4 de agosto 2015 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Wall Street, en rojo generalizado. Una vez más, una carnicería se ensaña con los commodities. Hablamos con Gordon Gekko sobre los motivos.

Periodista: Es una semana de cal y otra de arena. Empezamos a toda orquesta. Todas las pantallas en rojo. Nos carcome la cal viva...

Gordon Gekko:
La Fed le puso precio al informe laboral. Y este viernes se conocen los números de julio. Es un embudo.

P.: No sé si la Fed va a poder mantener el juego de amenazar con la suba de tasas. Medio mundo se derretirá mucho antes.

G.G.:
Como usted dijo, no es direccional. Wall Street lleva meses en un vaivén lateral.

P.: Esa es la mitad del mundo que lo mira de palco. Pero la otra se destruye de verdad...

G.G.:
Pensándolo bien, no sé si esa otra mitad no estará mejor cuando la Fed, por fin, apriete el gatillo. La agonía es el peor enemigo.

P.: ¿No hay final a la vista para el castigo que reciben los commodities?

G.G.:
Por eso le digo. Mejor que la Fed se anime a subir las tasas en septiembre y no que haya que esperar hasta fin de año.

P.: El petróleo es la historia del día. No resiste el WTI, no resiste el Brent y eso a pesar de un leve aumento en los inventarios.

G.G.:
La caída es generalizada. Como si estuviéramos frente a un pelotón de fusilamiento.

P.: ¿Cómo se sale del atolladero?

G.G.:
Muy averiado, por supuesto.

P.: A esta altura, lo que interesa es escapar de la balacera. Al precio que sea, pero que termine la paliza.

G.G.:
Calma. Tómese un jugo de naranja (de lo poco que subió, lo que más trepó -un 4%- en la última semana). No desespere. Comienzan a verse precios de liquidación, habrá interesados, supongo, si los indicadores económicos dan el pie.

P.: La industria, que es la gran consumidora de muchas de las materias primas más castigadas, continúa aportando números flojos. Los informes PMI manufactureros de EE.UU. y China decepcionaron.

G.G.:
Los precios que paga la industria en EE.UU. por sus insumos básicos cayeron por noveno mes consecutivo. Pero en julio el retroceso fue el más profundo desde abril 2013. ¿Materias primas que subieron de precio en el informe? Ninguna.

P.: ¿Ni una sola?

G.G.:
Así es. No recuerdo cuándo fue la última vez que sucedió algo similar. Lo único que escasea -pero no por eso sube de precio- son los huevos de gallina. Es textual.

P.: Está claro que la inflación no es el problema que tiene la Fed en mente.

G.G.:
Van 38 meses consecutivos en que no cumple con su objetivo de una inflación del 2%. Todos ellos, invariablemente porque la suba de precios se quedó corta. La última medición de su indicador favorito -el deflactor del gasto de consumo personal- arroja un aumento del 0,3% los doce meses concluidos en junio.

P.: La inflación no la apremia.

G.G.:
El "problema" es que tampoco está urgida por la deflación. Sin la merma de los precios de energía y alimentos, el índice núcleo del gasto de consumo da el 1,3%. La Fed sólo quiere comenzar a recargar el matafuegos. La idea de una suba suave y gradual de tasas es volver a acumular la munición tradicional. Para cuando haga falta en el futuro.

P.: Pues parece que tendrá que seguir esperando.

G.G.:
Las materias primas se derrumban con el estruendo que provocaría una recesión. Pero si se miran las ventas de autos han sido muy buenas. Un 6,5% arriba.

P.: La recesión se incuba fuera de los EE.UU., en los países que producen y exportan estas materias primas.

G.G.:
La crisis es fruto del dólar fuerte, de las expectativas de suba de tasas, y también de la desaceleración de China.

P.: No lo discuto, pero ¿cree que la Fed lo tendrá en cuenta?

G.G.:
En la medida que afecte a EE.UU., sí. Los mercados, de hecho, no creen que la Fed vaya a tocar las tasas en un contexto tan quebradizo. Y, si bien pueden estar equivocados, en algo tienen razón: la Fed evitará los movimientos bruscos.

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