24 de octubre 2018 - 23:29

Diálogos de Wall Street

La Bolsa no se entrega, aunque por momentos parezca que sí. Son días salpicados de volatilidad y noticias que inquietan, y estamos ya a tiro de unas elecciones que no pintan bien para la Casa Blanca. Entrevistamos a Gordon Gekko ni bien se silenció la art

Diálogos de Wall Street
Periodista: Wall Street no se rinde. Ni cuando la metralla viene de la retaguardia. Los balances son un puntal de la resistencia, la llave maestra de las expectativas favorables. Que Caterpillar y 3M dos pesos pesados trajeran malos números fue un baldazo de agua fría.

Gordon Gekko: Y pegó de lleno en las cotizaciones. Como debe ser. No hay negligencia en estas cuestiones. Quien no da la talla, a degüello.

P.: Ambas compañías reprobaron el examen de los inversores. Pero, ¿y la Bolsa en general?

G.G.: El Dow Jones llegó a estar 550 puntos abajo durante la rueda, pero se las arregló para contraatacar recuperando 500 hasta volver a caer para cerrar 126 puntos en rojo. La sensación, así, no es muy amarga, pero queda claro que hay un flanco vulnerable. La inflación de costos acecha.

P.: Si los balances decepcionan se destiñe la tesis de un recorrido alcista para finales de año.

G.G.: Son las reglas del juego. A decir verdad, casi el 80% de las firmas que ya publicaron sus estados contables superaron la vara puesta por el consenso de los analistas. Sin embargo, si volvemos a recibir estas sorpresas negativas y se tornan costumbre, habrá que despedirse. Por ahora ayuda que los traspiés se concentren en compañías industriales; la idea es que las tecnológicas darán revancha. Hoy (por ayer), Verizon y Netflix oficiaron de contrapunto.

P.: En lo que va de 2018, Wall Street enfrentó dos correcciones, dos caídas de más del 10%, y de ambas se recuperó plenamente. Ahora está en capilla, y con la posibilidad de sufrir una tercera. Si se piensa que entre marzo de 2016 hasta febrero de este año no sufrió ningún tropiezo, ¿no nos están diciendo los mercados que se ingresó en una fase más delicada?

G.G.: Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe, dice el refrán. Si uno chequea los indicadores de sentimiento verá que marcan una señal de miedo extremo. Cuando Trump se pelea con China, cuando la Fed de Powell nos persigue con su prédica de más subas de tasas por más tiempo, o cuando los balances no dan en la tecla esperada sacudimos fuerte el cántaro. A ver si se rompe. Se diría que estamos en un período de examen de estrés. La montaña rusa de hoy es el mejor ejemplo. Las manos débiles, los asustadizos, se pueden retirar por el foro con mayor o menor elegancia. Si la Bolsa corrige el 10% desde los máximos reinará el vértigo. En serio. Esto de hoy es nada. Y allí se verá quién manda. Bears o bulls, los osos o los toros. Como siempre.

P.: La tercera puede ser la vencida.

G.G.: Sería la séptima corrección desde que comenzó el mercado alcista. Y uno nunca sabe cuál es el tiro del final. Lo único que le puedo decir es que gracias a la baja de impuestos, la fortaleza de la economía y el aumento de los márgenes de ganancia la valuación de las compañías que conforman el S&P500 mejoró significativamente. Tomando las utilidades esperadas de los próximos doce meses, el múltiplo de 16 se ubica por debajo del promedio de los últimos cinco años. Y una corrección lo afinaría todavía más.

P.: ¿Qué pasa con las elecciones de mitad de término? El martes 6 habrá que ir a votar, y los sondeos de opinión sugieren que los republicanos perderán el control de la Cámara de Representantes. ¿Eso es bueno o malo? No lo sé, lo que no creo es que no importe para nada.

G.G.: No hay muchas referencias al tema en las crónicas financieras, pero no quiere decir que no influya. Otro cerrojo en el Congreso no es un escenario muy alentador para Wall Street, por cierto.

P.: ¿Se pueden equivocar las encuestas, y Trump y los suyos dar un batacazo?

G.G.: Sabemos que las encuestas se pueden equivocar, pero el promedio de ellas sitúa las chances de un cambio de control en el 85%, y no suelen errar por tanto. Es difícil estimar cuánta gente va a concurrir a las urnas. Los expertos dicen que puede ser que muchos jóvenes voten, y si fuera así, debería resultarle más propicio todavía a los demócratas. No en vano Trump está prometiendo un recorte impositivo extra del 10% para la clase media, antes de las elecciones. Un imposible, pero igual se ofrece con la idea de que los republicanos tendrían que retener ambas Cámara para impulsarlo.

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