4 de enero 2010 - 00:00

Dilema de Sapag: apostar o no a los Kirchner

Jorge Sapag
Jorge Sapag
Neuquén (de nuestra agencia) - Con un déficit de 732 millones de pesos y un gasto salarial de 3.300 millones, el gobernador Jorge Sapag inicia 2010 con la esperanza de que tanto el faltante de caja como las mayores erogaciones para satisfacer el apetito de los sindicatos estatales podrán ser cubiertas por dos ejes fundamentales de su gestión de Gobierno: los aportes de Nación y los mayores precios para el gas y el petróleo que se extrae de su subsuelo.

Ambos están supeditados al mantenimiento y profundización de su relación con Cristina de Kirchner y Néstor Kirchner. Este último acaba de tentarlo con una alianza electoral para 2011, que no fue rechazada por el neuquino. Sin embargo, el humor de la pragmática sociedad provincial estará medida por el resultado de su gestión durante un año que potenciará o sepultará sus aspiraciones reeleccionistas.

Sobre el final de 2009, el disciplinado bloque del MPN y sus aliados peronistas (ex menemistas) le aprobaron el presupuesto general de gastos y recursos para 2.010 que asciende a los $ 7.169.576.310, un 14% más que el aprobado para el último ejercicio y que si se lo compara con el índice inflacionario su modificación casi se mantiene, en valores constantes, en los mismos términos.

El punto más delicado de este manejo presupuestario estará dado por la rigurosidad o liviandad que exhiba el mandatario frente al reclamo permanente de los gremios estatales, a quienes Sapag concedió importantes aumentos al inicio de su gestión en base al criterio de «mantener la paz social».

Estocadas

Precisamente estas concesiones fueron el caballito de batalla de la oposición política interna y externa. Tanto el ex gobernador emepenista Jorge Sobisch como el ex radical K Horacio Quiroga -actual precandidato de la UCR neuquina de la mano de Julio Cobos- han puesto el dedo en la llaga sobre esta política salarial que -según su opinión- difiere de la tradicional metodología que aplica el MPN, especialmente en sapagismo en todos sus Gobiernos: los dos primeros años de dureza y los dos últimos -precisamente cuando se debe confrontar por el poder provincial- con acciones mucho más distribucionistas. Sapag anunció y reclamó a los gremios que no habrá bonanzas, en los primeros meses del año.

El otro flanco que deberá atender el gobernador es la deuda pública que reclama erogaciones por 158 millones de pesos, cifra destinada al pago de intereses y gastos. Estos sin contar con el pago a proveedores, que rondan los 300 millones y que se piensa honrar este año. La ley señala que se prevé una amortización de deuda pública y la disminución de otros pasivos por 489 millones de pesos.

Con este contexto económico, inicia Sapag su tercer año de gestión con la mira puesta en remontar un cuadro adverso que le permita ir por la reelección para un segundo mandato. Para ello necesita equilibrar y superar una crisis financiera que sobre la segunda parte de 2009 le complicó fuertemente la gestión: Neuquén -desde siempre- lleva la impronta del modelo sapagista, que se basa en una fuerte presencia del Estado en todos los rubros de la economía.

El petróleo y el gas -no hay alternativas serias y realistas por el momento- fueron el «maná» que activó en exceso sobre los agentes económicos locales, no sólo desde la generación de empleos sino por el cobro de las regalías que le permitía al Estado derramar bonanza en el mercado.

Para que eso suceda, el neuquino deberá extremar su alianza con los Kirchner, ya que los mejores precios para gas y petróleo dependen del dedo mayor del matrimonio presidencial, lo mismo que la asistencia financiera, los planes de viviendas y la construcción de la represa Chihuidos I, que a un costo de 1.500 millones de base -puede incrementarse como Condor Cliff- La Barrancosa en Santa Cruz- se proyecta como el instrumento clave en materia económica, con amplias consecuencias políticas, para Sapag y sus pretensiones reeleccionistas.

Por el momento, ha logrado que la oposición -interna o externa- no se asome con la fuerza del gobernador y le permita mantener el centro de la escena.

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