"El ´impeachment´ es un remedio constitucional al que necesitamos recurrir cuando la situación se revela especialmente grave", señaló la abogada de la acusación, Janaína Paschoal.
La abogada dijo haberse "emocionado" al ver cómo las movilizaciones masivas de los últimos meses permitieron abrir un proceso a Rousseff. "Sinceramente, creo que fue Dios quien hizo posible que muchas personas percibieran al mismo tiempo lo que estaba ocurriendo en nuestro país y tuvieran el coraje de levantarse", sostuvo.
En su línea argumental sostuvo que la mandataria, en su carácter de Jefa de Estado, es responsable por "todas las irregularidades" que se cometieron durante su gestión.
"No me parece honesto que se le diga al pueblo que hay dinero disponible para los programas sociales cuando ya se sabía que no lo había", afirmó. Así Paschoal reforzó su planteo de que Rousseff utilizó fondos públicos con "fines electorales" en 2014, el año en que fue reelecta para un segundo mandato que debería concluir en 2018, pero probablemente hoy con una condena del Senado.
La manipulación de las cuentas públicas y el financiamiento ilegal del Plan Safra, de fomento a la agricultura, fueron los dos pilares de la acusación.
Pese a la dureza de su alegato, llamó mucho la atención lo que ocurrió en el cierre de la intervención de Paschoal, quien no pudo contener el llanto ante el micrófono mientras le pedía perdón a la presidenta por el sufrimiento que le causó el proceso de "impeachment". La abogada se justificó diciendo que hizo lo que debía hacer, incluso, en beneficio de los "nietos" de Rousseff.
También conmovido hasta las lágrimas, el abogado defensor de la mandataria, el exministro de Justicia José Eduardo Cardozo, destacó que la destitución de Rousseff sería "una pena de muerte política".
"Pido a Dios que, si Dilma fuera condenada, un nuevo ministro de Justicia tenga la dignidad de pedirle disculpas; si está viva, a ella; si está muerta, a su hija y a sus nietos", dijo Cardozo en el pleno. "Que la historia absuelva a Dilma Rousseff", agregó.
"Fue un llanto sincero y nada preparado", citó el portal de internet de O Globo luego a Cardozo. Este criticó además como "inadmisibles" las palabras finales de Paschoal.
El drama de la jornada no quedó en las expresiones de los dos abogados.
"¡Canallas, canallas, canallas!", gritó el senador Roberto Requião, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el mismo de Michel Temer, que asumirá definitivamente el mando no bien se consume la caída de Rousseff, pero duramente enfrentado a él. Con esa expresión aludió al golpe de Estado que terminó con el Gobierno de Joan Goulart en 1964.
Combativa, serena y por momentos hasta sonriente, la presidenta suspendida desde el 12 de mayo se defendió el lunes durante más de catorce horas en una sesión histórica en la que reiteró su inocencia y afirmó ser víctima de un "golpe" para reemplazarla hasta fines de 2018.
"No acepten un golpe que en vez de solucionar, agravará la crisis brasileña", pidió Rousseff al pleno de 81 senadores, convertidos en una especie de Gran Jurado.
Tras los alegatos de la acusación y la defensa, los senadores se trabaron en una sesión maratónica. Una vez finalizadas las deliberaciones, todo quedará listo para la votación final.
Según estableció el presidente del Supremo Tribunal Federal, Ricardo Lewandowski, quien dirige la sesión como garante constitucional del proceso, tras las intervenciones de los legisladores hubo un receso, por lo que la votación se realizará hoy, probablemente a la mañana. El Gobierno interino pretendía que la sesión continuara para apurar el trámite y permitirle a Temer jurar de inmediato como presidente hasta el final del actual mandato, el 1 de enero de 2019 (ver aparte).
En la última audiencia, dos senadores inclinados a condenar a Rousseff y otros dos que se opongan a su destitución tendrán cinco minutos para exponer sus alegatos y finalmente se procederá a la votación, simultánea y por medio de un sistema electrónico.
Para que Rousseff sea desalojada de la Presidencia será necesario que así lo decida una mayoría de dos tercios -54 votos-. Para salvarla, serían necesarios 28 votos, ausencias o abstenciones.
| AFP, DPA, ANSA y EFE, |
y Ámbito Financiero


Dejá tu comentario