15 de abril 2014 - 00:00

Dilma, en cólera por acusación sobre Petrobras

Brasilia - La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, denunció ayer una supuesta campaña contra la petrolera Petrobras, aunque admitió que pudo haber irregularidades en las que se basaron los partidos de la oposición para exigir una Comisión Parlamentaria de Investigaciones.

"No podemos permitir, como brasileños que amamos el país, que se usen acciones individuales y puntuales, aunque sean graves, para intentar destruir la imagen de nuestra mayor empresa" afirmó. Rousseff pronunció un discurso en el estado de Pernambuco junto a la presidenta de Petrobras, Maria das

Graças Foster, quien fue convocada por la oposición para que explique en el Congreso las presuntas maniobras dolosas y gestión ineficiente de la compañía. La Comisión Investigadora del Legislativo indagará sobre la sobrefacturación del orden de los 1.000 millones de dólares pagados por una refinería en Estados Unidos y las aparentes operaciones ilegales de un exdirector, entre otros casos. La semana pasada la Policía Federal allanó las oficinas de Petrobras cuando los agentes fueron recibidos por la titular de la petrolera, Graças Foster. Rousseff concedió que hubo irregularidades en la petrolera estatal cuando señaló: "Decimos con determinación que nos comprometemos a que sea investigado lo que tenga que ser investigado con el máximo rigor".

Críticas

Acto seguido arremetió contra la oposición y soltó críticas al Gobierno del expresidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) al que acusó de intentar una gradual privatización, que habría comenzado cuando se evaluó cambiar el nombre de Petrobras por Petrobrax.

"Parte de ese proceso (de hipotética privatización) llegó hasta el cambio de nombre, que pasaría a ser Petrobrax, suprimiendo la última sílaba, "bras", que es la de nuestra identidad, porque significa Brasil", aseguró Rousseff, que nunca mencionó explícitamente al exmandatario y líder opositor Cardoso.

Agencia ANSA

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