5 de octubre 2012 - 00:00

Dicen en el campo...

... que, entre las alteraciones climáticas y las políticas, los productores no ganan para sustos, y esta semana fue un ejemplo claro. Es que las bajas temperaturas, más heladas y alertas por fuertes vientos volvieron a complicar a varias de las zonas afectadas por las lluvias excesivas de agosto-septiembre, pero también alcanzaron a otras nuevas afectando producciones de frutas, hortícolas y verdeos, al tiempo que se volvía a atrasar la siembra de los granos gruesos en las regiones donde se acumuló más agua. Mientras tanto, otras regiones, como buena parte del NOA, siguen sin recibir ni una gota de agua. Esta situación, y la inestabilidad meteorológica que está mostrando esta primavera determinan que, si bien en algunas localidades la situación de humedad es casi óptima para encarar los cultivos de la gruesa, las últimas previsiones de la Bolsa de Rosario hablan de una caída del área de maíz del 10% respecto al año pasado, lo que podría ser compensado (hasta holgadamente) con mejores rindes, siempre y cuando no sigan las irregularidades. Lo que la mayoría descarta, aun con buenas condiciones, son volúmenes de cosecha más allá de los 25-26 millones de toneladas. Mientras tanto el trigo, si bien se recuperó en algunas localidades, tiene áreas clave en alto riesgo y, aunque los rindes podrían ser buenos, también podría incrementarse el área de pérdida, que ya es mayor a la habitual. Por supuesto que, nuevamente, todas las miradas están puestas en la soja cuyos precios se ubican ya un escalón por debajo de los récords de hace algunas semanas. En ese sentido, en un seminario de Globaltecnos organizado para AACREA, el analista Alejandro Vejrup alertó sobre el bajo nivel de coberturas que tiene la oleaginosa, a pesar de los relativamente altos precios. «El 67% del área agrícola argentina está sembrada con soja. Me preocupa la poca cobertura que tiene este cultivo», señaló.



... que, en tal sentido, en la reunión mensual de análisis del equipo de Miguel Angel Broda, que se realiza con empresarios, se estimó que la próxima cosecha 12/13 podría «arañar» exportaciones por casi u$s 40.000 millones (si el clima se estabiliza), y se logran unos 109 millones de toneladas, lo que constituiría un volumen récord, por otra parte, muy «apreciado» por el Gobierno ya que permitiría ingresos de divisas superiores en u$s 7.000 millones a los alcanzados en la última campaña. Una performance muy distinta es la que se espera en la citricultura, muy afectada por la sequía y las fuertes heladas que hacen prever, incluso, pérdidas para la campaña actual de entre 50%-70%, y también para la siguiente. En el caso de la pera y la manzana, sin embargo, aunque los volúmenes a obtener no serían muy distintos a los de la campaña pasada, la mejora que se prevé vendrá de la mano de los precios internacionales muy superiores a los que se registraban hasta hace unos meses atrás. Es que la brutal caída del 40% en la producción frutícola europea jaqueada por el frío y las fuertes heladas, ya arrojó una suba del 40% en los precios de estas frutas, lo que permitirá mejorar sensiblemente la renta de esta actividad valletana que no termina de despegar. Tanto es así que ya Brasil superó, tanto la producción como las exportaciones argentinas de manzanas. También es mayor la eficiencia puesto que el socio del Mercosur logra 40-45 toneladas de fruta por hectárea, mientras que la Argentina apenas alcanza las 30 toneladas, y el líder de la región, Chile, llega a las 60 toneladas por hectárea, y también saca marcada ventaja en la eficiencia, pues, mientras en el país trasandino apenas el 20% de la producción va a industria, en la Argentina prácticamente la mitad va a industria y otro tanto para el consumo fresco y la exportación. De todos modos, el alivio sería solamente coyuntural, por la situación en Europa, pero no alcanza para solucionar ninguno de los problemas estructurales que enfrenta la fruticultura local, que sigue esperando un plan de mediano y largo plazo que la saque del estancamiento.



... que, todavía se escuchan ecos de la reunión de ganadería que se realizó en la Cámara de Diputados de la Nación, y donde se reconoció que todavía hay apenas 21 millones de vientres (de los 24-25 millones de hace 4-5 años), mientras que para este año se espera que el rodeo vacuno total se ubique en alrededor de 50 millones de cabezas, después de haber caído a alrededor de 48 millones. Y justamente esta baja en la oferta es lo que determinó la abrupta suba de precios de la hacienda y la carne a partir de 2010, niveles que luego la inflación y los aumentos en el dólar, fueron erosionando en términos reales. Ahora, sin embargo, algunos analistas prevén que en noviembre puede registrarse un aumento en los precios de la hacienda gorda, alentados por la firmeza de la demanda local, nuevamente en crecimiento (entre otras cosas, por los aumentos en alimentos alternativos). De darse esta situación, significaría también un alivio para los feed lots, cuyos márgenes prácticamente desaparecieron por el relativamente alto costo de reposición (precio de los terneros), contra una venta de la hacienda gorda un tanto planchada. Se esperaría, además, que el esquema se mantenga también en diciembre, por el incremento de demanda por las fiestas, aguinaldos y comienzo de las vacaciones. Otros estudiosos, sin embargo, «corren» la suba 50-60 días y la acercan más a febrero, mientras recuerdan lo que ocurrió el año pasado.

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