6 de diciembre 2013 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Todas las miradas están puestas en el informe de empleo de EE.UU. que se conocerá hoy a media mañana. En la vigilia, la Bolsa perdió el apetito de gloria. Paradójicamente, los mejores números de la economía de EE.UU. les meten presión a los inversores, que en un par de semanas deberán lidiar con la reunión de la Fed. El veterano Gordon Gekko nos da su opinión.

Periodista: La economía está más firme, pero la Bolsa no presta atención. Lejos de sacar pecho, prefiere agachar la cabeza...

Gordon Gekko:
Espera, al menos, conocer el informe de empleo. No porque vaya a ser vital, sí porque puede levantar oleaje.

P.: Todos los indicadores, últimamente, vienen en fila.

G.G.:
Sí. Todos alineados con una dirección más robusta.

P.: Que la economía creciera el 3,6% en el tercer trimestre no estaba en los cálculos de nadie.

G.G.:
Sólo en los que la Fed usó para agitar la poda del QE3, pero que luego rebajó en septiembre.

P.: ¿La Fed tenía razón? ¿Debió recortar la compra de bonos en septiembre en vez de hacerse a un lado?

G.G.:
No. Aunque siempre pudo practicar una reducción simbólica.

P.: Pero la economía levantó cabeza con mucha pujanza como pensaba originalmente.

G.G.:
No exageremos. Sabíamos que el producto bruto había aumentado el 2,8% y ahora la cifra se revisó al 3,6%.

P.: No es poco envión en un mundo gobernado por la anemia.

G.G.:
Tenga en cuenta que el crecimiento del 2,8% se había distribuido en un incremento de la demanda final del 2% del PBI, y el remanente en más inventarios. Las nuevas estimaciones nos dicen que las ventas finales aumentaron un tris menos, el 1,9% del PBI.

P.: Y que estamos cargados de inventarios. O sea, de producción sin vender.

G.G.:
El equivalente al 1,7% del PBI.

P.: Suena como una cifra importante.

G.G.:
Lo es. Las exportaciones netas se mantuvieron. No es un incremento de inventarios de productos importados.

P.: Me quiere decir que hay que empezar a bajar las predicciones de crecimiento del PBI del cuarto trimestre.

G.G.:
Seguro. Si pensaba que podíamos arañar el 2%, debería prender una vela para que logremos acercarnos al 1,4%/1,5%.

P.: Entonces, la economía no está tan firme. ¿Una falsa ilusión?

G.G.:
Las cifras del tercer trimestre son historia. Me refiero a los flujos. Los inventarios acumulados, por supuesto, no lo son. Hay que digerirlos. Pero los números que estamos viendo del cuarto trimestre son bastante buenos.

P.: A pesar de la mercadería que se apila en los depósitos.

G.G.:
Tal cual. Y pese al cierre parcial del Gobierno en la primera mitad de octubre.

P.: Me olvidaba del "shutdown".

G.G.:
Fundamentalmente porque pasó sin pena ni gloria. Por fortuna, dejó menos secuelas que lo que podía temerse.

P.: Me interesa aclarar el punto. No se trata de un espejismo: la temperatura de la economía está en proceso de recuperación.

G.G.:
Es así. Aunque las cifras del PBI del cuarto trimestre van a ser sustancialmente más bajas que las de junio a septiembre.

P.: Indicadores como las encuestas de opinión -los informes PMI o los informes regionales de las Fed distritales- marcan una reacción muy favorable de la actividad manufacturera.

G.G.:
Sí. Y fuera de EE.UU. se advierte la misma tendencia. Un ingrediente curioso es que el rebote es mucho más potente en las economías avanzadas que en el lote de las emergentes.

P.: Se cierra la brecha de velocidades de la economía mundial.

G.G.:
En el terreno industrial, sí.

P.: Lamentablemente, la industria ya no es tan relevante en los EE.UU. ¿Qué pasa fuera de su esfera de acción?

G.G.:
Tome los indicadores líderes que barren un amplio espectro y que están diseñados específicamente para escrutar el futuro. Acumulan cuatro subas mensuales consecutivas. Su tasa de expansión anualizada (tomando promedios móviles de seis meses) pasó del 3,6% al 5,1%. Este año EE.UU. crecerá el 1,6%. La canasta líder sugiere un repunte al 2,3% en 2014. ¿Una economía más sólida? Sí. ¿Tanto como barruntaba la Fed cuando a mitad de año habló de podar el QE3? No.

P.: Mañana (por hoy) se difundirá el informe de empleo de noviembre. Con estas cifras más una lectura robusta de creación de puestos de trabajo, ¿se animará la Fed a cantar bingo en su reunión del 17 y 18? ¿Podrá completar la línea y sellar la suerte del QE3?

G.G.:
No. Pero más de uno cantará bingo por su cuenta y habrá un lindo revuelo de tarjetas. Y ahí se probará de verdad si el rally conserva uñas de guitarrero o si prefiere extender el descanso hasta las fiestas.

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