26 de marzo 2014 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Diálogos en Wall Street
La rotación es la clave en Wall Street. La búsqueda de acciones baratas es el juego de moda, aclarado el error de comunicación de Janet Yellen. Gordon Gekko pondera el desempeño de los emergentes pese a las amenazas de la Fed y la crisis de Ucrania.



Periodista: ¿Qué pasa con Wall Street? ¿Quedó tocado después de las palabras de Yellen? Quiere avanzar, amaga hacerlo y, después de infinidad de intentos, le costó muchísimo marcar un cierre apenas levemente positivo.

Gordon Gekko:
Lo de Yellen dejó un residuo. Pero el mercado lateraliza hace tiempo. Eso sí, mientras decide qué hacer, se mantiene en la cima del Everest, o casi. No regresa a campamento base.

P.: ¿Cuál es la madre del borrego? ¿No está claro que Yellen no pretendía lanzar ningún ultimátum, ningún adelantamiento de la agenda de futuras subas de tasas, que fue un error de interpretación?

G.G.:
Ya fue dicho hasta el cansancio. Todo aquel funcionario de la Fed que tuvo que opinar después de la reunión, todos sin excepción, manifestaron que la institución no cambió su postura.

P.: Hasta los que podrían estar a favor de un accionar más rápido y contundente...

G.G.:
Es el caso de Charles Plosser, de la Fed de Filadelfia. Y fueron muchos los que hablaron y se refirieron a la coyuntura: Williams, Fisher, Bullard, Kocherlakota.

P.: Yo no me dedico a contar meses, enfatizó Plosser.

G.G.:
Lockhart, de la Fed de Atlanta, señaló lo mismo. Aunque consideró oportuno aclarar que los "seis meses" que mencionó Yellen constituyen "el mínimo y no el máximo" de tiempo que mediará entre el final del tapering y el comienzo de la suba de tasas de interés.

P.: No aclares que oscurece...

G.G.:
Está confirmado que la Fed no nos quiso asustar, que el mercado -a los precios vigentes- no precisa ayuda, se asusta solo. El mensaje que se machaca ahora es que no hay esperar una suba de tasas antes del segundo semestre del año próximo.

P.: Pese a ello, no rige la misma templanza que antes. Se respira la diferencia. Basta observar el golpe en los bonos, el fuerte derrape del oro. Y eso que atravesamos por la crisis de Ucrania y el metal podría oficiar de refugio para los inversores en la zona de conflicto.

G.G.:
En especial para aquellos que se imaginan como víctimas de futuras sanciones.

P.: Cuando el río suena es porque agua trae...

G.G.:
Le diría que la sensibilidad viene de antes y ahora se acentuó. Aunque se acepta por amplia mayoría que lo de Yellen fue una sobreinterpretación.

P.: En la Bolsa también se percibe una mayor cautela. ¿A qué lo atribuye, entonces?

G.G.:
La sensación de vértigo no es nueva. Nos atacó en reiterados episodios este año. Va y viene, nunca nos abandonó del todo.

P.: Robert Shiller, quien ganó su Premio Nobel escribiendo sobre la exuberancia de los mercados, dijo hoy que la Bolsa está muy cara...

G.G.:
Pero que aun así permanece invertido.

P.: El mercado bursátil: ¿caro, quizás, pero la mejor alternativa disponible?

G.G.:
Es una definición cabal. Tenga presente además que el error de Yellen les pegó más duro a los bonos que a las acciones. La subasta de notas de 2 años cerró con poco interés y la tasa más alta desde mayo de 2011. Las acciones pueden dar pelea. Si la Fed sigue con el tapering, pese a la falta de visibilidad que dejó el frío polar, es porque está convencida de la solidez de la recuperación. Y, a diferencia de los bonos, la renta de las acciones no está escrita en piedra.

P.: La Fed confía en el vigor de la economía aun cuando sus rastros están ausentes de los indicadores.

G.G.:
Correcto. Yo le diría que esa convicción está arraigada entre todos los jugadores. Por eso la Bolsa sigue atrayendo hasta a los que creen que a estos precios no regala nada. La rotación sectorial es el antídoto para seguir participando y tratar de reducir la exposición a una valuación exagerada.

P.: Hay una búsqueda de papeles que estén baratos.

G.G.:
Y una depuración de los que más subieron. Bill Dudley (Fed de Nueva York) negó los excesos pero reconoció que podían existir bolsones. Mentó a la biotecnología y la mató. La lista de los dañados es larga: Tesla, Twitter, las compañías que imprimen 3D. Del otro lado, lo más barato son los bancos. Y la estrella de hoy fueron los emergentes.

P.: Usted citó las acciones rusas como una ganga.

G.G.:
Rusia y Turquía fueron los que mejor funcionaron hoy (por ayer).

P.: Rusia tiene la pistola del G-7 en la cabeza.

G.G.:
Y los emergentes tienen la de Yellen. Mientras se piense que están descargadas, les irá bien.

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