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Diálogos en Wall Street

Periodista: La Fed no se apartó de lo que se esperaba. Sin embargo, no pareció ser del agrado de los mercados. Las acciones cayeron. Los bonos también. Y en algún momento el declive se aceleró peligrosamente. ¿Qué fue lo que no gustó?
Gordon Gekko: La conferencia de prensa. Ahí estalló la pequeña granada.
P.: ¿Nos encontramos, de repente, con una Yellen muy agresiva?
G.G.: Tomada al pie de la letra, sí. Muchísimo más que el propio comunicado oficial.
P.: Pensar que la precedía una fama de paloma desde los tiempos de Alan Greenspan.
G.G.: Pienso que fue un error de comunicación. Involuntario. Nada sugiere que la postura de la Fed haya mudado tanto. Ni el texto del comunicado ni el tono general de las respuestas de Yellen, salvo una cuestión puntual, muy específica.
P.: Tocó un nervio delicado, porque el derrape fue súbito y vertical.
G.G.: Yellen venía bien, tranquila, relativizando inclusive las lecturas muy minuciosas de cambios en la tercera derivada que no justifican, dijo, un exceso de interpretación.
P.: No desplegó un ánimo hostil.
G.G.: Tal cual. Patinó -a mi juicio- en el afán de dar muchas precisiones y, a la postre, el resultado fue que describió mal las verdaderas intenciones de la Fed.
P.: Apuntó que el "tapering" terminaría en octubre y que la Fed estaría lista para comenzar la suba de tasas de interés seis meses después. En abril de 2015. Una prisa que no se esperaba.
G.G.: No lo dijo exactamente así. Pero ésa es la lectura literal que se desprende de lo que señaló. Si llama equis a la fecha en que podría terminar el tapering (si nada grave sucede) y llama zeta a la fecha en que la Fed podría comenzar la suba de tasas, lo que hizo Yellen fue despejar -respondiendo a ambas preguntas- valores probables de equis y zeta. El mercado, entonces, conectó ambos y resolvió la ecuación mientras Yellen -quizá sin darse cuenta- seguía parloteando.
P.: Y las cotizaciones se derrumbaron como un piano.
G.G.: Sí. En el acto.
P.: Usted dice que fue un error.
G.G.: O es un nuevo estilo de comunicación.
P.: ¿Por qué no? Es un nuevo comandante a cargo. Es dable esperar que aporte su propio sello.
G.G.: Comunicar así lanzando baldazos de agua fría -después de repartir tibios comunicados- no parece la evolución natural del estilo Bernanke (al que Yellen, por otra parte, no era ajena para nada).
P.: Usted temía que Yellen aguara la fiesta, ¿lo recuerda?
G.G.: De una manera muy distinta. Con más puntos de contacto con el contexto. Ya fuera tomando la argumentación sobre los riesgos de inestabilidad financiera o pivoteando sobre alguna novedad que aportara el comunicado oficial de la reunión. O, alternativamente, en función del sumario de las proyecciones económicas de la Fed. Como ese nexo está ausente, y el mensaje literal es que la Fed tiene más urgencia para subir las tasas, pienso que fue un error.
P.: A lo mejor no es así. El mensaje deliberado es la prisa.
G.G.: ¿Cuál es la razón del apuro? No figura en ninguna parte. Cuando Yellen explica por qué la Fed cambió el "forward guidance", la orientación sobre cuáles y cuándo serán sus próximos pasos, dejó muy claro que lo que no se modificó fue la posición en sí de la institución. Que como el umbral de una tasa de desocupación del 6,5% era ya muy cercano, y la voluntad de la Fed no era la de una intervención inminente, hubo que reemplazarlo.
P.: Déjeme asumir el papel de abogado del diablo. ¿No se vislumbra una Fed más agresiva cuando se advierte que hay más funcionarios a favor de subir las tasas en 2015?
G.G.: La respuesta es no. Lo que hubo es un corrimiento. Y quien se sumó antes quería ajustar las tasas este año. Y le digo más, que eso no está publicado, pero le apuesto triple contra sencillo que es así, fue James Bullard el que movió la ficha (la atrasó) un casillero.
P.: Error o no, lo dicho, dicho está. ¿Cómo cree que continúa la película?
G.G.: Veremos desfilar mucha gente aclarando lo que se deba aclarar. Cuando en tres semanas tengamos las minutas, se podrá hurgar en más detalle.
P.: Minutas que usted preveía de lectura desagradable.
G.G.: Eso no ha cambiado. Aunque ahora recibimos una dosis preventiva extra de vacunación.


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