Dicen en el campo...

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... que, a pesar de la cantidad de feriados de esta semana, igual hubo bastante actividad en los pocos días hábiles que quedaron y, además de los temas políticos y nacionales, tanto el clima (con tormentas, tornados, piedra, etc.) como los mercados (con la hacienda nuevamente muy firme en el plano local, igual que los granos en el mercado internacional) dieron para hablar bastante. Pero no fue lo único que se escuchó, por ejemplo, en la ya tradicional muestra Nuestros Caballos, en el predio de La Rural en Palermo, o en el cumpleaños del titular de Coninagro, Carlos Garetto, en la sede de la entidad, o en la presentación del libro sobre Malvinas de la periodista Matilde Fierro, entre otros encuentros de los últimos días. Esta vez, además de los ecos de la asamblea tambera de la semana anterior, la carne volvió a ocupar el centro del escenario. Es que por un lado alarma bastante el trascendido de que esta vez quedarían alrededor de 12.000 toneladas de la Cuota Hilton sin cumplir debido, básicamente, al atraso oficial para hacer la distribución, lo que forzó a los exportadores a vender por fuera de la Cuota y ahora, dada la escasez de novillos pesados imprescindibles para estas partidas, será imposible llegar a fines de mayo con la totalidad del tonelaje. Sería ya la sexta vez en los últimos años que la Argentina incumple con la codiciada Cuota.



... que no fue lo único que se escuchó estos días. Es que parece que el ABC, la entidad que nuclea, justamente, a los frigoríficos exportadores, se «borró» de la OPIC, la organización internacional de la carne, de la que era socio fundador y que hará su reunión mundial en París en junio (la próxima será en China en 2014). Parece también que se bajará del Foro Mercosur de la Carne (donde las malas lenguas señalan que figura también como «moroso», igual que en OPIC). En realidad sorprende bastante la actitud de la entidad que comanda Ravettino, un exindustrial devenido lobbista del sector, que viene perdiendo socios hace varios años, más aún, justo en un momento donde la industria frigorífica viene particularmente jaqueada por la seguidilla de restricciones de exportación, altos precios de la hacienda (hoy más cara que en Australia y en Estados Unidos, entre otros), suba de los costos operativos en dólares, problemas con la mano de obra ociosa, etc., aunque se escuchó poco y nada de reclamos, al menos desde ese sector. Tampoco las industrias que se dedican al mercado interno van mejor. De hecho, se dice que junto con los matarifes sólo están sobreviviendo gracias a la «bicicleta» financiera y jugando con los plazos. Tal vez fue lo que previó Ider Peretti, finalmente «expulsado» de la Federación Agraria, aunque en su momento el propio Eduardo Buzzi lo «impulsaba» para titular del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA), y redireccionó sus pasos hacia una nueva organización, la CAP, aparentemente muy respaldada por algún área del propio Gobierno, desde donde pretende competir, por un lado, con los exportadores (léase CIARA, Centro de Exportadores, etc.), pero seguramente también con su exjefe, Buzzi, que osó expulsarlo. Así, probablemente se sentará a la par en muchas mesas de negociación con el Gobierno, obviamente mientras dure la actual administración Kirchner. ¿O será que la CAP correrá la misma suerte que la CanPo (que debía competir desde el oficialismo con la Mesa de Enlace), que en su momento impulsó (y sostuvo) Julián Domínguez, hasta que su cambio desde Agricultura a la titularidad de la Cámara baja del Congreso lo hizo olvidarse de la novel organización de la que no se escucha hablar desde las elecciones del año pasado?



... que sólo la cantidad de feriados hizo que el paro de ATE (los trabajadores del Estado), que afectó muy especialmente al SENASA, pasara relativamente inadvertido, ya que finalmente no queda demasiado claro si las complicaciones operativas por los pocos días hábiles se deben al paro gremial o a los feriados. De todos modos, en los corrillos del organismo oficial cada vez son más fuertes los rumores de poco manejo, desconocimiento de las nuevas autoridades y falta de rumbo del estratégico ente encargado de auditar nada menos que las exportaciones agroindustriales, las más importantes de la balanza comercial argentina. Lógicamente, el asunto no es para improvisados, y no sólo por la cantidad de agentes que tiene el organismo sino también por la naturaleza de los problemas. Por caso, el asunto de las restricciones a la importación de carne de cerdo desde Brasil (que habían crecido fuertemente durante 2011), si bien tiene a este ente como parte tangencial, ya que involucra más directamente a la ministra Débora Giorgi y al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, puede tener derivaciones impensadas si, por ejemplo, Brasil decide imponer retaliaciones a la Argentina, lo que obligaría entonces a la Cancillería a salir también a la palestra. El asunto es que la decisión local de restringir esos ingresos sólo sirvió para que aumentara fuertemente el costo interno de la carne de cerdo y, por ende, también de los chacinados, beneficiando solamente a una media docena de grandes productores de porcinos que, de todos modos, no son capaces de satisfacer las necesidades locales del producto.



... que el tema de los aumentos en los inmobiliarios rurales previsiblemente sigue ampliándose, ya que los recortes en las partidas nacionales a las provincias deben ser cubiertos de alguna manera y los equipos de los gobernadores, en general, son poco creativos y apelan a lo que tienen más a mano, aunque no siempre es lo mejor o lo más lógico. Así, al discutido caso de la provincia de Buenos Aires, y al más que caldeado de Sergio Urribarri en Entre Ríos (hoy habrá una marcha a la Casa de Gobierno en Paraná), ahora se suma el de Santa Fe, donde el ministro de Economía, Angel Sciara, parece que pretende «triplicar» la recaudación fiscal, tanto urbana como rural, sin reparar en que la provincia fue una de las más afectadas por la sequía y estará entre las que más van a ver caer la cosecha, a pesar de los informes voluntaristas que aún muestran algunos analistas y las Bolsas. Más aún, Sciara afirmó que se deberán «recomponer los valores fiscales, ya que son del Paleozoico», según calificó.

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