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Dicen en el campo...
Carlos Garetto
... que, con este contexto, las nuevas reuniones de la Mesa de Enlace no registraron mayores avances, al margen de mostrar que, a pesar de los enfrentamientos, los titulares de las cuatro entidades aún aparecen juntos, lo cual, si bien no aporta demasiado, igual representa un mérito destacable considerando los embates oficiales para provocar la fractura de la mesa y el debilitamiento de algunos de los dirigentes. Hasta ahora, los que merecieron trato «diferencial» (y no justamente a favor) fueron el titular de Coninagro y ex intendente radical de Leones, Carlos Garetto, y el presidente de la Rural, Hugo Luis Biolcati, que, solo con que salude, ya merece una andanada de críticas de las huestes del oficialismo. Pero aparentemente algún otro habría recibido ofertas para un tipo de «tratamiento» distinto a cambio de que abandone el frente agropecuario común, tarea complicada ya que «las bases» están observando con particular detenimiento el accionar de sus líderes y no parecen estar dispuestas a dejar que «nadie saque los pies del plato», reconoció un ruralista mediterráneo de larga data.
... que, mientras tanto, ni el estancamiento en la situación del trigo, que, a pesar de la reciente medida de protesta (sin comercialización por una semana), sigue exactamente igual con un diferencial de precios de u$s 30-40, ni lo que previsiblemente ocurre con el maíz, que también sufriría un recorte extra de alrededor de u$s 600 millones (según calculan las entidades), derivados al mercado interno y a la exportación, a partir de las intervenciones oficiales en los mercados, no disparó nuevas acciones sectoriales ni la más mínima justificación oficial. Por el contrario, alarma una creciente ola de rumores que habla desde un aumento en las retenciones (que se justificaría desde el Gobierno por los nuevamente muy altos precios internacionales de los granos) hasta el desdoblamiento del tipo de cambio con un dólar diferencial para el campo, pasando por la «estatización» directa del comercio agrícola, que no sería ahora tan «necesaria» debido a las herramientas con que ya cuenta el Gobierno (ROE, permisos, etc.). Para colmo, pareciera que el Ejecutivo tiene intención de redoblar la apuesta contra el sector, incluyendo en el frente opositor, además de a la Mesa de Enlace, a dos de las mayores multinacionales, y al propio gremio de los rurales, comandado por Gerónimo Venegas. El cóctel alentaría a los grupos que propugnan medidas de acción directa para el reclamo, y que ven que el 3er. aniversario de la Resolución 125, el próximo 11 de marzo, puede ser una fecha más que adecuada para llevarlas adelante.
... que, mientras tanto, la estrategia oficial contra el sector sería la que justifica la multiplicación de denuncias de «trabajo en negro» y «trabajo esclavo» contra varios grupos agroindustriales, aunque a la mayoría de ellos parece que los tranquilizaron con que la cuestión judicial se podría «caer» en 2 o 3 meses si aceptan corroborar denuncias sobre evasión fiscal de los grandes grupos que tienen en la mira. Simultáneamente, las acciones contra el gremio de rurales, que vienen enmascaradas en el mismo paquete, apuntan más a la «estatización» de los recursos sindicales (que el Gobierno teme que, en parte, vayan a respaldar la campaña política de algún opositor), que a las inquietudes sobre la necesidad real de actualizar el Estatuto del Peón Rural, como argumentan. En realidad, pocos o ninguno cree en esta posibilidad, ya que, sostienen, si efectivamente hubiera alguna inquietud real sobre el sector, el propio ministro de Trabajo, Carlos Tomada, no hubiera esperado más de una semana para intervenir recién en el conflicto que gremios afines al titular de la CGT, Hugo Moyano, provocaron en Santa Fe, inmovilizando el puerto de Rosario por semejante lapso. Este conflicto, por ahora suspendido, ya causó pérdidas millonarias a la Argentina por la costosa demora de los grandes buques, que se vieron impedidos de cargar por una semana, además del aumento del famoso «costo argentino» y los cuestionamientos de los países compradores, que vuelven a poner a la Argentina entre los proveedores menos confiables, justamente en el principal rubro de exportación, como es el de granos y aceites.


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