2 de octubre 2014 - 00:00

Diálogos en Wall Street

¿Es un mercado lateral o una caída vertical? Wall Street mudó rápido su estado de ánimo. Y le pedimos opinión a un veterano baqueano de los mercados internacionales. Gordon Gekko le apunta al dólar fuerte como causante de los reacomodamientos.

Diálogos en Wall Street
Periodista: Todo lo que sube puede bajar. Y vaya que Wall Street trepó mucho.

Gordon Gekko:
Nadie lo discute.

P.: Sin embargo, hasta hace poco tiempo, un resbalón importante parecía imposible. Y ahora el descenso es una realidad. Que empieza a incomodar.

G.G.:
Son las reglas del juego. No han cambiado.

P.: La tesis suya era la del mercado lateral. Lucía conservadora, y hoy se la podría catalogar como una versión optimista.

G.G.:
Estamos a mitad del rango previsto. El S&P se ubica en 1948 puntos y la franja tentativa de fluctuación va de 2000 a 1900 puntos.

P.: Pasamos mucho tiempo colgados de la azotea del rango, y se clavó allí una sucesión de récords, ¿nos toca ahora fregar el piso?

G.G.:
A fines de julio, con el tropiezo anterior, nos hundimos un escalón por debajo de los 1.900 puntos. Si vamos ahí (y es posible después de haber quebrado los soportes técnicos), no sería tan terrible.

P.: ¿Comenzó una corrección? Las acciones de compañías pequeñas -el Russell 2000- ya acusan una merma del 10% desde sus niveles máximos de julio.

G.G.:
No. No se olvide que aquí hubo una rotación marcada. El Russell 2000 cayó un 6,6% desde que comenzó el año; mientras tanto, el S&P500 acumula un avance del 5%.

P.: Pero supo andar por arriba del 8%.

G.G.:
Así es. Devolvió el 3,6% desde los máximos. Si regresara al piso del rango, la merma orillaría el 6%. No sería tampoco un revés muy serio. Ni mucho menos una corrección como las que define el manual.

P.: ¿Cómo pasamos de una Bolsa avasallante a una realidad con tantas fisuras? ¿Es obra del fin del "tapering", de terminar con las compras de bonos de la Fed? ¿Es la amenaza de la suba de tasas de interés?

G.G.:
No se puede subir siempre. Es tan sencillo como eso. Creo que la Fed ha hecho su trabajo con suavidad. Sabíamos hace muchos meses que en octubre iba a concluir el QE3. Y la suba de tasas es asunto para resolver a mediados de 2015. No se les puede achacar una gran participación.

P.: Nos cayó la ficha con tardanza.

G.G.:
Lo único que hoy aprieta es un dólar más firme. Hay fenómenos puntuales, eso sí, como la colocación de Alibaba o el portazo de Bill Gross, que abandonó Pimco y generó importantes salidas de recursos de los fondos de bonos, que pueden causar algún ahogo. Pero son factores transitorios. Los renglones que más ajustan -como el Russell 2000 o los bonos de alto rendimiento- son aquellos que la Fed castigó verbalmente, los que apuntó con su dedo acusador de manera específica. ¿Cuándo fue que hablamos de la maldición de Dudley, quien fue el primero en mencionar los "excesos" de valuación?

P.: En marzo.

G.G.:
Convivimos con esta realidad de sectores diferenciados desde entonces. No tiene sentido asustarse ahora por su retracción. La Bolsa se abrió camino pese a ellos, estableció sus récords hasta un par de semanas atrás conociendo su debilidad relativa, el fin del tapering y la voluntad de la Fed de dejar atrás las tasas cero a mediados de 2015.

P.: Hablamos del pelotón de indicadores que saldrían a la luz esta semana. Si el mercado buscaba excusas, allí las tendría a borbotones. Y eso es lo que hizo, ¿o no?

G.G.:
Seguro. Hay sensibilidad por corroborar la buena salud de la actividad económica. Es natural, a estos precios y con una agenda que aporta ya un dólar más fuerte y anticipa menos estímulo hacia delante. La creación de empleo privado -el informe ADP- vino muy bien. Ningún problema. Pero hubo un par de informes manufactureros que no fueron malos, y, sin embargo, no cubrieron los niveles esperados, y pasaron factura. La tasa de diez años se derrumbó, literalmente. Al 2,40%. Es el retroceso diario -11 puntos base- más profundo registrado este año. Como si EE.UU. se dirigiera al borde del abismo. Otra exageración, desde ya.

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