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Diálogos en Wall Street
Tenía que tallar la independencia de Escocia justo ahora? Con Gordon Gekko desmenuzamos sus consecuencias.
Vladímir Putin
Gordon Gekko: No es tiempo todavía. Prefiere la cautela de moverse hacia los costados. Y lo bien que hace.
P.: Los 2 mil puntos del S&P 500 siguen siendo una referencia que se mira con respeto.
G.G.: Es una barrera levantada, y sin embargo, el rally se detuvo. No se aventura mucho más allá. Es una parada técnica. Necesaria para que desciendan las manos débiles y los optimistas de ocasión. La visión de fondo no cambió. Es muy positiva, pero con aprehensión a la euforia. A diferencia de 2012 y 2013, no hay explosiones de vértigo. Es un rasgo distintivo en lo que va de 2014.
P.: La geopolítica vuelve a perturbar. Sin violencia, esta vez, pero igualmente peligrosa. La independencia de Escocia no estaba en los cálculos. Y, de buenas a primeras, parece que se consagrará la semana que viene. ¿Es un giro creíble?
G.G.: Le diría que ahora todo el mundo se lo toma en serio. La flema inglesa hace que parezca menos grave; pero la procesión va por dentro. Son 300 años de unión que amenazan escurrirse como si nada; uno diría, en un accidente mal manejado de política casera.
P.: ¿Hay tiempo para dar vuelta el resultado?
G.G.: Un mes atrás había 20 puntos de diferencia a favor de permanecer en el Reino Unido.
P.: Demasiada volatilidad para un tema tan trascendente, ¿o me equivoco?
G.G.: Es la parte sustancial de la sorpresa.
P.: Si está bien medido, el "momentum" que tiene el voto separatista es incontenible...
G.G.: Así es. Pero, el aviso llega a tiempo para promover una reacción de último momento. Las dos partes podrán exprimir sus mejores argumentos y esfuerzos. Londres ya arrimó la promesa de mayor autonomía si los escoceses optan por quedarse.
P.: Haberlo dicho antes. ¿No es demasiado tarde?
G.G.: Todavía no. La encuesta YouGov que arroja el 51% para el Sí a la independencia y el 49% para el No, cuando uno le carga los indecisos, revierte de signo. La relación se convierte al 45%-47% con ventaja para el No. Otros sondeos -como el de Panelbase- también lo ubican adelante. Es una disputa cerradísima. En eso coinciden todos.
P.: La baja de tasas que propulsó el BCE duró un santiamén. Después de estas encuestas, las tasas subieron en toda Europa. Y también en EEUU.
G.G.: Las tasas largas.
P.: En España, por caso, trepó el riesgo-país significativamente. La asociación con Cataluña es evidente.
G.G.: La asociación es instantánea. Pero el referendo escocés estuvo acordado con el Gobierno central, llevó mucho tiempo de negociación. No va a ser tan sencillo replicarlo en otras partes. El celo se extremará después de ver esta experiencia.
P.: De acuerdo. Pero el contagio será más fuerte. Y, a la larga, será difícil contenerlo si los catalanes, o los vascos, o los flamencos, o los lombardos quieren hacer rancho aparte.
G.G.: Explíqueselo a Vladímir Putin, por favor.
P.: Hablo de democracias genuinas asentadas en el corazón europeo.
G.G.: Tiene razón. Ahora bien, entienda que la suba de tasas largas está basada en la reacción instintiva tras un suceso inesperado de la coyuntura. Todo lo demás no está procesado. Ni lo estará rápidamente.
P.: ¿Se le complica la situación al BCE?
G.G.: Imagino que Draghi rezará todas las noches pidiendo que no hagan olas. Y si bien esto ocurre en la quinta del Banco de Inglaterra, lo afectará.
P.: Debió haber esperado antes de anunciar su paquete de medidas.
G.G.: Es mejor que se haya anticipado. Sabe ahora que quizás tenga que hacer mucho más.
P.: La libra se precipita por la situación de Escocia. El euro cae por el BCE. El yen se hunde aún más de prisa. Todos los caminos alcistas confluyen al dólar.
G.G.: Esto es matar dos pájaros de un tiro. Igual el dólar iba a recibir el viento de cola en la medida que la Fed se preparase para la suba de tasas el año próximo. En un sentido amplio, el "ajuste" ya empezó sin que el banco central mueva un dedo. Ni juegue su reputación.


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