23 de diciembre 2015 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Primer balance de la suba de tasas de interés a una semana de la maniobra. Que no haya vidrios rotos es un saldo promisorio. Pero, como reconoce Gordon Gekko, tampoco revivió el júbilo. Aun así, la esperanza de un rally estacional, que podría arrancar en Navidad, es lo último que se pierde.

Periodista: Se cumple una semana desde que Janet Yellen decidiera elevar las tasas de interés. Ni el mundo se hizo añicos ni Wall Street es una fiesta.

Gordon Gekko:
Si usted no dijera que la suba ya ocurrió, nadie se daría cuenta. Lo cual, vistos los planes futuros de la Fed y lo endemoniado de las circunstancias, es una buena señal. Considérelo un hecho muy auspicioso.

P.: ¿Nada de lo que Yellen & Cía. tengan que arrepentirse?

G.G.:
Correcto. No deja de ser un mérito. Recuerde la última vez que se movió Mario Draghi y lo mal que le salió el disparo.

P.: Me imagino que si todo quedó igual que antes, la Fed lo anotará como un triunfo.

G.G.:
Exacto. La agenda es marchar, sin prisa pero sostenidamente, hacia tasas más altas. Y el banco central comprueba que su objetivo es factible, pese a lo resbaladizo del terreno.

P.: La Fed querrá repetir la vacunación.

G.G.:
Esos son sus planes.

P.: Que vienen con atraso. Quizás quiera recuperar la demora.

G.G.:
Vísteme despacio que estoy apurado.

P.: No pecará por urgencia.

G.G.:
Dilatar la suba de tasas no fue un error, Stanley Fisher dixit. Fue sumamente útil, reconoció el número dos de la Fed no mucho tiempo atrás. Téngalo presente: no se persigue un objetivo fijado por el calendario.

P.: ¿Piedra libre hasta cuándo?

G.G.:
Si todo sale bien, pienso que hasta marzo. Si sale mal, por mucho más tiempo.

P.: ¿Si lo que ya vimos es un buen espejo de lo que nos deparará el destino?

G.G.:
Entonces tenemos cita en marzo.

P.: Y una dieta prometida de un retoque de tasas por trimestre.

G.G.:
Si esto termina siendo como la experiencia del "tapering", o sea, si la historia de la finalización del QE3 se repite, entonces sí, la Fed podría sentirse cómoda con una fórmula de rutina.

P.: Pacíficamente aceptada por todos...

G.G.:
Correcto. Con una aplicación reunión por medio. Está en línea con lo que marcan las últimas proyecciones oficiales acerca de lo que se cree que sería conveniente para el izamiento progresivo de los Fed funds.

P.: La Fed está conforme con su faena. Wall Street pensó que podía montarse en un rally basado, precisamente, en el alivio por dejar atrás esa incertidumbre. Esa parte de la película es la que luce entrecortada...

G.G.:
Son superproducciones distintas. Pídale a Yellen que no sacuda el bote sin necesidad. Pero no puede pretender que le suba también las cotizaciones. La contribución del banco central ya se efectuó. Entiendo que va a ser útil para calmar el desasosiego en los mercados más castigados por los flujos y la aversión al riesgo. Como los emergentes...

P.: Ve una reducción de las primas de riesgo.

G.G.:
En la medida en que reflejan un temor exacerbado a un salto al vacío, seguro.

P.: No es el caso de Wall Street. Me refiero a los índices principales. Como el S&P 500.

G.G.:
Está claro que con toda su pesadez, los precios están más arrimados a la acera de los récords que al pozo de los mínimos del flash crash del 24 de agosto.

P.: Es tentador aumentar la apuesta a fin de año. y más cuando quedó atrás el gran temor a una maniobra brusca de la Fed, pero la Bolsa duda.

G.G.:
Es tentador porque el pesimismo de corto plazo es además muy acentuado. Mucha gente se bajó (hasta de los bonos del Tesoro, y acumula cash), la sortija está a la vista y, en esta época del año, la "calesita" gira más rápido. ¿Qué peligro puede haber de volver a treparse? Si fuera marzo, con otra vacunación inminente y la amenaza del "Sell in May" por delante, nadie en su sano juicio lo intentaría. Pero ahora es el momento mejor. Si sale mal, hay todo un año para remar el quebranto.

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