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Diálogos en Wall Street

Periodista: La Bolsa cayó en un súbito "pozo de aire" en la apertura. El Dow Jones patinó más de 100 puntos. ¿Los malos números de China? ¿Las noticias de Ucrania y el descontrol creciente en el este del país? De a poco, ¿le van haciendo mella?
Gordon Gekko: Lo que más incomoda es ver la tasa larga sumergirse por debajo del 2,60%. Esa zambullida es la que produce el frío en la espalda.
P.: Fue un resbalón feo, aunque resultó muy breve. Se corrigió cuando se conoció el informe ISM que trajo la novedad de un buen número de actividad en el sector de servicios. La economía no justifica un traspié...
G.G.: La economía resopla (después de la era del hielo en el primer trimestre), la Fed no interfiere, es la Bolsa la que no quiere.
P.: Puede avanzar y no quiere...
G.G.: El viernes la creación de empleo de abril fue un aporte positivo inobjetable, una sorpresa por su magnitud, pero la Bolsa prefirió dar un pequeño paso atrás.
P.: La Bolsa trepó cuando la tasa larga también trepó. En cuanto la ve retroceder, se repliega...
G.G.: Una cosa es clara: un rally no se construye pidiendo permiso.
P.: Quizá falta evidencia que sea muy convincente. El ISM de servicios es vigoroso, pero el renglón de empleo muestra una debilidad impensada. Y no concuerda para nada con el cuadro que pinta el parte laboral.
G.G.: La Bolsa decide por instinto. Y lo hace antes de reunir todas las piezas del rompecabezas. Cuando busca más y más evidencias, y ya atesora bastantes, es porque necesita que corra el tiempo.
P.: Tampoco se destruye, aunque el resbalón de la apertura pudo ser un aviso de una mayor fragilidad.
G.G.: A ver: un buen indicador económico no sirve para escalar cuando las condiciones son óptimas, pero no bien éstas se desarreglan, y amagan desmoronarse, resulta que importa para restablecer el orden y la compostura.
P.: Como usted dice, rige un mercado lateral. Está muy cómodo, parece, moviéndose hacia los costados.
G.G.: Eso es lo que se observa. Con mucha rotación en el ínterin, lo que es una manera de filtrar impurezas, de cambiar el agua y renovarla, pero sin vaciar la pileta. Hay más una actitud cuidadosa que de temor. Las lecturas de volatilidad implícita -como el índice VIX- son moderadas, inferiores a las que vimos a comienzos de febrero, cuando la Bolsa patinó más del 5%.
P.: ¿Sigue el castigo focalizado en las acciones estrella, las de altos múltiplos precio/ganancias, las más glamorosas?
G.G.: La última semana, al NASDAQ le fue un poco mejor que al índice S&P500. Hoy el renglón de biotecnología hace punta (y les pegan duro a los bancos, que constituyen el sector más "barato"). Biotecnología y redes sociales funcionaron muy bien las últimas cinco ruedas con un avance acumulado superior al 3%. En este carrusel que gira y gira, a nadie se le niega un cuarto de hora al sol.
P.: Hay un respiro entonces. No es un dato menor.
G.G.: Claro que lo hay. La Bolsa opera en un rango; pero antes estaba en el piso y ahora pasó al techo del rango...
P.: Techo que coincide con los máximos absolutos de Wall Street.
G.G.: Correcto. La Bolsa lateraliza, clava nuevos récords, pero no se aleja demasiado. Y si bien se han desinflado un poco -sobre todo, el sector de utilities (servicios públicos) el viernes-, los papeles defensivos son los que conservan el liderazgo. Estamos hablando de energía y de empresas de consumos básicos. La demanda inelástica.
P.: En abril se habló mucho del "sell in May". Hoy, que ya estamos instalados a pleno, no parece haber tanta suspicacia con la maldición de mayo.
G.G.: Alguien se acordó a primera hora de la mañana. Pero es así. Un mercado estacionado en los máximos, en el que trepan los sectores defensivos, no vislumbra en el futuro cercano ninguna maravilla, pero tampoco revela una preocupación existencial. Espera, eso sí, que la situación mejore más adelante. No sabe cuándo. Y por eso prefiere aguardar montado que desensillar.

