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Diálogos en Wall Street

Periodista: "Cielos despejados para las acciones de EE.UU"., dice el Journal. ¿No es señal de mal agüero? ¿No debería ser un titular premonitorio?
Gordon Gekko: No suena nada bien. No es la única señal discordante.
P.: Y sin embargo el rally es como un muñeco animado por pilas de larga duración, no le importa nada, avanza y avanza.
G.G.: Con uno que otro descanso.
P.: ¿En qué terminó la suspicacia por el exceso de complacencia?
G.G.: Fue una excusa para tomarse un respiro. Los anuncios de Mario Draghi, del BCE volvieron a empujar las Bolsas.
P.: Pero no es que no existen problemas. Menos que menos en Europa.
G.G.: La discusión por la presidencia de la Comisión Europea está removiendo un barro increíblemente tóxico.
P.: Como cuando la crisis europea estaba a sus anchas.
G.G.: Así es. La primera ministra alemana Angela Merkel, le acaba de pegar durísimo a su par inglés David Cameron. Le dijo que no tiene derecho a amenazar con la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea por el mero hecho de que no está de acuerdo con que Jean Claude Juncker presida la comisión.
P.: ¿Se cayó la alternativa de postular a Christine Lagarde?
G.G.: Todas las soluciones de compromiso -ella y la presidenta de Lituania- quedaron out. Mejor así, que se aborde el problema de frente y no se lo patee para adelante.
P.: Esperemos que la unión no se astille.
G.G.: La unión europea tendrá que cambiar. A esta altura, ya es más que evidente. Llevará su tiempo, pero es inexorable.
P.: Mientras tanto, los mercados financieros, en Europa y el mundo, siguen su curso como si nada.
G.G.: Ése es otro dato evidente. No se lo puede ignorar. Y de Ucrania, por suerte, llegan mejores noticias. El tiempo allí ayudó.
P.: Cielos despejados, entonces.
G.G.: Desde que Yellen sopló las nubes a mediados de abril. Desde que las Bolsas europeas se mostraron inmunes al efecto Putin los inversores han estado prudentes. Podrían haber alzado vuelo más agresivamente.
P.: Ahora que se animaron, ¿qué los detendrá?
G.G.: Hay optimismo, pero no euforia. Y no hay volumen que convalide tampoco.
P.: Ni volatilidad. Otro signo de que podemos estar en el vértice.
G.G.: Por eso se pisa con cuidado. Nos movimos a los costados un tiempo prudencial. Y no se observa un desenfreno. No lo habrá si antes el volumen no levanta. Y así, paso a paso, se puede subir bastante.
P.: Los árboles no crecen hasta el cielo. Aun con cielos despejados. ¿Qué los atajará? Se detecta un rebrote de la inflación en los EE.UU., ¿se lo podrá desestimar con facilidad?
G.G.: Lo vimos el mes pasado. Tanto en los precios al consumidor como en mayoristas se anotó un repunte, y aún así, las tasas largas se desplomaron, y las Bolsas dieron un paso al frente.
P.: Una golondrina no hace verano, pero dos seguidas llaman la atención.
G.G.: Las expectativas de inflación están bien ancladas. Tuvimos saltos en las lecturas de precios en 2008 (con el IPC cerca del 6%) y en 2011 (4%) y no se movieron. El tema es la respuesta que decida la Fed. Allí hay que mirar.
P.: ¿Y qué piensa?
G.G.: James Bullard, de la Fed de Saint Louis, quien es el segundo "insider" más apurado en subir las tasas, ya hizo notar que la inflaci-
ón se está desplazando nuevamente hacia su objetivo del 2%.
P.: Martin Feldstein, que es un economista influyente aunque no esté en la Fed, dice que hoy por hoy la inflación corre más de prisa que el 2%.
G.G.: Si la Fed quiere usar la inflación de espantapájaros tiene la ocasión servida, pero lo dudo. Y hará bien si no lo hace. Es más probable que la Fed se decida por exigir una regla de márgenes en los mercados de financiación de corto plazo. Es un proyecto que alienta el gobernador Daniel Tarullo, y eso sí podría afectar las cotizaciones aunque no sea la idea. Pero tampoco es una iniciativa urgente.


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