25 de agosto 2014 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Todo sobre la reunión de Jackson Hole. Gordon Gek-ko nos explica sus implicancias, desde la política monetaria hasta el rumbo que tomará Wall Street.

Diálogos en Wall Street
Periodista: Pasó Jackson Hole. ¿Qué nos dejó?

Gordon Gekko:
La confirmación de que la Fed está enfocada en su próximo paso: el ajuste de las tasas de interés.

P.: El fin de las tasas cero, ¿ya es una decisión tomada?

G.G.:
Sí. Nadie lo discute.

P.: Lo que se debate es cuándo.

G.G.:
Y el cómo hacerlo, que es un tema crucial.

P.: Pensé que estaba todo estudiado en profundidad.

G.G.:
Correcto. Pero no hay una definición todavía. Y el esquema de salida "ideal" no está consensuado.

P.: ¿Se improvisará sobre la marcha?

G.G.:
Tampoco. La idea es trazarlo de antemano. Después si las circunstancias así lo obligan, se adaptará; pero la Fed primero va a escribir la hoja de ruta y recién después pondrá manos a la obra.

P.: Es decir, las tasas de interés van a subir, pero no lo harán pronto. La economía no lo demanda, y la logística tampoco está preparada.

G.G.:
Anote la fecha de la próxima reunión del comité de mercado abierto: 17 de septiembre.

P.: ¿Cree que la Fed tendrá los deberes hechos para el mes que viene?

G.G.:
No se sorprenda si emerge una ola compacta de precisiones.

P.: Jackson Hole apenas movió el amperímetro, ¿lo hará la reunión regular de la Fed de septiembre?

G.G.:
Habrá más expectativas. Sobre todo, un espectro de incertidumbre mucho más amplio. Y en la conferencia de prensa posterior, Yellen podrá explicar a gusto las complejidades de un cambio de estrategia si las hubiera.

P.: ¿Qué mejor audiencia que Jackson Hole? ¿Por qué desaprovecharla si la Fed se trae algo tan importante entre manos?

G.G.:
Porque la política no la establece Yellen manu militari, sino un cuerpo colegiado dentro de la Fed. Está claro que no está abrochada. No es improvisación: Bernanke tenía un mapa detallado de evacuación de la política no convencional tan temprano como a principios de 2010. Lo que pasa es que existen caminos alternativos, la propia Fed ha mudado su opinión y hay divergencias entre quienes prefieren, por ejemplo, cesar toda compra de bonos (incluyendo la reinversión de cupones), comenzar a reducir el tamaño del crédito de la Fed primero, y recién luego empezar la suba de tasas; y quienes favorecen otras secuencias.

P.: Son tópicos muy densos como para despachar en una sola reunión.

G.G.:
Es un debate de años, que se intensificó los últimos meses. Y entiendo, se lo escuché a Bullard (de la Fed de St. Louis), que estamos cerca de darle las últimas puntadas.

P.: ¿Cómo debería posicionarse el mercado ante la inminencia de estas nuevas definiciones?

G.G.:
No habrá acción concreta hasta 2015. Se puede discrepar si la primera suba ocurrirá en junio o se adelantará a marzo, pero, en ambos casos, conociendo el "tempo" del mercado, lo que falta es una eternidad. Y no habrá movimientos intempestivos. La Fed pondrá el guiño con suma antelación antes de practicar un giro.

P.: No obstante, el mercado no tomó muy bien las palabras de Yellen. No subió. Fue un Jackson Hole distinto, de calorías vacías. Nada que ver con los anteriores.

G.G.:
No exagere. El mercado trepó por adelantado. Y marcó nuevos récords. Después, eso sí, prefirió pisar el freno. Pero la Fed no lo va a hostigar. Yellen hubiera podido hacerlo sin esfuerzo y no quiso. Tal vez no fue todo lo expansiva que se imaginaban los "bulls" más recalcitrantes, pero eso era pedir demasiado. En definitiva, los inversores igual tienen vía libre.

P.: El gato muerto rebotó y no se conformó. Estrenó una nueva vida. Y amenaza llevarse puesta la tesis suya del mercado lateral.

G.G.:
Es piedra libre, ya le dije. Y el que se va sin que lo echen vuelve sin que lo llamen. De momento, el rally frenó a un tris de los 2 mil puntos, en el techo del rango previsto. La tranquera está abierta, pero se quedó adentro. Está claro que no hay nada mucho mejor que hacer, pero fue cauto y optó por darle tiempo a la digestión. Y ésa es la idea del movimiento lateral. Ya no hay temor al derrumbe. Pero es atinado no exponerse a una euforia excesiva. Paso a paso, al final se sube lo mismo, pero con las espaldas mejor cuidadas.