Visiblemente molesta, la mandataria habló con periodistas tras un encuentro con inversores en Estados Unidos, donde hoy se reunirá con su par estadounidense, Barack Obama (ver nota aparte). Dijo que las filtraciones a la prensa de la "delación premiada" de un empresario -que se beneficiaría a cambio de su confesión con una reducción de su condena- no son ciertas.
"No tengo ese tipo de prácticas. No acepto y jamás aceptaré que insinúen cualquier irregularidad sobre mí o mi campaña, porque no las hubo", apuntó en una conferencia de prensa improvisada al aire libre.
"Mi campaña recibió dinero legal registrado por 7,5 millones de reales (unos 2,5 millones de dólares). En la misma época en que recibí los recursos, el candidato que compitió conmigo también recibió, con una diferencia muy pequeña de valores. Estoy hablando de Aécio Neves", actual senador por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), a quien venció en balotaje en octubre del año pasado.
Rousseff no ahorró palabras sobre el "arrepentido" que la incriminó, Ricardo Pessoa, dueño de la constructora UTC. "Nunca recibí a ese señor. Estuve presa durante la dictadura y sé lo que es. Intentaron transformarme en una delatora. La dictadura hacía eso con las personas presas. Y les garantizo que yo resistí valientemente. No respeto a los que hablan", dijo.
El último fin de semana, la revista Veja publicó que Pessoa entregó información detallada sobre cómo "financió campañas al margen de la ley", entre ellas la de la propia Rousseff, con 1,16 millón de dólares, "y repartió sobornos". El artículo dice que Pessoa usó dinero de la red de corrupción de Petrobras para solventar gastos de 18 figuras políticas clave.
Según las investigaciones de la fiscalía de la nación, 16 empresas formaron un "club de contratistas", cuyos presidentes fueron encarcelados la semana pasada, para definir quién ganaría cada licitación.
Las cotizaciones recibían el visto bueno de los directivos de Petrobras, que cobraban sobornos de entre 1% y 3% de cada contrato y luego distribuían lo recaudado a partidos políticos. Ese esquema le costó más de 2.000 millones de dólares a la empresa (ver nota aparte).
| Agencias AFP, DPA y Reuters |



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