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Dicen en el campo...
Alfredo de Angeli
... que, mientras los tamberos finalmente concretaron su asamblea de protesta en Rafaela (con la adhesión de muchas rurales de las restantes cuencas lecheras del país) donde, entre otras cosas, se mostró que en mayo de 2010 el litro de leche estaba a $ 1,40, valor similar al actual, aunque desde entonces se sumó por lo menos un 25% de inflación y los costos de producción aumentaron en dólares, todo lo cual justificaría sobradamente el reclamo, los analistas alertaron sobre la caída de los precios internacionales del producto, ahora en alrededor de u$s 3.200 la tonelada de leche en polvo (llegó a estar a u$s 6.000 en el pico de 2008), con probabilidades de debilitarse algo más, lo que podría llevar a que las usinas locales intenten una baja adicional en los precios de la materia prima. La gravedad de la situación es similar a la que comienza a registrarse en el sector agrícola donde se siguen ampliando los plazos de pago. «Ni siquiera están pagando las siembras, y a los que ven que tienen malos rindes de soja, no se les puede sacar ni un cheque por la cosecha», se quejan algunos contratistas, adelantando lo que puede ser el tono en los próximos meses. El escenario se agrava con los faltantes de gasoil, como ocurre en partes de la Ruta 5 y, además, con la falta de repuestos para los equipos importados, a partir de las restricciones impuestas por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. De hecho, ya durante febrero la caída en los ingresos de Bienes de Capital fue del 19%, porcentaje que se ampliaría de aquí en más.
... que, aunque previsible, el otro tema que desvela ahora a los productores es el aumento que están experimentando los inmobiliarios rurales de varias provincias y que, en el caso de Entre Ríos, bajo la Administración de Sergio Urribarri, llega hasta el 600% según denunciaron entidades del sector. La Mesa de Enlace de esa provincia informó que el pago del Impuesto Inmobiliario Rural en el año 2005 equivalía a un camión de trigo, mientras que en 2012 equivale a 6,6 camiones de ese cereal. Con la soja, se necesitan 5,2 camiones; con el maíz, 3,4 camiones, y con novillos, 5,2 camiones. «El sector no soporta más impuestos», señaló el titular de la Federación Agraria entrerriana, Alfredo De Angeli. El caso es que ante los recortes que les viene imponiendo en sus aportes la Nación, los mandatarios provinciales echan mano a lo primero que tienen, y eso son los impuestos. Sin embargo, puede haber marcha atrás en algunos casos, como el de la provincia de Buenos Aires que comanda Daniel Scioli. Parece que nadie se había dado cuenta todavía que la provincia tiene 77 partidos en Emergencia o Desastre Agropecuario (más del 70% del territorio), que por la ley vigente postergan automáticamente el pago de los impuestos, por lo que Scioli tendría el «costo político» de subir el Inmobiliario, sin el beneficio de la eventual mayor recaudación que los técnicos prevén en el pizarrón. El tema, que además se contrapone con otras estimaciones oficiales y de algunas de las Bolsas, que hablan de una incidencia de la sequía mucho menor, ya estaría implicando una pérdida para los productores bonaerenses (Buenos Aires produce el 33% del total de la soja y el 36% del total del país nacional), de más de 8,5 millones de toneladas entre ambos cultivos, por aproximadamente u$s 1.600 millones, mientras que el circuito comercial y de cosecha sufriría un recorte mayor a los u$s 600 millones, y casi u$s 1.000 millones sería lo que el fisco nacional vería resignar en materia de retenciones, de acuerdo a cálculos realizados por CARBAP, en base a datos de sus sociedades rurales.


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