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Diálogos en Wall Street
¿Ya pasó? La tormenta arreció a media jornada y la Bolsa se llevó puesta toda barrera de contención. ¿Se puede confiar en el rebote posterior? ¿Es esto culpa del final del "tapering"? ¿Intervendrá la Fed? ¿Y el BCE? Son los temas que conversamos con nuestro hombre en Manhattan Sur.

Gordon Gekko: Vamos directo a la próxima estación. El S&P 500 le apunta a la corrección del 10%.
P.: ¿Es pánico?
G.G.: Es una buena imitación.
P.: El índice de volatilidad, el VIX, por encima de 30 sabemos que es el umbral de las grandes ligas.
G.G.: Correcto. Pero fue apenas un chapuzón.
P.: No puede decirse que se recuperó la calma. Sí que ahora se detecta un rebote visible.
G.G.: Que van a volver a vender. De momento se invirtió la carga de la prueba. Toda fortaleza pasa a ser sospechosa. Será puesta a examen
P.: Después de más de dos meses de tránsito lateral, lo que se abrió fue una hendidura. Y por allí una caída vertical. ¿Es el fin del mercado bull?
G.G.: No. Todavía no es ni siquiera una corrección de manual. Pero no habrá mucha oposición. Estamos en manos de los vendedores, habrá que ver cuánta agresividad conservan a estos precios, que son sensiblemente más bajos que los que tuvimos a mano durante los últimos tiempos.
P.: ¿No es una exage-ración?
G.G.: Sí, pero tiene que agotarse.
P.: ¿Lo de hoy no cuenta como una capitulación?
G.G.: Íbamos en esa dirección, pero -como usted dijo- se calmó. El volumen no fue tan elevado. Ver a los renglones bursátiles más vulnerables -como pequeñas compañías y biotecnología- retrocediendo con moderación mientras se hundían a plomo el S&P 500 y el Dow Industrial revela una compostura que no suele estar presente en una rendición incondicional. En todo caso, lo que hizo el mercado de bonos sí se ajusta más al guión habitual de un punto de inflexión.
P.: Quién podía imaginar que la tasa larga iba a regresar por debajo del 2%.
G.G.: La tasa de diez años marcó el 1,90%. La de treinta años, el 2,81%. Y el volumen operado en el complejo de futuros de bonos fue el más alto en registro.
P.: De suba de tasas ni hablar, ¿no?
G.G.: Tampoco es cierto que se acabe el mundo, como podrían sugerir estos números.
P.: Janet Yellen dejó saber que su visión sobre la economía de EE.UU. permanece muy constructiva. Espera un crecimiento del 3% hacia delante pese a la desaceleración global y las turbulencias del momento. ¿Es casualidad que se difunda su comentario justo en esta encrucijada?
G.G.: Es obvio que no. Es un golpe de remo para contrarrestar las malas noticias. Yellen habló en una reunión privada (del Grupo de los 30) y lo usual es que lo que se diga allí no salga de esas cuatro paredes.
P.: Corolario: la Fed está preocupada por las vicisitudes de Wall Street.
G.G.: Ayer (por el martes) John Williams, de la Fed de San Francisco, ya nos había hecho saber que retomar las compras de bonos del Tesoro es una opción factible si la economía se resiente.
P.: Hay quienes señalan que es precisamente la culminación de la compra de bonos (el final del "tapering") la razón última detrás de toda esta zozobra. Y pueden citar evidencia: no fue muy diferente lo que ocurrió cuando se desarmaron tanto el QE1 como el QE2.
G.G.: El QE3 no termina de golpe. Se fue desmontando paso a paso durante todo el año, y, a decir verdad, sin mucho aspaviento. Creo que la apreciación del dólar, aun siendo incipiente (pero con un futuro promisorio), sí abrió una fisura bajo la línea de flotación de los mercados. Pero la Fed -en las minutas- también salió a apaciguar ese movimiento.
P.: El temor hoy es a una tercera recesión en Europa. A la desinflación. Y a que la debilidad macro se contagie al globo. Los pobres indicadores de ventas minoristas y la caída de precios mayoristas en EE.UU. calzaron como un guante.
G.G.: Por eso Yellen dijo que espera que la economía crezca al 3% y que la inflación alcance su meta del 2%. Pero el teléfono que suena es el de Draghi. Y para peor, el Bundesbank responde por el BCE diciendo que la llamada es equivocada. Queda claro que Europa tiene otros tiempos. Y habrá que hacer pie sin esperar a que graben un nuevo mensaje. Pero no se confunda: esto es más reacomodamiento de valuaciones y primas de riesgo, o sea, variaciones de mercado, que la magnitud del cambio en los fundamentos.


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