo visto, las noticias no han hecho daño.

G.G.:
La temporada está en pañales. Apenas el 10% de las compañías presentó ya sus números. Recién esta semana entraremos en la vorágine de informes.

P.: ¿Y hasta el momento?

G.G.: Como siempre, o casi siempre, los resultados son mejores que lo esperado. No piense en nada espectacular. Primero hubo que recortar mucho las expectativas.

P.: Las ganancias trepan menos que las cotizaciones, pero igual suben. Y también se ubican en niveles máximos absolutos. Al menos, lo hacen en los guarismos del sector corporativo que difunden las cuentas nacionales. ¿Es lo mismo en los balances contables que publica Wall Street?

G.G.: No importa quién saque la foto: la rentabilidad empresaria continúa en alza. Eso no está en tela de juicio (aunque tampoco otras señales más delicadas como la retracción de márgenes). Visto desde Wall Street, después de una poda intensa, el consenso esperaba un aumento interanual del 3% de las ganancias por acción y la cifra hasta el momento orilla el 4,5%. El marco general es constructivo, pero sin los bríos que exuda la Bolsa. Hay traspiés, como IBM, que ha sido castigado con dureza. Y hay perlitas como Google o Chipotle, que recibieron una buena recompensa...

P.: Mañana (por hoy) se conocerá, con retraso, el informe de empleo de septiembre. Poco a poco se normalizará la difusión de los indicadores oficiales que fueron suspendidos por el "shutdown". ¿Cree que la economía va a ayudar o a perjudicar la continuidad del rally?

G.G.:
Hay un antes y un después del cierre del Gobierno que relativiza todo. Las acciones no lo ignoran. Pero no les importó. Más bien, lo han usado a su favor. Llevará tiempo armar el rompecabezas y entender cómo quedó posicionada la economía; en principio, el rebote de crecimiento que se esperaba para fin de año se posterga...

P.: ¿O se malogró?

G.G.: Es lo que no se sabe y no se va a saber por un tiempo. Si los inversores quieren creer, correrán detrás de esa zanahoria y no exigirán que aparezca pronto.

P.: ¿Eso se cree?

G.G.: Eso se observa. La Bolsa clavó récord tras récord.

P.: ¿Cuánto tiene que ver la Fed y no la economía con esa dinámica?

G.G.:
La falta de visibilidad es lo que también quitó a la Fed del medio del camino. Forma parte del mismo paquete.

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