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Diálogos en Wall Street

Periodista: ¿La cuarta es la vencida? ¿Se lanza el rally abierto, rompe por fin las ataduras con el rango de precios de los últimos meses?
Gordon Gekko: No hay otra oposición por delante que la mera voluntad de los inversores.
P.: Es un avance que no está taloneado por las noticias. Es pura convicción.
G.G.: Las malas noticias de Europa fueron mejores que lo esperado. Las elecciones, como la crisis de Ucrania, no asustaron a los mercados. Le diría que le aportaron argumentos a la expectativa de que esta vez el BCE se decida a actuar.
P.: Hay un mayor optimismo. Con Ucrania tras el triunfo del proeuropeo Poroshenko que Putin no cuestiona; con Mario Draghi y la próxima reunión del BCE; con la recomposición en Wall Street de los índices más baqueteados y el abordaje exitoso del S&P del umbral de los 1.900 puntos.
G.G.: Si hay que marcar un elemento decisivo, me quedo con la confirmación del mensaje off the record de Ben Bernanke por parte de Bill Dudley, titular de la Fed de Nueva York. Era imposible pensar en un avance de la Bolsa pari passu una caída pronunciada de la tasa larga.
P.: Quitó de la escena el temor de que la tasa larga estuviera anunciando un desastre inminente.
G.G.: Que además era difícil de rastrear o de ubicar con precisión.
P.: Es una paradoja que la tasa larga baje porque las tasas cortas van a subir...
G.G.: Van a subir menos que lo que la propia Fed nos dice en sus proyecciones. Ése es el mensaje novedoso.
P.: Es muy amigable. Todo lo que ha hecho Janet Yellen desde que tomó el mando ha sido propicio para los inversores de riesgo. Hasta cuándo se la malinterpretó, con el episodio de los "seis meses", supo rectificarlo rápido. ¿A qué se debe?
G.G.: Cada uno conduce a su estilo. Aunque las ideas generales se mantengan. Yellen ya ha producido dos reuniones de trabajo fuera de agenda, aparte de los dos encuentros regulares del FOMC. Es inédito. El mismo rol de Bernanke -que, en los hechos, operó como un vocero extraoficial- es una rareza. ¿Deliberado? ¿Un accidente? No se sabe, pero lejos de causar molestia pareció engarzar con la estrategia de comunicación. ¿Dónde quedaron las voces que hablaban de riesgos burbujeantes? Se callaron. Todas. Desapareció el tema. Digamos que es curioso...
P.: Hay una tregua en el seno de la Fed. O eso escribió, al menos, Alan Blinder, ex número dos en los tiempos de Greenspan.
G.G.: Se forjó un consenso en torno del tapering. Pero no veo por qué debería silenciar estas discrepancias de opinión.
P.: En todo caso, Blinder dice que la tregua no va a durar. Se acerca el fin del tapering y lo que viene es otra discusión aún más virulenta: cómo procederá la suba de tasas...
G.G.: La originalidad de Yellen es que ya instaló el debate y nadie se atraganta. Es una notable diferencia con respecto a la manera en que se presentó el tapering. Lo más amigable de Yellen es que ya nos presentó su agenda tentativa para los próximos doce meses. Este año toca acabar con el tapering, lo cual hace tiempo que no nos quita el sueño. Y el año que viene, sin apuro, sin fecha fija, y en función de cómo evolucionen la economía y los mercados (Dudley dixit) comenzará a izar las tasas de corto plazo.
P.: Pero, aparentemente, poco. Eso nos dicen Bernanke y Dudley...
G.G.: Correcto. Lo que nos avisa Blinder es que no todos estarán de acuerdo. Es lógico. Hay gente más ansiosa. Los conocemos: Richard Fisher, Plosser, Lacker.
P.: Y los dos primeros tienen voz y voto en el FOMC.
G.G.: Este año, sí. El próximo: no. Y la suba de tasas se decide en 2015.
P.: La clave es quién manda. Y la tradición en la Fed es que manda el presidente: Yellen.
G.G.: Así es. La discusión tampoco tendrá que ser tan dura. Unos querrán llegar al 2% y otros al 4%. Como estamos en un 0%, el primer tramo es un recorrido compartido.
P.: Si la Fed se corre a un lado, si la economía responde bien, para la Bolsa, el cielo debería ser el límite, ¿o no?
G.G.: En el corto plazo, no hay restricciones. Pero las mismas razones que llevan a la Fed a pensar en una suba moderada de las tasas cortas deberían llevar a los inversores a moderar la suba de las cotizaciones. Si vamos a precisar las muletas del estímulo es porque no podemos correr tanto.


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