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Diálogos en Wall Street
¿Quién entiende los abruptos cambios de humor de Wall Street? Recurrimos al veterano Gordon Gekko, vacunado contra la ciclotimia de los mercados tras un cuarto de siglo en la trinchera. Los avatares recientes, a su juicio, dejan una confirmación: todavía la tendencia es amiga de los inversores.
Janet Yellen
Gordon Gekko: Nadie diría que dos semanas atrás Wall Street era presa del pánico.
P.: Lo que no mata, está visto que fortalece.
G.G.: No lo dude. La Bolsa escaló el 4% en la semana, la mejor de todo 2014.
P.: ¿En qué quedó la sombra del octubre negro?
G.G.: Después del ida y vuelta, el saldo es un retroceso de apenas el 1%. Es un octubre gris claro.
P.: Volvemos así a estar a tiro de los récords.
G.G.: En los papeles, sí.
P.: En la realidad, también. ¿O no?
G.G.: La distancia es pequeña. Apenas nos separa un avance del 2,75%.
P.: Otra semana como ésta y superamos el listón.
G.G.: Lo que pongo en duda es la capacidad de repetir. Saltamos como un resorte, sí, pero en gran medida por la compresión que produjo la contracción previa.
P.: ¿Hubo mucha cobertura de vendidos?
G.G.: El mercado no perdonó. Fue una fluctuación muy brusca. Y en lo peor del derrumbe se disparó el volumen transado. Terminó siendo pelo y barba para más de un hedge fund.
P.: El efecto resorte se agotó.
G.G.: Para continuar trepando hay que sumar argumentos nuevos. No digo que no puedan surgir, no estoy muy seguro qué potencia podrán añadir. El índice S&P se instaló de nuevo en el rango lateral de 1.900-2.000 puntos.
P.: De la mitad del rango para arriba.
G.G.: Así es. Igual cabe pensar que no será tan fácil horadar rápido los 2 mil puntos.
P.: La temporada de balances progresa, ¿cuál es la evaluación?
G.G.: Se puede afirmar que ayudó a recobrar la fe en las acciones. El 80 por ciento de los estados contables presentados hasta el momento excedió con holgura las previsiones de utilidades.
P.: Es una marca más elevada que de costumbre.
G.G.: Lo es. La rentabilidad de las empresas no está en tela de juicio, por fortuna. Es bueno sellar ese frente en una coyuntura tan resbaladiza.
P.: Existía temor por el impacto de la revaluación del dólar en las ganancias corporativas de ultramar.
G.G.: Se diluyó. Las empresas no trajeron quejas. Ni en el racconto de lo sucedido en el trimestre ni tampoco en la descripción del horizonte futuro.
P.: La apreciación del dólar todavía es incipiente. Quizá perjudique más adelante.
G.G.: En rigor, no ha sido un tema en la discusión. Se ve que las tesorerías pudieron manejarlo sin grandes contratiempos. Y nadie planteó que vaya a ser un obstáculo para alcanzar las proyecciones para lo que resta del año y 2015.
P.: ¿Wall Street se asustó por nada? También se exageró la debilidad de la economía mundial. Y el celo de la Fed a cargo de Janet Yellen por apurar una suba de tasas.
G.G.: Que el problema era al interior de los mercados, y no la culpa de algún factor exógeno fue siempre muy evidente. En todo caso, los inversores necesitaban excusas para poner a prueba la solidez del terreno.
P.: No hay mal que por bien no venga.
G.G.: Es así. Había una grieta y era necesario explorar su profundidad.
P.: ¿Piensa que la fisura ya cicatrizó?
G.G.: La hemorragia fue tan fuerte como rápida en cerrarse. Las dos características cuentan, pero dada la inercia de fondo, pesa más la segunda. La tendencia es tu amiga, y la tendencia, más allá de los titubeos y de algún previsible serrucho, sigue siendo a la suba.


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