30 de marzo 2009 - 00:00

Dicen en el Campo...

Mario Llambías
Mario Llambías
... que «el Poder Ejecutivo no puede disponer de la coparticipación», y que «los decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) en materia impositiva están prohibidos por la Constitución nacional (Art.99)» eran los principales conceptos de un mail que la semana pasada circuló, tras conocerse la decisión de ceder parte de las retenciones. Y ése es el marco en el que el Congreso deberá analizar la medida, aunque casi nadie duda que va a ser aprobado sin cuestionamientos. Y esto será así más que nunca, dado que la mayoría de los gobernadores e intendentes ya se pronunciaron a favor de la medida y, difícilmente entonces, los legisladores puedan votarla en contra. Además, casi todos están mucho más preocupados por el adelantamiento de las elecciones que por la constitucionalidad de las acciones, por lo que el asunto de la supuesta coparticipación de los impuestos a la exportación no va a pasar a mayores. Todo esto, en el marco de una lectura, y sensación general, en la que el Poder Ejecutivo parece haber retomado cierta iniciativa, mientras la dirigencia del campo y los principales partidos políticos lucen desconcertados, y más abocados a sus propias internas y a la confección de las listas.

... que lo mismo les está sucediendo a varios legisladores enrolados en la supuesta oposición, totalmente descolocados ante la postura adoptada por sus jefes políticos, ahora a favor de aceptar los fondos de las retenciones de la soja que, teóricamente, les va a coparticipar la administración central. Ante semejante desbande, la medida de fuerza del campo terminó de pasar, sin prácticamente margen para continuarla, y no porque no haya malhumor en el interior. Más vale, porque son pocas las ideas novedosas de los dirigentes, y en las bases hay casi tanto cansancio como necesidad de hacer operaciones, con hacienda o con granos. Pocos se pueden dar el lujo de no vender en estos días. Es que a la seca que vuelve a profundizarse en varias regiones se suman los crecientes ataques de plagas, especialmente en la ya jaqueada soja que, para colmo, ahora soporta nuevas olas de calor (como en pleno verano), que están afectando al cultivo de segunda. De hecho, sigue aumentando la cantidad de lotes que se destinan a rollos ante la continua caída de rindes. En cuanto a la hacienda, y si bien estos días se puede acumular algo de lo no vendido la semana pasada, la distensión se prevé que va a durar muy poco, y de nada valen el enojo y la presión que estaría ejerciendo nuevamente el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno («Hay elecciones, y hasta julio quiero los precios bajos», parece que retó, días atrás, a varios frigoríficos). Lo que no parecen entender algunos funcionarios es que no hay hacienda terminada, se vendió en forma adelantada y, mientras el consumo interno esté dispuesto a convalidar los mayores precios (algo muy fácil que ocurra en un período preeleccionario), va a ser muy difícil que el Gobierno lo pueda controlar. Naturalmente, tal situación del mercado real tiene poco o nada que ver con las campañas públicas, especialmente de fin de semana de la media docena de hipermercados controlados por Moreno que, al decir del especialista Ignacio Iriarte, promocionan la «gran barata» y gastan más en los avisos de página entera con ofertas de carne vacuna en medios nacionales que el monto que llegan a vender efectivamente. Según algunos, con esta estrategia, el Gobierno se asegura que la sensación sea de baja de precios (lo mismo que con la inseguridad). En este mismo rubro, también llamó la atención una campaña publicitaria animada, promocionando al «Rey de la carne», de notable parecido al otrora menemista, luego kirchnerista, y ahora en alguna línea paraduhaldista, el siempre controvertido Alberto Samid. ¿Será casualidad, o ante las inminentes elecciones el hombre se estará promocionando para algo? ¿Lo intentará nuevamente en La Matanza?

... que el oficialista titular de la Comisión de Agricultura de Diputados, el cordobés Alberto Cantero, no la llevó demasiado fácil en los últimos días. Es que además de la presión mediática a la que estuvo sometido (lo único que se le ocurre al pobre es seguir insistiendo con los nuevamente reciclados $ 280 millones que se repartieron por la sequía ya hace varios meses, y desde entonces no hubo nada nuevo), tuvo que lidiar con su comisión, en la que el oficialismo perdió la mayoría. La situación fue rápidamente aprovechada por el vice, el macrista Cristian Gribaudo que ahora también se las va a ver en figurillas por la decisión de su jefe político, Mauricio Macri, de que la Ciudad de Buenos Aires acepte una parte de las retenciones a la soja, lo que lo descoloca en sus reclamos opositores (entre otros, el tratamiento del proyecto sobre retenciones, al que el oficialismo sigue sin darle quórum). De todos modos, Cantero espera que pronto se termine tan incómoda posición, lo que ocurriría si renuncian algunos miembros de la comisión, aparentemente presionados para hacerlo, y así volver a equilibrar los tantos con mayoría del oficialismo. Otro tema que está pasando inadvertido con tanto conflicto y tanta política lo constituyen las próximas elecciones en varias organizaciones. En Confederaciones Rurales Argentinas sigue siendo pendular la decisión de Mario Llambías: la idea de ir para el lado de la política partidaria (con Margarita Stoltbizer) o exactamente lo contrario. El asunto es que, aparentemente, la decisión también obligaría a cambiar los proyectos del vice segundo, el formoseño Ricardo Buryaile, que parece pretender ese cargo (de ir a la política, Llambías debería dejar su cargo ya, en lugar de a fines de octubre). A su vez, en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la pretensión de continuidad por parte de su actual titular, Ricardo Forbes, chocaría contra el reglamento. Es que al vencérsele el mandato como consejero, debería retirarse y recién, con el nuevo nombramiento, podría volver a la titularidad de la centenaria organización. De ahí que ya haya varios en carrera, aunque el que parece que tiene hoy las mayores chances puede constituir una verdadera sorpresa para muchos.

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