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Diálogos en Wall Street
¿Emitió la Fed un cheque en blanco para los mercados? Gordon Gekko nos responde ésa y otras preguntas clave.
Gordon Gekko: Nada más notable que el paso de los toros.
P.: Wall Street, tras escuchar a Yellen, relanzó la ofensiva. El Dow Jones se encaramó otra vez por sobre los 18 mil puntos.
G.G.: Y el S&P 500 se frenó al 0,44% del récord absoluto. Conste que es su primera semana positiva desde mediados de febrero. Y la apuesta más agresiva, el Russell 2000 -la canasta que reúne acciones de pequeñas compañías-, no dudó en cruzar a nuevos máximos. Y eso que el viernes operó un cuádruple vencimiento de futuros y opciones.
P.: ¿La Fed emitió un cheque en blanco para los mercados?
G.G.: No. Ratificó su intención de subir las tasas de interés este año, pero marcó un sendero de ajustes con menos vértigo que lo esperado.
P.: Se despejó el horizonte inmediato. Más adelante, ¿quién sabe?
G.G.: Correcto. Hoy se saca tajada de la oportunidad.
P.: La Fed desalentó la expectativa de comenzar a ajustar en abril, pero no garantizó nada sobre junio. Y, sin embargo, la reunión de junio como escenario del puntapié inicial ya no concita el favoritismo.
G.G.: Septiembre retomó ese rol. De momento. Sobrará volatilidad en las opiniones.
P.: Habló Dennis Lockhart, presidente de la Fed de Atlanta. Dijo que para septiembre el aumento de las tasas de interés será una realidad.
G.G.: Lo escuché. No afirmó que se producirá en septiembre. Puede ser antes. No lo sabe. Ya nos avisó la Fed que la decisión no está tomada.
P.: Se habla de una disyuntiva entre junio y septiembre. Lo interesante de Lockhart es que mencionó la reunión de julio. ¿Por qué se la saltea?
G.G.: Por la sencilla razón de que no tiene adosada una conferencia de prensa de Yellen a posteriori.
P.: Una movida tan importante precisa una explicación detallada de Yellen, ¿no?
G.G.: Llegado el caso, nada impediría agregar una reunión de prensa fuera de agenda.
P.: Tiene razón.
G.G.: La Fed resiente esa distribución sesgada de las expectativas. Es como si hubiera reuniones de primera y de segunda clase. No es cierto, pero no se puede comprobar. Hasta ahora la regla del pulgar se verificó religiosamente.
P.: ¿Piedra libre para los mercados para continuar escalando?
G.G.: Dependerá de la confianza que se tengan los inversores. La Fed aportó lo suyo. La suba de tasas -después del cónclave- luce como una escalera con una pendiente suave, con más descansos intermedios y menor altura final. Es bueno saberlo con tiempo, antes de la temporada de balances.
P.: Y es muy bueno que tome nota el mercado de monedas, y que se modere el ascenso del dólar en el mundo.
G.G.: No hay casualidades. La Fed corrigió a la baja sus proyecciones de crecimiento y de inflación. Redefinió de manera favorable, en términos de tasa de desempleo, lo que entiende por pleno empleo. Y dibujó un recorrido más lento de normalización de las tasas de interés. Más no puede -ni debe- hacer.
P.: Es como si nos dijese "cancelen los planes de evacuación".
G.G.: En su momento sostuvimos que si abandonar las tasas cero en junio produce zozobra, entonces la suba de tasas no será en junio. Si los mercados desbordan de euforia, la Fed estará a sus anchas para intervenir. Es un proceso de interacción. El banco central nos da una mano de cal y otra de arena. Y Wall Street, aun cuando establece nuevos máximos, no se atreve a una disparada vertical; lateraliza con una leve pendiente alcista. No se sorprenda si la Fed vuelve a insistir con un discurso más áspero. Puede ser Stanley Fisher o la propia Yellen. La recuperación de la economía nos metió en un embudo, con una boca que se irá estrechando en el tiempo, hasta desembocar en la bendita suba de tasas. Antes de que termine el año.


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