16 de mayo 2016 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Wall Street cerró otra semana en baja, moderada, aunque está más cerca de los récords que de los niveles propios de un ataque de nervios. Le preguntamos a Gordon Gekko -un analista experimentado en hurgar en la constelación de acciones, bonos y monedas- qué avatares nos deparará el destino.

 Periodista: Se pelea en todos los frentes. Hay quienes venden mayo como dice el refrán, pero también surgen las contraofensivas. La Bolsa no es un plano inclinado aunque, al final del día, ya van tres semanas consecutivas en retroceso.

Gordon Gekko: Mayo está empatado. No hizo diferencias todavía.

P.: Es una guerra de trincheras.

G.G.: La última vez que hablamos, el Dow había logrado un avance fuerte, el más poderoso desde marzo.

P.: Y al día siguiente tuvo que regresar a las casamatas.

G.G.: Tal cual. A decir verdad, hay mucho tiroteo pero falta un cañonazo de lleno.

P.: Pudo ser el mal informe de creación de empleo. La ola de frío que congeló la economía entre enero y marzo, en abril, y por primera vez, impactó en el mercado de trabajo. Creo que la Bolsa la sacó barata.

G.G.: Agradézcale al consumidor que, muy oportuno, volvió a decir presente.

P.: Sabemos que tiene ingresos, pero no mucha disposición en gastarlos.

G.G.: En abril fue más expansivo. Las ventas minoristas repuntaron el 1,3% comparadas con marzo. Fue una grata sorpresa.

P.: Que alguien le avise a The Gap o a Ralph Lauren. A esas acciones las siguen matando. Lo mismo que a las tiendas por departamento.

G.G.: Cambiaron los formatos predilectos. El comercio on line marcha viento en popa. Mire Amazon. Sufren las tiendas convencionales. Para la macroeconomía no hay distingos. Está claro que para la micro, sí. Y lo factura en las pizarras de cotizaciones.

P.: ¿Se disipa la amenaza de una ola polar abatiéndose sobre la actividad económica?

G.G.: La lectura preliminar de la confianza del consumidor -la foto inicial de mayo- marca una recuperación notable del sentimiento con respecto al mes pasado. Saltó de 89 a más de 95, y superó con creces los mejores pronósticos.

P.: ¿Esto va en serio, entonces?

G.G.:
Es una buena señal, pero la evidencia es sumamente puntual. La estimación de crecimiento del PBI (segundo trimestre) se revisó fuerte para arriba -de sospechar un 1,7% al 2,8% en la proyección GDPnow- pero se trata de una ecuación ultranerviosa. Muy volátil. Y la base de la corrección alcista es la proyección del consumo. Se predice -gracias al informe de ventas minoristas- un aumento del 3,7%. Lo sensato, a esta altura, es no apresurarse y dejar correr más agua bajo el puente.

P.: Los bonos no parecen convencidos. La pendiente de la curva de rendimientos del Tesoro se aplanó muchísimo el viernes. El diferencial entre las tasas de 10 y 2 años se redujo a 95 puntos base. Es una señal agresiva de todo lo contrario, de creciente debilidad en el horizonte de la economía. ¿O estoy errado?

G.G.:
No lo está, pero en la vorágine del día a día suele colarse mucho ruido que dificulta la interpretación. El dólar continúa apreciándose. Mete presión. No puede argumentarse que no influye. ¿Y por qué sube?

P.: No es más que un rebote. Y contra monedas como el euro o el yen, que están gobernadas por tasas negativas.

G.G.:
De acuerdo. Pero los indicadores económicos dicen una cosa; los bonos, lo contrario, y el dólar nos entierra más en la duda. ¿Acaso ve una fortaleza en ascenso en los EE.UU. después del hielo del primer trimestre?

P.: ¿Le parece?

G.G.: ¿
Qué otra cosa, si no? Por supuesto, puede ser ruido. Irrelevante. Apenas una sinuosidad más en el electrocardiograma. Lo curioso es que ocurra después de que Janet Yellen reconociera que las tasas negativas son una opción dentro del menú de alternativas de la Fed.

P.: ¿No será un indicio de que retorna el vuelo hacia la calidad?

G.G.:
Vamos a ponerlo a prueba. Tenemos todos los índices de Wall Street apoyados sobre las medias cortas, en posición técnica muy vulnerable. Me imagino que rendirán examen esta semana.

Dejá tu comentario