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Diálogos de Wall Street
El Trump rally regala récords todos los días, pero la imagen del presidente se hunde con la misma facilidad. ¿Cómo se sale del atolladero? La Reforma Tributaria es, otra vez, el estandarte de la esperanza.
P.: No está funcionando.
G.G.: No es casualidad que la reforma tributaria haya vuelto a la primera línea de batalla.
P.: Si no se pudo negociar la reforma de la salud, ¿por qué habría de tener éxito una empresa aún más complicada?
G.G.: Por lo que dijimos antes, porque las balas pican cerca. Y es un problema para Trump, por supuesto, pero también para el partido. Y conste que todavía la mitad de la población piensa que la situación es buena. Se está a tiempo de dar un golpe de timón.
P.: La intención de avanzar quedó clara. La Casa Blanca y los líderes republicanos de las dos Cámaras del Congreso emitieron un documento conjunto con el compromiso de producir "la primera reforma impositiva comprensiva en una generación". Suena muy bien. ¿Pero es creíble?
G.G.: La idea de derogar y reemplazar el Obamacare venía precedida por un entusiasmo aún mayor, y, la verdad es que no logró prosperar. Falló miserablemente.
P.: Tenemos todo el derecho a ponerla en duda.
G.G.: Vistos los antecedentes, sí. No hay todavía sobre la mesa un plan detallado. Y Trump asumió en enero. No será por falta de tiempo. Como usted dice, se firmó un documento conjunto pero carece de información específica, más allá de mencionar los centenares de contactos que se hicieron con legisladores, expertos y grupos de interés.
P.: ¿Y la Bolsa va a comprar el anuncio?
G.G.: Digamos que le calza como anillo al dedo.
P.: ¿Todo le sirve? No hay ómnibus que no la deje bien.
G.G.: Querrá creer. Quizás la reforma se puede aprobar a la vieja usanza.
P.: ¿Y eso cómo es?
G.G.: Con el apoyo de algunos votos demócratas. Hay conversaciones abiertas. Y debiera resultar más sencillo que en materia de salud.
P.: Gary Cohn, el principal asesor económico del presidente, ha dicho que la reforma será ley antes que termine el año. ¿Qué le parece?
G.G.: Ya se lo dijo Newt Gingrich a sus cofrades republicanos. "O lo aprobamos en 2017 o le devolvemos las llaves del Senado a (la demócrata) Nancy Pelosi en 2018". Lo primero, entonces, es ver el proyecto concreto sobre la mesa. ¿Qué pretende? ¿Qué es lo que hay que negociar? ¿Cómo se paga? Si se quiere sancionar por la vía del procedimiento de la reconciliación, que demanda 51 votos en el Senado en vez de 60, habrá que aprobar el presupuesto primero. Y, antes que termine septiembre, se deberá correr el techo de la deuda pública. Son mojones específicos. Muy sencillos de monitorear.


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